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7 jul. 2019

Gran bola de fuego sobre España

Una roca procedente de un asteroide ha entrado bruscamente en la atmósfera terrestre a las 0:59 horas de la madrugada del 7 de julio, y que fue visible desde Talavera de la Reina (España), generando una gran bola de fuego, tal y como pudieron comprobar las personas que asistieron a la 'I Alerta Ovni' organizada por la asociación Ocultura Talavera. Numerosos testigos se han hecho eco del evento en redes sociales.


El fenómeno ha podido ser grabado por los detectores que la Red de Bólidos y Meteoros del Suroeste de Europa opera en el Complejo Astronómico de La Hita (Toledo). Estos detectores trabajan en el marco del Proyecto SMART, que tiene como objetivo monitorizar continuamente el cielo con el fin de registrar y estudiar el impacto contra la atmósfera terrestre de rocas procedentes de distintos objetos del Sistema Solar.

El evento ha sido analizado por el investigador responsable del Proyecto SMART, el Profesor José María Madiedo. Este análisis ha permitido determinar que la roca que originó este fenómeno entró en la atmósfera a unos 54 mil kilómetros por hora sobre el centro de la provincia de Ciudad Real. Esta enorme velocidad hizo que la roca se volviese incandescente, generándose así una brillante bola de fuego a una altitud de unos 85 kilómetros. El fenómeno fue tan brillante que pudo ser visto desde más de 400 kilómetros de distancia. La bola de fuego avanzó en dirección sureste y finalizó a una altitud de unos 25 kilómetros sobre el este de la provincia de Ciudad Real. Pudo ser grabada también por los detectores que el proyecto SMART opera en los observatorios astronómicos de La Sagra (Granada) y Sevilla.

12 abr. 2019

La vida en otros mundos

El planeta cerca de Próxima Centauri, la enana roja, la estrella más cercana a la Tierra después del Sol, y los planetas del sistema TRAPPIST-1 pueden ser habitados.

Extraterrestre

Esto es reportado por astrónomos de los Estados Unidos. Su investigación científica es transmitida por los Avisos Mensuales de la Royal Astronomical Society, una de las revistas científicas más importantes del mundo en astronomía y astrofísica.

El planeta cerca de Próxima Centauri y los planetas del sistema TRAPPIST-1, a pesar del alto nivel de radiación ultravioleta en su superficie, pueden ser habitables. Los astrónomos indican que en el planeta Tierra prevalecieron condiciones mucho más severas, pero esto no impidió que se convirtiera en la cuna de la humanidad.

En los últimos años, los científicos han encontrado varios planetas "gemelos de la Tierra".


El planeta que está cerca de la estrella más cercana a la Tierra, Próxima Centauri, y también otros ubicados en el sistema estelar TRAPPIST-1 en la constelación de Acuario.

Todos estos hallazgos de los científicos combinan una cosa: son de tamaño relativamente pequeño, se encuentran en esa parte del espacio donde el agua puede existir en forma líquida y también giran alrededor de enanas rojas.

Las enanas rojas, explican los científicos, viven mucho tiempo, lo que deja mucho tiempo para el nacimiento de la vida. Pero al mismo tiempo, la mayoría de ellas son extremadamente inquietas y producen muchos brotes desastrosos.

Hasta hace poco, se creía que debido al alto nivel de radiación ultravioleta en su superficie, la consecuencia de los "destellos" de las enanas rojas, la vida no podía existir en los planetas descubiertos por los científicos, sin embargo, han demostrado que esto está lejos de ser el caso.

Para ello, crearon modelos informáticos precisos de estos mundos, que tenían en cuenta la interacción de la atmósfera con los rayos ultravioleta y la radiación cósmica.

Exactamente los mismos cálculos que los astrónomos estadounidenses realizaron para otro planeta: la Tierra misma, en el estado en que se encontraba hace muchos millones de años. Resultó que la Tierra en ese momento recibía mucha más luz ultravioleta, y su atmósfera era mucho más agresiva hacia la vida que las enanas rojas ya conocidas por la ciencia.

5 abr. 2019

Captan dos eclipses en Marte

Imágenes de extraordinaria belleza han sido captadas gracias al robot Curiosity de la NASA que opera en el planeta rojo, en la que se muestran las fotografías de dos eclipses solares originados por las lunas marcianas Fobos y Deimos.

eclipse marte

El satélite más grande que es Fobos con 22 km de diámetro, no llegó a cubrir completamente al Sol, mientras que Deimos es el más pequeño y tiene 12 km de diámetro.
 
eclipse marciano

eclipses




Este acontecimiento astronómico considerado como un eclipse anular, tuvo lugar el pasado 26 de marzo, aunque las imagénes no se han dado a conocer hasta el día de hoy.

El Curiosity pudo observar a través de sus cámaras incorporadas cómo la sombra de Fobos iba pasando proyectada sobre él. Según los científicos, podrían decir que el satélite Fobos se encuentra transitando al Sol.

La NASA (Administración Nacional de la Aeronáutica y del Espacio), declaró, que a través de estos eventos tienen un mayor conocimiento de comprender las órbitas de cada una de las lunas de Marte. Uno de los científicos de la NASA, Mark Lemmon, afirma que "las órbitas de los dos satélites del planeta marciano se encuentran en constante cambio en relación a la atracción gravitacional del planeta Marte, además de Júpiter o de ambas lunas marcianas que se atraen la una de la otra", "Estos acontecimientos llamados eclipses, albas y ocasos, convierten a Marte en un planeta similar y distinto", ha señalado el científico.

Esta es la octava vez que se ha observado el eclipse de Deimos oscureciendo al Sol sobre la superficie marciana, mientras que por parte de Fobos se ha observado aproximadamente 40 veces.

2 abr. 2019

Marte puede tener vida extraterrestre

Los científicos confirman de que existe metano en Marte y posible vida extraterrestre

Mars Express

Una investigadora que trabaja en el Instituto Nacional de Astrofísica en Roma de Italia es la que lo ha confirmado, a través de las mediciones analizadas de la nave Mars Express de la ESA (Agencia Espacial Europea).

En declaraciones de la ingeniera de operaciones científicas de Mars Express, en el ESAC (Centro Europeo de Astronomía Espacial), Julia Martín-Yaseli de la Parra: "El metano es un gas que nos interesa muchísimo porque es uno de los marcadores biológicos más sencillos de detectar".

El gas metano es generado en la Tierra por algunos procesos geológicos y los volcanes, también el gas es generado por los seres vivos. Por tal motivo y desde hace décadas los científicos lo han buscado en Marte donde ha sido detectado en varias ocasiones.

El Curiosoty que envió la NASA al planeta rojo, ha llegado a medir este gas muy cerca al ecuador marcino donde se situa el cráter de Gale. No obstante, esos niveles han sido bastante bajos. Por otro lado, ha habido naves enviadas por la NASA que no han encontrado rastro alguno de gas metano, como la europea ExoMars Trace Gas Orbiter. Aún así, había científicos que todavía dudaban de su existencia.

Gracias a las mediciones de la sonda Mars Express, se ha aclarado definitivamente la presencia de este gas en la atmósfera de Marte. Un aumento de los niveles de gas metano fue detectado por esta misma nave en 2013 y más concretamente en el cráter de Gale. Aunque, la concentración de gas es muy pequeña explica Julia Marín-Yaseli de la Parra, la cual lleva la investigación que ha sido publicada en el día de hoy en la revista Nature Geoscience.

24 mar. 2019

Grave problema de la NASA con la misión InSight

La NASA cree que la perforación está taponada por una roca o grava y ha paralizado el experimento para idear nuevas soluciones

inSight
El equipo de InSight después de ser desplegado sobre la superficie terrestre de Marte - NASA/JPL-Caltech/DLR
La misión InSight se dirigió a Marte con un ambicioso objetivo: escuchar el pulso del planeta rojo desde su interior. Para ello, la sonda que permanecerá quieta durante dos años sobre el suelo marciano tenía un equipo de perforación que llegaría hasta los cinco metros de profundidad. Antes la humanidad solo había podido apenas arañar la superficie, llegando hasta los 18 centímetros. Sin embargo, el sueño se tambalea: la perforadora ha quedado atascada y la agencia espacial estadounidense ha tenido que paralizar, de momento, la perforación. Hasta que se sepa con qué ha chocado el taladro y si se puede subsanar el inconveniente.

La propia NASA ya informó a principios de mes del percance. «Después de comenzar a penetrar en el suelo el jueves 28 de febrero, la sonda de 40 centímetros de largo, salió de su carcasa tres cuartas partes antes de detenerse», afirmó la agencia en un comunicado. Se repitió la operación el 2 de marzo, intentando de nuevo sacar por completo el instrumento que servirá de punta de lanza a la humanidad para desentrañar los misterios del subuelo marciano, pero tampoco se consiguió ningún resultado. Los investigadores sospechan que una roca o una capa de grava impide el paso del taladro, aunque tampoco descartan que el taladro se haya atascado en la misma carcasa protectora que le rodea.

Escuchar con el sismógrafo

«El equipo había esperado que hubiera relativamente pocas rocas bajo tierra, dado que no hay muchas en la superficie al lado del módulo de aterrizaje», afirman sobre la teoría de que un cuerpo extraño esté impidiendo el paso. El instrumento, dentro del Paquete de propiedades físicas y flujo de calor de la misión (HP3), fue diseñado por el Centro Aeroespacial Alemán (DLR), quien probó antes de su lanzamiento al espacio diferentes situaciones hipotéticas que se podría encontrar el taladro en el suelo de Marte e incluyó un sistema por el que puede empujar pequeñas rocas o rodearlas en el caso de encontrarse con objetos de este tipo wn su camino.

Dentro de unos días, la NASA reanudará durante unos 10 o 15 minutos las perforaciones con la intención de que el sismógrafo, que ya está funcionando, escuche qué es lo que está entorpeciendo el camino del «topo», el sobrenombre con el que han bautizado al taladro. Mientras tanto, la cámara en el brazo robótico de la sonda InSight fotografiará la estructura de soporte del «topo» con la esperanza de captar cualquier posible movimiento inducido por el taladro durante el martillado. De forma paralela, una réplica del HP3 se enviará al Laboratorio de Propulsión a Reacción en California (EE. UU.) para realizar pruebas y buscar posibles soluciones.

Un mensaje de tranquilidad

No obstante, la NASA ha querido mandar un mensaje de tranquilidad y asegura que si se llegasen a perforar hasta los 3 metros la misión seguiría siendo un éxito. «Mientras cave al menos 10 pies bajo tierra, puede obtener información útil sobre el interior marciano, sin importar cuándo suceda eso», aseguran.

La misión ExoMars 2020 coordinada por la Agencia Espacial Europea (ESA) en colaboración con la agencia espacial rusa, Roscosmos, tiene un objetivo similar que InSight, aunque está previsto que excave hasta los 2 metros de profundidad y recoja muestras del subsuelo marciano.
Fuente: ABC

20 nov. 2018

Descubren estrella con posible megaestructura extraterrestre

Un grupo de astrónomos y científicos que trabajan en el telescopio en Atacama de Chile han descubierto una nueva estrella, la cual ha sido nombrada VVV-WIT-07, esta estrella es peculiar porque tiene una luminosidad variante y aleatoria lo cual hace pensar en que esté rodeada de 'estructuras alienígenas'. Otra opción es que todo sea culpa del polvo, pero lo cierto es que los investigadores no descartan nada sobre la denominada VVV-WIT-07, según ha desvelado el portal arXiv.org.


Este hallazgo recuerda a la estrella de Tabby, de la cual se pensó estaba rodeada de una megaestructura alienígena.

Los astrónomos descubrieron la estrella cuando examinaban los datos del programa VISTAS Variables, el cual se encarga de analizar la zona central de la Vía Láctea, buscando estrellas y supernovas que en ocasiones se iluminan mientras explotan.
Los científicos también disponían de las observaciones de la estrella VVV-WIT-07 en el período entre 2010 y 2018.
En estos años, el brillo de la estrella aumentaba y disminuía sin un patrón establecido, con picos de máximo brillo que alcanzaron un 80 %.

"No sabemos qué tipo de objeto es", afirma el astrónomo Roberto Saito, de la Universidad Federal de Santa Catarina en Florianópolis, Brasil. "Y eso es interesante", añadió, según la web especializada Science News.

Por su parte algunos científicos con los que trabaja aseguran que la estrella VVV-WIT-07 podría estar rodeada de algún tipo de escombro que por momentos tapa su luz.

Mientras que Roberto Saito y algunos otros científicos afirman que necesitan observar y analizar más para establecer si las estructuras alienígenas son la verdadera causa de las variantes en el brillo de esta estrella.

El comportamiento de la extraña estrella se asemeja a la de otra parpadeante conocida como Tabby (KIC 8462852), que también mostró importantes cambios en su atenuación de luz de hasta un 22%.

Entre las teorías que intentaron explicar ese extraño patrón de oscurecimiento, figuró una que sugería la existencia de una megaestructura alienígena girando alrededor de la estrella.

Pero esta idea se descartó cuando una investigación del año 2018 apuntó a que los cambios de luminosidad en KIC 8462852 se debían a partículas de polvo que bloquean algunas longitudes de onda de luz, y no debido al bloqueo de un objeto gigante.

Existe otra estrella parpadeante, la J1407, cuyo comportamiento es más parecido al de VVV-WIT-07, pues de acuerdo con el equipo del astrónomo Eric Mamajek, de la Universidad de Rochester en Nueva York, la atenuación de esta estrella se da hasta en un 95%.

Fue descubierta en 2012 por el equipo del astrónomo Eric Mamajek, de la Universidad de Rochester de Nueva York. Los astrónomos piensan que J1407 alberga en su órbita un planeta con un enorme sistema de anillos que eclipsa periódicamente a la estrella.

Debido a que VVVV-WIT-07 está ubicada en el plano de la galaxia, la visión desde la Tierra hasta la estrella está interferida por polvo, lo que hace difícil distinguir detalles como la distancia de la estrella e incluso qué tipo de estrella es, o si se trata de una estrella joven y variable, en cuyo caso sus saltos de luz podrían ser internos. Entonces los astrónomos no tendrían que invocar anillos orbitales u otras explicaciones extrañas.

“Todo está sobre la mesa por ahora”, afirmó la astrónoma Tabetha Boyajian de la Universidad del Estado de Louisiana Boyajian. “Necesitamos más datos”.

Saito y sus colegas esperan seguir observando la estrella con telescopios más grandes, como el telescopio Gemini de 8,1 metros o el Atacama Large Millimeter Array, ambos en Chile.

9 nov. 2018

El contacto extraterrestre cada vez más cerca

Un estudio del MIT propone combinar tecnología ya existente, como el láser infrarrojo de alta potencia y los grandes telescopios, para hacer la Tierra visible para seres de otros planetas.


Como una suerte de faro espacial, la luz permitiría que la Tierra se detectara desde sistemas planetarios cercanos.

Como la luz de porche que permite ver desde lejos una casa, un láser de alta potencia, de 1 a 2 megawatts, enfocado a través de un telescopio de ente 30 y 45 metros, con un alcance de unos 20.000 años luz de distancia, podría cumplir esa función para la Tierra. ¿Con qué fin? Emitir luz al espacio para llamar la atención de la inteligencia extraterrestre que pueda existir en algún lugar de la galaxia.

Esa es la propuesta de los astrónomos del Instituto de Tecnología de Massachussetts (MIT), que publicaron un "estudio de viabilidad" en The Astrophysical Journal. La combinación del láser de alta potencia y el telescopio crearía una suerte de faro de radiación infrarroja lo suficientemente fuerte como para destacarse incluso a pesar de la luz del Sol.

"Si lográsemos darnos la mano y comenzar a comunicarnos, podríamos enviar un mensaje a una velocidad de datos de unos pocos cientos de bits por segundos, lo cual permitiría que llegara en unos pocos años", dijo James Clark, coautor del trabajo e integrante el Departamento de Aeronáutica y Astronáutica del MIT, a Science Daily.

El láser infrarrojo ya existe como tecnología, y los de gran poder son de uso militar.

Clark señaló que aunque la idea de un faro para atraer inteligencia extraterrestre puede sonar descabellada, nada se pierde con combinar tecnologías que ya existen. "Puede ser un proyecto desafiante, pero no es imposible", agregó.

"Esta clase de láseres y telescopios, que se construyen actualmente, pueden producir una señal detectable, de manera tal que un astrónomo podría mirar a nuestra estrella y de inmediato advertir que algo inusual sucede con su espectro. No sé si su primera conjetura serían criaturas inteligentes alrededor del Sol, pero podría sin dudas atraer un poco más de atención".

Esos astrónomos a los que aludió Clark se podrían ubicar en sistemas cercanos, como Próxima Centauri, la estrella más cercana a la Tierra, o TRAPPIST-1, una estrella ubicada a unos 40 años luz con siete planetas, tres de los cuales son potencialmente habitable para los seres vivos de la Tierra. "Si la señal se capta en cualquiera de estos sistemas cercanos, halló el estudio, se podría usar el mismo láser de alta potencia para enviar un breve mensaje en pulsos similares al código Morse".

Si hubiera vida inteligente en el sistema de TRAPPIST-1, podría captar el láser infrarrojo.

Clark comenzó la investigación con su consejera, la profesora del MIT Kerri Cahoy. Partió de un diseño conceptual simple: un gran láser infrarrojo y un telescopio mediante el cual se podría ampliar la intensidad de la luz. Su objetivo era crear una señal infrarroja al menos 10 veces más fuerte que las variaciones naturales de las emisiones infrarrojas del sol. Una señal de esta intensidad, pensó, sería suficiente para destacarse "en cualquier sondeo superficial hecho por inteligencia extraterrestre".

La capacidad de 1 o 2 megawatts del láser, si bien es enorme, es posible para el Láser Aerotransportado de la Fuerza Aérea estadounidense, un antiguo proyecto militar. Y si bien un telescopio de 30 metros parece un sueño, actualmente están en construcción uno de 24 metros y otro de 39 metros en Chile.

Aunque imagina el faro espacial en la cima de una montaña, pera reducir todo lo posible el tramo de atmósfera que la luz debe atravesar, Clark señaló que hay problemas de seguridad asociados a un poder de 800 watts por metro cuadrado como el que generaría el láser. Podría dañar la vista de quienes lo mirasen inadvertidamente, ya que no es detectable por el ojo; también podría interferir con las cámaras de cualquier nave que pasara por él. "Si se lo construyera en el lado oscuro de la luna, donde nadie vive u orbita mucho, sería un lugar más seguro", dijo a Science Daily.

Más allá del uso original que pensó para el faro espacial, Clark espera que su estudio impulse el desarrollo de técnicas de imágenes infrarrojas, no sólo para captar señales similares que podrían emitir formas inteligentes extraterrestres, sino para identificar gases en las atmósferas de planetas lejanos que pudieran indicar vida.

7 nov. 2018

Rover Mars Curiosity de la NASA supera 20 kilómetros en MARTE

El rover Mars Curiosity de la NASA condujo aproximadamente 60 metros durante el pasado fin de semana hasta un sitio llamado Lake Orcadie, elevando su odometría total a más de 20 kilómetros.   


Con una masa de casi 900 kilos, el rover Curiosity de la NASA llegó al cráter Gale de Marte el 6 de agosto de 2012. Tras recorrer el piso sedimentario del cráter alcanzó el Monte Sharp, en cuyas laderas busca vestigios del pasado húmedo del Planeta Rojo.   

De este modo, si sumamos todos sus avances, podemos decir que el rover ya lleva acumulados 20 kilómetros recorridos.

Con una longitud de 2,7 metros, es capaz de superar obstáculos de una altura de 75 cm y la velocidad máxima de desplazamiento sobre terreno está estimada en 90 metros/hora con navegación automática. Sin embargo la velocidad promedio de desplazamiento es de 30 metros/hora considerando variables como dificultad del terreno, deslizamiento y visibilidad.

3 nov. 2018

La NASA pone fin a la misión Kepler

La NASA pone fin a la misión del telescopio Kepler

La agencia espacial explicó que Kepler se ha quedado sin el combustible necesario para otras operaciones científicas, por lo que la NASA ha optado por retirar el telescopio dentro de su órbita, lejos de la Tierra


La NASA anunció que ha decidido poner fin a la misión del telescopio espacial Kepler, un instrumento que ha servido para descubrir más de 2.600 exoplanetas en los últimos nueve años.

"Kepler ha superado todas nuestras expectativas y allanó el camino de nuestra exploración y búsqueda de vida en el sistema solar y más allá", señaló el director adjunto del Departamento de Misiones Científicas de la NASA, Thomas Zurbuchen, en un comunicado.

"No solo nos mostró cuántos planetas podrían estar ahí afuera, sino que generó un campo de investigación completamente nuevo. (…) Sus descubrimientos han arrojado una nueva luz sobre nuestro lugar en el universo", agregó Zurbuchen.

La NASA subrayó que “muchos” de los exoplanetas descubiertos a través de Kepler “podrían ser lugares prometedores para la vida”
El análisis más reciente de los descubrimientos de Kepler concluye que es probable que entre el 20 y el 50 por ciento de las estrellas visibles en el cielo nocturno tengan planetas pequeños, posiblemente rocosos, similares en tamaño a la Tierra y ubicados dentro de la zona habitable de sus estrellas.

De acuerdo a la NASA, eso significa que están ubicados a distancias de sus estrellas donde el agua líquida, un ingrediente vital para la vida tal como la conocemos, podría acumularse en la superficie del planeta.

El fundador de la misión Kepler, William Borucki, recordó que cuando se empezó a concebir esta idea hace 35 años, la humanidad "no sabía de un solo planeta" fuera del sistema solar.

“Ahora que sabemos que los planetas están en todas partes, Kepler nos ha puesto en un nuevo camino lleno de promesas para que las generaciones futuras exploren nuestra galaxia”, dijo el veterano investigador de la NASA.

Lanzado al espacio el 6 de marzo de 2009, el telescopio Kepler combinó técnicas para medir el brillo estelar con la cámara digital más grande equipada para las observaciones del espacio exterior en ese momento
Kepler realizó el primer reconocimiento de los planetas en nuestra galaxia y se convirtió en la primera misión de la agencia espacial estadounidense para detectar planetas del tamaño de la Tierra en las zonas habitables de sus estrellas.

Años más tarde y después de superar unas fallas mecánicas, Kepler descubrió más de 2.600 exoplanetas y analizó hasta 50.000 estrellas, de acuerdo a cálculos de la NASA.

La nave New Horizons acelera para llegar a la última frontera del Sistema Solar

La sonda ha hecho una maniobra de reajuste de trayectoria para encontrarse con este cuerpo del cinturón de Kuiper. El encuentro ocurrirá en enero, y culminará con la exploración «in situ» más lejana hecha hasta ahora


La nave «New Horizons», de la NASA, es una intrépida y veloz exploradora que a partir de 2015 revolucionó la astronomía al sobrevolar las proximidades de Plutón, el denostado y lejano planeta enano. Sus observaciones transformaron un mundo desconocido en un planeta con una geología compleja e interesante. Desde entonces, la sonda ha estado internándose en las profundidades del espacio, a una velocidad de más de 50.000 kilómetros hora. Se dirige a 2014 MU 69, un objeto helado del cinturón de Kuiper, que mide entre 30 y 45 kilómetros de largo, y que fue rebautizado como Ultima Thule. Su nombre hace honor a «Thule», un término que aparece en fuentes clásicas para referirse normalmente a una isla, en un norte lejano e inalcanzable.

La semana pasada, la sonda New Horizons ha efectuado una última maniobra para acercarse a esta última frontera. Los ingenieros de la NASA encendieron los motores de la sonda durante tres minutos y medio para ajustar su trayectoria. El objetivo es asegurarse de que este aparato, del tamaño de un piano de cola, pase a solo 3.500 kilómetros de Ultima Thule. La tarea puede parecer trivial, pero dista de serlo: este objeto está a 6.600 millones de kilómetros de la Tierra, una distancia que la luz tarda en recorrer más de seis horas, y apenas mide unas decenas de kilómetros de largo.

Tal como ha informado la NASA en un comunicado, los ingenieros del centro de operaciones del Laboratorio de Física Aplicada Johns Hopkins, en Laurel, Maryland, comenzaron la maniobra a las 16.20 (hora española) del pasado día 3 de octubre. El aparato aumentó su velocidad ligeramente y modificó su trayectoria, cuando se encontraba a unos 6.350 millones de kilómetros de la Tierra.

Una cita a seis horas luz
 
«Gracias a esta maniobra vamos a llegar en hora a hacer la exploración más lejana de toda la historia, a miles de millones de kilómetros de Plutón», ha dicho Alan Stern, investigador principal de la misión New Horizons y científico en el Southweast Research Institute. «Casi suena a ciencia ficción, pero no lo es», enfatizó.

Si todo va bien, la sonda hará la exploración in situ más lejana de un objeto el 1 de enero de 2019, a alrededor de las 18.33, hora española.

Gracias a las imágenes tomadas por la propia New Horizons, los ingenieros han verificado la posición de Ultima Thule y han hecho los cálculos necesarios para asegurarse de que, efectivamente, sobrevuele este cuerpo.

Para que la misión tenga éxito, no solo es necesario ajustar la trayectoria, sino conocer en qué momento la sonda deberá tomar imágenes y hacer mediciones de Ultima Thule.

Las imágenes captadas por la New Horizons han mostrado que había un error de solo 500 kilómetros en la estimación de dónde está Ultima Thule, lo que es una distancia muy pequeña en las escalas del espacio.

«Dado que vamos a volar tan cerca y tan rápido, conocer el momento del sobrevuelo es muy importante», ha dicho Derek Nelson, responsable de navegación óptica de la misión New Horizons. A la vista de la precisión de los cálculos hechos hasta ahora, Nelson tiene la certeza de que el sobrevuelo será muy preciso.

En este momento, la New Horizons está a una distancia de 112 millones de kilómetros de Ultima Thule y viaja a casi 52.000 kilómetros por hora. A medida que se acerque la fecha del encuentro, en enero de 2019, los científicos tendrán que prepararse para ajustar su trayectoria. Deberán conseguir que entre por un «ojo de alfiler» de 120 por 320 kilómetros, y predecir el momento del sobrevuelo, en el que la sonda estará en su máxima aproximación a Ultima Thule, para tomar fotografías y hacer mediciones. El margen de error que tiene es de solo 140 segundos.

Si todo sale bien, la nave pasará semanas y meses enviando datos a la Tierra con los secretos del lugar más lejano explorado en toda la historia. ¿Qué se encontrará?

Muere Dawn, la nave de la NASA

La misión ha finalizado este viernes después de que se agotaran sus reservas de combustible. Lanzada en 2007, ha revelado muchos detalles sobre la evolución de nuestro sistema planetario y sobre la aparición del agua

Días después de que la NASA dijera adiós a la misión Kepler, el telescopio espacial que ha descubierto miles de exoplanetas y revolucionado la astronomía, la agencia espacial estadounidense se ha despedido de la misión Dawn, la sonda que exploró Ceres, el mayor asteroide del Sistema Solar, y Vesta, ambos en el cinturón de asteroides. Allí reveló muchos detalles sobre la evolución de nuestro sistema planetario y reforzó la idea de que los planetas enanos pudieron albergar océanos de agua en el pasado.

«Hoy, celebramos el final de la misión Dawn; sus increíbles logros tecnológicos, la ciencia fundamental que nos ha dado, y el esfuerzo de todo el equipo que ha permitido hacer estos descubrimientos», ha dicho este viernes Thomas Zurbuchen, administrador asociado del Directorado de Ciencia de la NASA, en Washington. «Las increíbles imágenes y datos que Dawn ha recogido en Vesta y Ceres son fundamentales para comprender el origen y la historia de nuestro Sistema Solar».

El final de Dawn se ha certificado después de que entre los días 31 de octubre y 1 de noviembre el equipo de vuelo de la misión fuese incapaz de comunicarse con la nave. Después de descartar otras posibles explicaciones, los líderes de la misión han concluido que, definitivamente, se han agotado los tanques de combustible (hidrazina) del aparato, cuyas rápidas igniciones se usan para orientar la nave y establecer contacto con su antena de alta ganancia. La nave tampoco podrá ahora orientar sus paneles solares de la forma adecuada para alimentar sus sistemas electrónicos, lo que sentencia su destino.

Así se pone punto final a un viaje que comenzó en 2007 y en el que Dawn ha recorrido 6.900 millones de kilómetros. Ahora, su destino es permanecer en la órbita de Ceres durante al menos 50 años, antes de estrellarse contra este objeto.

Aventura en el cinturón de asteroides
 
La misión ha tenido como objetivo explorar dos de los mayores objetos del cinturón de asteroides, un anillo de material rocoso situado entre Marte y Júpiter. Allí existen unos pocos asteroides grandes, unos 200 millones de cuerpos de más de un kilómetro y miles de millones de objetos más pequeños. Todos ellos están rodeados por incontables motas de polvo.

Esta región se formó como consecuencia de la influencia gravitacional de Júpiter. Durante el nacimiento del Sistema Solar había una gran cantidad de asteroides chocándose y generando cuerpos mayores en esta zona, pero este gigante gaseoso facilitó que se fragmentaran, que chocaran contra otros planetas o bien que fueran expulsados. De esta forma, el cinturón, cuya franja principal tiene una masa que equivale al 4% de la masa de la Luna, es hoy en día un testimonio vivo de lo ocurrido cuando nuestro sistema planetario estaba naciendo.

Por ello, la NASA lanzó la sonda Dawn en 2007. Tenía la finalidad de explorar Ceres, en 2015, y Vesta, en 2011. El primero es el mayor cuerpo del cinturón de asteroides y tiene la entidad de un planeta enano. Su diámetro es de 952 kilómetros, y solo él agrupa el 30% de la masa de todo el cinturón. El segundo es el tercer mayor cuerpo, está cubierto de cráteres y tiene 525 kilómetros de diámetro.

Los cuatro instrumentos de la sonda mostraron que ambos objetos evolucionaron de forma muy distinta, a causa de su localización inicial. Esto se convirtió en un importante hallazgo para comprender la evolución de todo el cinturón de asteroides.

El legado de Dawn
 
Además, Dawn también reforzó la idea de que los planetas enanos pudieron albergar océanos durante un tiempo importante de su vida, y que incluso podrían tenerlos hoy en día. Sus sensores también detectaron la presencia de moléculas orgánicas en la superficie de estos cuerpos.

«En muchos sentidos, el legado de Dawn es solo el principio», ha dicho Carol Raymond, principal investigador de la misión en el Jet Propulsion Lab (JPL), EE.UU.. «Sus datos serán estudiados muy profundamente por los científicos que quieran investigar cómo los planetas crecen y se diferencian, y también por los que quieran saber cómo y cuándo la vida podría haber aparecido en nuestro Sistema Solar», ha dicho Raymond.

Dawn también permite saber más sobre lo que ocurre más allá: «Ceres y Vesta son importantes para estudiar los sistemas planetarios distantes, porque nos ha dado una muestra de las condiciones que existen en torno a estrellas jóvenes».

La ciencia de los asteroides

 
La primera exploración próxima de un asteroide ocurrió en 1991, cuando la sonda Galileo, en su viaje a Júpiter, pasó por las proximidades de 951 Gaspra, una mole de 18 kilómetros cubierta de cráteres.

En 2001, una nave –la NEAR Shoemaker– se posó por primera vez en uno de estos objetos. Ya en 2006, se alcanzó otro hito cuando la sonda japonesa Hayabusa se posó en el asteroide Itokawa y logró traer muestras de este objeto hasta la Tierra.

En la actualidad se vive un momento importante en la ciencia de los asteroides. Desde junio de 2018 la Hayabusa 2 está explorando el asteroide Ryugu, con varios rovers a bordo, y está previsto que traiga más muestras a la Tierra en el año 2020. En diciembre de este año, la OSIRIS-REx, de la NASA, se reunirá con el asteroide Bennu para orbitarlo y recoger muestras de su superficie.

¿A qué viene tanto interés por estos pedruscos espaciales? El estudio de los asteroides y sus propiedades es fundamental para comprender la historia de formación del Sistema Solar y quizás incluso la aparición de moléculas que pudieron propiciar la aparición de vida, como el agua y las moléculas orgánicas.

Investigar para evitar un impacto
 
Además, estudiar estos objetos podría servir más adelante para usar los asteroides como minas o bien para aprender a desviarlos y evitar un impacto contra la Tierra de terribles consecuencias.

Esto es muy relevante si se tiene en cuenta que es cuestión de tiempo que se produzca el impacto de un gran asteroide contra nuestro planeta.

En este momento, aparte de protocolos de vigilancia y observación, la NASA prepara la misión DART («Double Asteroid Redirection Test») para probar la tecnología del impactador cinético, cuyo fin es desviar un asteroide de su trayectoria. Por otra parte, la Agencia Espacial Europea canceló el desarrollo de AIM («Asteroid Impact and Deflection Assessment»), una misión que iba a apoyar estos objetivos científicos. Sea como sea, las probabilidades de que un objeto desconocido alcance la Tierra son dos veces mayores a que lo haga un cuerpo conocido.

Misión de la NASA al corazón de Marte

La misión, que fue lanzada el pasado 5 de mayo, aterrizará el 26 de noviembre en el planeta rojo


La Administración Aeronáutica Espacial Nacional de EE.UU. (NASA) ya prepara para el próximo 26 de noviembre el aterrizaje en suelo marciano del InSight, que tiene como objetivo dar luz sobre las entrañas de Marte, informó la institución en rueda de prensa.

La misión, que fue lanzada el pasado 5 de mayo, aterrizará el lunes 26 de noviembre en el planeta rojo, donde operará el vehículo robótico encargado de explorar el núcleo de Marte, y buscará ampliar el conocimiento sobre su formación y el de otros planetas rocosos, como la Tierra.

"Vamos a Marte para mirar atrás, al origen del Sistema Solar, para investigar lo que pasa dentro y cómo se relaciona eso con el centro de la Tierra", explicó Bruce Banerdt, investigador principal del proyecto, quien comentó que es más sencillo hacerlo en Marte por su historial, "más calmado", que el de la Tierra.

Esta es la primera vez que una misión espacial busca analizar especialmente "el corazón" del segundo planeta más pequeño del Sistema Solar, después de Mercurio.

Hasta ahora, las misiones a Marte han capturado imágenes de la superficie, estudiado rocas, excavado en la tierra y buscado pistas sobre el agua que alguna vez fluyó en Marte, pero nunca se ha indagado en su interior.

Por su parte, la directora interina de la división de Ciencia Planetaria en la NASA, Lori Glaze, se refirió a InSight como una "misión tremenda".

En concreto, InSight analizará la corteza, el manto y el núcleo de Marte y prevé que ofrezca una idea de cómo se originó el Sistema Solar hace aproximadamente 4,600 millones años.

Así, Insight (Interior Exploration using Seismic Investigations, Geodesy and Heat Transport) describirá el tamaño, la composición y el estado del núcleo del planeta rojo, las características de su corteza y manto, y el estado térmico de su interior.

Inicialmente, la exploración InSight debía haberse lanzado en marzo de 2016, pero una fuga en la cámara de vacío que rodeaba el sismómetro del módulo de aterrizaje forzó entonces el retraso y la posterior suspensión de la misión.

La exploración, que durará casi dos años, está financiada y coordinada en su mayor parte por EE.UU., pero también han participado diferentes países europeos, como Alemania, Francia y España.

Se confirma la existencia de dos lunas fantasma

Son una especie de satélites de polvo, tan enigmáticos que los han llegado a llamar "lunas fantasma"


Ya en 1961 un astrónomo polaco las había detectado, pero su apariencia es tan tenue y misteriosa que, como un fantasma, había dudas sobre su existencia.

Pero ahora, un grupo de astrónomos y físicos húngaros dicen que confirmaron la existencia de estos esquivos viajantes.

Se trata de L4 y L5, dos nubes de polvo estelar que orbitan la Tierra de forma "semiestable".

Los autores de la investigación explican que entre la Tierra y la Luna existen cinco "puntos de estabilidad".

Esa zonas tienen fuerzas gravitacionales que hacen que los objetos que se ubican ahí mantengan una posición relativamente estable.

L4 y L5 son dos de esos puntos, en los que se cree que el polvo interplanetario se acumula, al menos de manera temporal, y forma estas nubes de polvo que rodean la Tierra.

Para detectarlas, los investigadores fueron a un observatorio en Hungría, donde utilizaron lentes polarizados para capturar imágenes de las nubes.

Según su reporte, lo que observaron concuerda con las predicciones que habían hecho en una investigación previa y van en la misma línea de las observaciones que se habían hecho hace casi 60 años.

"Pudimos descartar artefactos ópticos y otros efectos, lo que significa que se confirma la presencia de la nube de polvo", dijo el astrónomo Gábor Horváth, en un comunicado de la Real Sociedad Astronómica de Reino Unido.

Gracias a su estabilidad, los investigadores ven a L4 y L5 como una zona donde se podrían ubicar sondas espaciales o estaciones de transferencia para misiones que vayan a explorar el Sistema Solar.

También han existido propuestas para que estas zonas se puedan utilizar como depósitos de contaminantes.

En todo caso, los astrónomos advierten que hace falta más investigación para saber qué tan estables son estas zonas y si ese polvo estelar representa algún riesgo para los astronautas o su equipamiento.

7 oct. 2018

Científicos de la NASA descubren un misterioso objeto que podría guiar al Planeta X


Un nuevo objeto cósmico avala la existencia del planeta X, el noveno planeta del Sistema Solar.

18 sept. 2018

Científicos buscan el lenguaje extraterrestre

La exobiología es la rama de la astrobiología encargada de estudiar las probabilidades de que exista vida afuera del planeta.

Una de las grandes incógnitas de la vida es si la humanidad está sola en el universo, un tema que ha sido representado con mucho éxito de diversas formas tanto en la literatura como en el cine.

Y es que a pesar de que en el universo existen miles de millones de planetas, todavía no se entrado en contacto con vida inteligente más que en las películas.

Por esta razón, la exobiología, rama de la astrobiología encargada de estudiar las probabilidades de que exista vida afuera del planeta, no se ha cansado de buscar ni de estudiar a fondo las teorías.

En este sentido, astrónomos y  lingüistas se reunieron en la Conferencia Internacional para el Desarrollo del Espacio y discutieron cómo sería la lengua de estos seres -si es que existieran- y en qué modo podríamos comunicarnos con ellos.

Especialistas como Noam Chomsky argumentaron que todas lenguas de la Tierra comparten "una gramática universal" de origen y algunos se mostraron optimistas en cuanto a que esa 'conexión interna' también se podría extender a idiomas extraterrestres.

Douglas Vakoch, presidente del programa de Mensajes a Extraterrestres Inteligentes del SETI, recordó que el propio Chomsky "a menudo ha dicho que si un marciano visitara la Tierra, pensaría que todos hablamos dialectos de un mismo idioma".

Ante esta teoría, Bridget Samuels y Jeffrey Punske argumentaron que factores científicos universales como las leyes de la Física, podrían ayudar a 'hackear' su lengua.

Supone un cambio radical para los científicos de SETI, que se han burlado de la idea de crear mensajes interestelares inspirados en lenguajes naturales", dijo Vakoch.

16 sept. 2018

Próxima b puede ser altamente habitable

Un curioso proyecto en el que trabajaba Stephen Hawking antes de su muerte era poder transferir su mente a una especie de envase tecnológico que a su vez le permitiese viajar al planeta de la estrella Próxima Centauri junto con el excéntrico millonario ruso Yuri Milner en pequeñas naves poco más grandes que un smartphone que viajarían a la cuarta parte de la velocidad de la luz, y es que un nuevo estudio afirma que Próxima b podría ser altamente habitable.
 

Las últimas noticias que teníamos sobre este aislado planeta junto a su estrella enana roja es que podría estar arrasado debido a la alta actividad del astro, que lanzaría llamaradas contra su posible atmósfera quemando toda posibilidad de que fuera habitable.

Sin embargo, los estudios cambian una y otra vez y los datos van variando cada poco tiempo. En el último que ha tenido como objetivo este exoplaneta a unos 4,2 años luz de la Tierra se ha vuelto a observar que este mundo en la zona habitable de Próxima Centauri de 1,3 masas terrestres podría poseer grandes océanos y resultaría apto para la vida.

Por qué se cree que Próxima b podría ser altamente habitable

El nuevo estudio se ha basado en modelos informáticos que se asemejan a los que se usan en la Tierra para estudiar el cambio climático. Dirigido desde el Instituto Goddard de Estudios Espaciales de la NASA, se ha observado que el planeta tiene las condiciones perfectas para mantener agua líquida en su superficie en gran cantidad, por lo que cabe la posibilidad de que albergue organismos vivos tal como los entendemos.

El nuevo estudio ha sido publicado en la revista Astrobiology y afirma que las posibilidades de que pueda ser habitable son muy altas. Eso sí, su posición respecto a su estrella, al ser más pequeña y fría que nuestro Sol, es mucho más próxima, por lo que también muestra altas posibilidades de estar anclado por marea gravitatoria a Próxima Centauri, a la que mostrará siempre la misma cara, tal y como sucede con la Luna y la Tierra.

Antaño se había sugerido que la cara iluminada sufriría altas temperaturas, mientras que el hemisferio oscuro sería muy frío. Aun así, guardaría una pequeña zona en la que al agua podría permanecer en estado líquido en una especie de océano circulante y dinámico que podría transferir calor de forma efectiva a los hemisferios desde la zona ecuatorial. ¿Podría ser cierto? De momento, es el estudio más serio y riguroso del que se dispone.

5 feb. 2018

Hallan, por primera vez, planetas fuera de nuestra galaxia

El fenómeno de las microlentes gravitacionales ha permitido observar exoplanetas más allá de la Vía Láctea que de otra forma serían inalcanzables para los telescopios

Imagen de la lente gravitacional RX J1131-1231. La galaxia que hace de lente está en el centro, desviando la luz de los cuatro cuásares lejanos que aparecen en el borde del disco de luz - Universidad de Oklahoma
 
Un equipo de astrofísicos de la Universidad de Oklahoma ha conseguido, por primera vez, localizar planetas fuera de nuestra galaxia. Hasta ahora, en efecto, solo se habían detectado exoplanetas en el interior de nuestra Vía Láctea.

La hazaña científica, recién publicada en The Astrophysical Journal Letters, fue posible gracias al fenómeno astronómico conocido como microlentes gravitacionales, que permitió a los investigadores detectar una amplia población de mundos solitarios (que no orbitan ningún sol), en el espacio interestelar de una lejana galaxia, llamada RX J1131-1231, a 3.800 millones de años luz de distancia de la Tierra.

El efecto de microlentes gravitacionales hace que los rayos de luz procedentes de una fuente luminosa distante (por ejemplo un cuásar) se doblen al atravesar el campo gravitatorio de un objeto intermedio (una estrella o un agujero negro) en su camino hacia la Tierra. Si la fuente de luz se coloca exactamente detrás del objeto intermedio, éste actuará como una «lente» cósmica, creando un disco de luz a su alrededor a medida que los rayos luminosos de la fuente lo rodeen para seguir su camino.

El brillo de ese disco luminoso se ve afectado por la presencia de objetos (como planetas) que estén cerca de la estrella que hace de lente y puede utilizarse para descubrir esos planetas, que de otro modo no podrían ser localizados. De hecho, ningún telescopio ni instrumento hecho en la Tierra sería capaz de detectar directamente planetas tan lejanos.

«Estamos muy excitados con este descubrimiento -afirma Xinyu Dai, de la Universidad de Oklahoma y primer firmante del artículo-. Es la primera vez que alguien descubre planetas fuera de nuestra galaxia».

Planetas solitarios

La masa de los planetas detectados por los investigadores varía desde la de la Luna hasta la de Júpiter, pero todos ellos parecen tener en común el hecho de ser «planetas solitarios», esto es, que no orbitan alrededor de una estrella en un sistema solar convencional, sino que vagan libremente en el espacio que hay entre las estrellas de la lejana galaxia RX J1131-1231.

«Esta galaxia -explica por su parte Eduardo Guerras, coautor del estudio- se encuentra a 3.800 millones de años luz de distancia, y no existe la menor posibilidad de observar estos planetas directamente, ni siquiera con el mejor telescopio que uno pueda imaginar en un escenario de ciencia ficción. A pesar de ello, hemos logrado estudiarlos, revelar su presencia e incluso hacernos una idea de cuáles son sus masas. Es una ciencia genial».

En su trabajo, los dos astrofísicos utilizaron el Observatorio de rayos X Chandra, de la NASA, un telescopio espacial controlado por el Instituto Smithsonian. Después analizaron las observaciones en el Centro de Supercomputación de la Universidad de Oklahoma. La mista técnica de microlentes gravitacionales ya había sido utilizada para descubrir cientos de planetas dentro de nuestra propia galaxia, pero el trabajo de Dai y Guerras la ha empujado a nuevas y hasta ahora inexploradas fronteras.

Algunos planetas de TRAPPIST-1 podrían tener agua

Los siete planetas que orbitan alrededor de la estrella TRAPPIST-1 no son mundos rocosos estériles: parecen contener material volátil, probablemente agua

El sistema planetario TRAPPIST-1, gobernado por una estrella enana ultrafría a casi 40 años luz de la Tierra, está formado por siete planetas (b, c, d, e, f, g, h) que orbitan alrededor de la estrella y, aunque la composición de los mismos es básicamente rocosa, no son mundos rocosos estériles: parecen contener cantidades significativas de material volátil, probablemente agua, ya sea en estado sólido, líquido o gaseoso, que alcanzaría hasta un 5% de la masa del planeta en algunos casos, un porcentaje de agua mucho mayor que el de la Tierra. En cuanto al tamaño, densidad y cantidad de radiación que reciben de su estrella, el cuarto planeta (TRAPPIST-1e) es el más parecido a la Tierra; parece ser el planeta más rocoso de los siete y podría albergar agua líquida, según acaba de informar hoy el Observatorio Europeo Austral (ESO).
Un equipo de científicos, liderado por Simon Grimm de la Universidad de Berna, ha determinado las masas de los siete planetas "basándose en un gran cuerpo de información y en un análisis y modelado de datos muy sofisticados", según la ESO. "Los planetas de TRAPPIST-1 están tan juntos que interfieren entre sí gravitatoriamente, por lo que cuando pasan frente a la estrella hay un ligero cambio en los tiempos. Estos cambios dependen de las masas de los planetas, sus distancias y otros parámetros orbitales. Con un modelo informático simulamos las órbitas de los planetas hasta que los tránsitos calculados concuerdan con los valores observados y de ahí derivamos las masas planetarias", detalla Grimm.

Resulta misterioso que TRAPPIST-1e parezca tener una composición mucho más rocosa que el resto de los planetas. TRAPPIST-1e es el planeta más similar a la Tierra en términos de tamaño, densidad y cantidad de radiación que recibe de su estrella. "Es interesante que los planetas más densos no sean los que están más cerca de la estrella y que los planetas más fríos no tengan atmósferas gruesas", señala Caroline Dorn, de la Universidad de Zúrich y coautora del estudio.

17 ene. 2018

Resuelven el misterio de la extraña danza de una estrella

El extraño movimiento del astro revela la existencia de un agujero negro oculto


A 16.300 años luz de la Tierra, en las profundidades de un cúmulo estelar que orbita en torno a la Vía Láctea, una estrella anciana traza un baile imposible. Se mueve hacia delante y hacia atrás a cientos de miles de kilómetros por hora, en una coreografía vertiginosa que repite con precisión cada 167 días, y que sólo se puede explicar si tiene una pareja de danza que la impulse. Un compañero totalmente invisible a los ojos de los telescopios, ya que ninguno ha sido capaz de detectarlo. ¿La explicación más plausible? Un agujero negro inactivo.

Es lo que concluye un equipo internacional de astrónomos tras escrutar el cúmulo globular NGC 3201 con el Very Large Telescope (VLT) del Observatorio Europeo Austral (ESO por sus siglas en inglés) desde Paranal (Chile), según ha anunciado hoy la institución en un comunicado.

La estrella detectada por los científicos tiene una masa un 20% más pequeña que la de nuestro sol y está en camino de convertirse en una gigante roja. Habita en un cúmulo globular, una agrupación de entre 100.000 y un millón de astros que data de los orígenes de la Vía Láctea y que orbita alrededor de la galaxia. Ya que en estos cúmulos no suelen nacer estrellas nuevas, los forman mayoritariamente estrellas ancianas y cadáveres estelares, como agujeros negros.

Según los astrónomos, que publican su análisis en la revista Monthly Notices of the Royal Astronomical Society, la pareja de baile de la estrella observada sería un agujero negro de cuatro veces la masa del sol. Así pues, son los restos mortales de otra estrella antigua que, al llegar al fin de sus días, colapsó sobre sí misma hasta que la gravedad no dejó escapar ni su luz.

La única forma de observar directamente la actividad de un agujero negro es a través de rayos X o radio, y sólo si está tragando material de su alrededor, ya que el proceso de absorción emite este tipo de radiación. El agujero negro del cúmulo NGC 3201, sin embargo, es inactivo, por lo que es totalmente invisible a los telescopios.

“Hasta hace poco, se asumía que casi todos los agujeros negros desaparecían de los cúmulos globulares después de un corto tiempo y que los sistemas como este ni siquiera deberían existir”, declara en el comunicado del ESO Benjamin Giesers, astrónomo de la Universidad Georg-August de Göttingen (Alemania) y líder del estudio. “Nuestro hallazgo es la primera detección de los efectos gravitacionales de un agujero negro de masa estelar en un cúmulo globular. Este descubrimiento ayuda a entender la formación de los cúmulos globulares y la evolución de los agujeros negros y los sistemas binarios, vitales para comprender las fuentes de ondas gravitacionales”.

20 dic. 2017

Marte se formó en el cinturón de asteroides

Una hipótesis sugiere que la atracción gravitacional de Júpiter empujó a Marte a su posición actual, lo que explica la diferente composición del planeta rojo.

El planeta rojo, uno de los cuerpos más estudiados del Sistema Solar, puerta con puerta en nuestro vecindario cósmico, pudo no haber sido siempre nuestro vecino.

Un estudio publicado en la revista Earth and Planetary Science Letters postula que, en realidad, Marte se formó en el Cinturón de Asteroides, aproximadamente una vez y media más lejos del Sol que su posición actual, antes de migrar a esta ubicación.

Hace unos cuatro mil quinientos millones de años, el Sistema Solar no era más que una nube de polvo, y después, rocas, hasta que los fragmentos fueron formando los diferentes planetas que hoy lo conforman. Primero, los gaseosos; hoy sabemos que Júpiter es el cuerpo más antiguo del Sistema Solar. Y, después, los rocosos, como la Tierra y Marte.

La composición de Marte, más parecida a la de los meteoritos

La creencia generalizada consistía en que Marte se formó cerca de la Tierra desde los mismos fragmentos primitivos del Sistema Solar. Pero esta hipótesis dejaba preguntas sin respuesta: ¿por qué ambos planetas son tan diferentes en composición? Marte contiene silicatos diferentes, más ligeros que la Tierra, más parecidos a los que se encuentran en los meteoritos.

Ahora, esta pregunta tiene una posible respuesta. En un intento por explicar por qué los elementos e isótopos en Marte difieren ampliamente de los de la Tierra, investigadores de Japón, Estados Unidos y Reino Unido realizaron simulaciones para obtener información sobre el movimiento del planeta rojo dentro del Sistema Solar.

Las conclusiones sugieren que Marte se formó mucho más lejos del Sol de lo que está ahora y que la atracción gravitacional de Júpiter empujó a Marte a su posición actual.

El modelo Grand Tack

Los investigadores utilizaron el llamado modelo Grand Tack, que sugiere que Júpiter jugó un papel importante en la formación y arquitectura orbital final de los planetas interiores.

La hipótesis sostiene que un Júpiter primitivo, debido a su fuerza gravitatoria, envió una gran concentración de masa hacia el Sol, lo que contribuyó a la formación de la Tierra y Venus. Mientras tanto, empujaba material lejos de Marte, y de ahí la pequeña masa del planeta (es un 11% de la de la Tierra) y la diferencia entre las composiciones de los dos planetas.

Una implicación que tendría el hecho de que Marte se está formando más lejos del Sol es que el planeta fue mucho más frío en su nacimiento de lo que se pensó originalmente, quizás demasiado frío para agua líquida o para mantener la vida.

Esta teoría parece desafiar la idea de que Marte fue mucho más cálido y húmedo de lo que es ahora. Los investigadores creen, no obstante, que la actividad de en el planeta Marte pudo producirse después.

Según Stephen Mojzsis, profesor de Ciencias Geológicas de la Universidad de Colorado y coautor del estudio: "La formación de Marte en el cinturón de asteroides tuvo lugar muy temprano, mucho antes de que la corteza se estabilizara y se estableciera la atmósfera".

En un artículo en el que fue coautor el año pasado, Mojzsis concluye que, al final de la formación planetaria de Marte, fue bombardeado por asteroides que formaron los innumerables cráteres del planeta. Tales grandes impactos podrían "haber derretido la criosfera y la corteza de Marte para densificar la atmósfera de Marte y reiniciar el ciclo hidrológico", detalla.
 

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