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3 nov. 2018

La NASA pone fin a la misión Kepler

La NASA pone fin a la misión del telescopio Kepler

La agencia espacial explicó que Kepler se ha quedado sin el combustible necesario para otras operaciones científicas, por lo que la NASA ha optado por retirar el telescopio dentro de su órbita, lejos de la Tierra


La NASA anunció que ha decidido poner fin a la misión del telescopio espacial Kepler, un instrumento que ha servido para descubrir más de 2.600 exoplanetas en los últimos nueve años.

"Kepler ha superado todas nuestras expectativas y allanó el camino de nuestra exploración y búsqueda de vida en el sistema solar y más allá", señaló el director adjunto del Departamento de Misiones Científicas de la NASA, Thomas Zurbuchen, en un comunicado.

"No solo nos mostró cuántos planetas podrían estar ahí afuera, sino que generó un campo de investigación completamente nuevo. (…) Sus descubrimientos han arrojado una nueva luz sobre nuestro lugar en el universo", agregó Zurbuchen.

La NASA subrayó que “muchos” de los exoplanetas descubiertos a través de Kepler “podrían ser lugares prometedores para la vida”
El análisis más reciente de los descubrimientos de Kepler concluye que es probable que entre el 20 y el 50 por ciento de las estrellas visibles en el cielo nocturno tengan planetas pequeños, posiblemente rocosos, similares en tamaño a la Tierra y ubicados dentro de la zona habitable de sus estrellas.

De acuerdo a la NASA, eso significa que están ubicados a distancias de sus estrellas donde el agua líquida, un ingrediente vital para la vida tal como la conocemos, podría acumularse en la superficie del planeta.

El fundador de la misión Kepler, William Borucki, recordó que cuando se empezó a concebir esta idea hace 35 años, la humanidad "no sabía de un solo planeta" fuera del sistema solar.

“Ahora que sabemos que los planetas están en todas partes, Kepler nos ha puesto en un nuevo camino lleno de promesas para que las generaciones futuras exploren nuestra galaxia”, dijo el veterano investigador de la NASA.

Lanzado al espacio el 6 de marzo de 2009, el telescopio Kepler combinó técnicas para medir el brillo estelar con la cámara digital más grande equipada para las observaciones del espacio exterior en ese momento
Kepler realizó el primer reconocimiento de los planetas en nuestra galaxia y se convirtió en la primera misión de la agencia espacial estadounidense para detectar planetas del tamaño de la Tierra en las zonas habitables de sus estrellas.

Años más tarde y después de superar unas fallas mecánicas, Kepler descubrió más de 2.600 exoplanetas y analizó hasta 50.000 estrellas, de acuerdo a cálculos de la NASA.

26 ene. 2015

Kepler-186f podría albergar vida inteligente

El 19 de marzo de 2014, en un encuentro científico sobre la búsqueda de vida extraterrestre celebrado en Tucson (EE. UU.), el investigador de la NASA Tom Barclay presentó el primer exoplaneta de tamaño similar a la Tierra situado a una distancia de su estrella que permitiría la vida; ni demasiado lejos ni demasiado cerca, en esa franja templada que los investigadores denominan “zona Ricitos de Oro”, en alusión a la niña del cuento que no quería su sopa ni caliente ni fría. Aunque Kepler-186f, a unos 500 años luz de nosotros, fue incorrectamente bautizado por los medios como un gemelo de la Tierra (su estrella es una enana roja, muy diferente del Sol), el anuncio fue acogido como la primera posibilidad real de haber hallado un nicho para la vida más allá del Sistema Solar. Un mes después, los detalles de Kepler-186f se publicaban por todo lo alto en la revista Science.



(Representación artística de Kepler-186f. Imagen de NASA Ames/SETI Institute/JPL-Caltech.)


Pero ¿realmente puede existir vida en Kepler-186f? Una astrofísica opina que sí. O que, al menos, las posibilidades de que aquel planeta esté habitado por seres inteligentes son de un nada desdeñable 50,3%.




(Comparación del sistema Kepler-186 y el Sistema Solar 17 de abril de 2014)


Esta es la historia. Tras el hallazgo de Kepler-186f, los investigadores del Instituto de Búsqueda de Inteligencia Extraterrestre (SETI) dirigieron las antenas de su matriz de telescopios Allen (ATA) hacia esa coordenada del cielo, en busca de alguna señal de radio que pudiera delatar la existencia de una civilización tecnológica. Los científicos, dirigidos por el astrónomo jefe del Instituto SETI, Seth Shostak, rastrearon un intervalo de frecuencias entre 1 y 10 gigahercios, en la banda alta del dial de la radio. “Hasta ahora no ha habido suerte, aunque seguiremos buscando”, escribía Shostak en un artículo publicado entonces.

Pero no todos piensan que la búsqueda fue infructuosa. La astrofísica Hontas Farmer, profesora asociada de los City Colleges of Chicago y del College of DuPage, lleva años participando en la iniciativa de colaboración SETILive, que permite la participación de voluntarios en la observación y el análisis de los datos. Farmer estuvo observando los gráficos del ATA llamados “de cascada” obtenidos durante el rastreo de Kepler-186f. En este tipo de gráficos, el eje horizontal representa la gama de frecuencias, mientras que el vertical corresponde al tiempo, de modo que cada píxel es un segundo. Cuando hay una señal, aparece un punto destacado sobre el fondo, más claro a mayor intensidad. En apariencia y para un ojo no entrenado, un gráfico de cascada solo muestra nieve como la de los antiguos televisores, pero un patrón de puntos en una línea vertical o ligeramente diagonal podría revelar una señal artificialmente creada. Los algoritmos del SETI analizan las imágenes, pero los investigadores cuentan también con el escrutinio humano como ayuda.

Cuando Farmer se topó con un gráfico obtenido el 12 de abril de 2014, observó un ligero, casi imperceptible patrón de líneas verticales. Según escribió la astrofísica en su blog, es una señal muy “ruidosa y degradada”, como sería de esperar en una red de satélites orbitando un planeta. Pero no dudó en afirmar: “Esos datos tienen exactamente el aspecto que yo esperaría de una señal extraterrestre”. Este mes, Farmer ha actualizado sus observaciones aplicando filtros que reducen el ruido y que en su opinión sostienen su hipótesis, ya que parecen mostrar breves cadenas de píxeles que podrían corresponder a brotes de emisiones de varios segundos que “se apagan y se encienden de nuevo en las mismas frecuencias”. La investigadora cifra en algo más de un 50/50 las posibilidades de vida en Kepler-186f; concretamente, y aplicando la ecuación que propone en su estudio aún pendiente de publicación, un 50,3%. Por supuesto, no niega que “algún fenómeno natural podría mimetizar esta señal”.

(Gráfico de cascada de emisiones de radio de Kepler-186f obtenidas por SETILive. Las líneas muestran lo que podrían ser señales, según Hontas Farmer. Imagen de SETILive/Hontas Farmer.)

Cabe preguntarse si no podríamos obtener algo mejor y más concluyente, pero según los investigadores de SETI el rastreo de señales de tecnología extraterrestre es la búsqueda de la aguja en el pajar. Todos recordamos la fuerte e inequívoca emisión captada por los astrónomos en la película Contact, basada en la novela de Carl Sagan. Según los científicos, para enviar una señal de esa magnitud se requeriría una fuente varias veces más potente que el mayor emisor de la Tierra, el del radiotelescopio de Arecibo en Puerto Rico. Por supuesto que esto no sería un obstáculo para una civilización más avanzada que la nuestra, pero existe otro problema fundamental. Dado que Kepler-186f se encuentra a unos 500 años luz, nuestras primeras emisiones de radio no llegarán allí hasta dentro de varios siglos. Es decir: ellos, si existieran, no sabrían que estamos aquí, por lo que no habría ningún motivo para que enviaran una señal potente en nuestra dirección.

De hecho, y a pesar de lo que imaginó para su ficción, “lo cierto es que Carl Sagan no esperaba ver una señal tan fuerte; eso solo hace una buena historia para Hollywood”, señala Farmer a Ciencias Mixtas. La astrofísica menciona un estudio que Sagan publicó en 1975 y en el que “argumenta que, siendo realistas, todo lo que podríamos esperar es una distribución no térmica en las señales de radio de una civilización inteligente; en otras palabras, sabríamos que están en el aire, pero sería como tratar de sintonizar una emisora de radio de 100 vatios desde 10.000 millas de distancia, o peor”. Después de filtrar el ruido, “lo que queda es precisamente la señal sobre la que escribió Sagan”, arguye la investigadora. O sea, que podemos olvidarnos de las instrucciones para crear la nave que nos desplace a través de los agujeros de gusano.

Mientras Farmer trata de publicar su estudio, lo cierto es que su optimismo no es compartido por los responsables del Instituto SETI. Shostak admite que los gráficos de cascada analizados por la investigadora parecen mostrar algo, pero en su opinión se trata de contaminación terrestre: “Para ser honestos, vemos ese tipo de emisión todo el tiempo, debido sobre todo a los satélites de telecomunicaciones. Cada vez que apuntamos las antenas al cielo, también captamos interferencias de radio”, precisa el astrónomo a este blog.

Shostak explica que la diferencia entre señales e interferencias es clara: las primeras solo se detectan al dirigir las antenas al punto concreto del cielo, mientras que las segundas cubren todo el firmamento. Según este criterio, prosigue Shostak, “las señales son interferencias terrestres, y este es el motivo por el que no hemos continuado observando”. “Probablemente Farmer no está familiarizada con estos procedimientos de búsqueda”, concluye el astrónomo jefe del Instituto SETI. Por su parte, Farmer confía en que las observaciones continúen para llegar a una conclusión definitiva. “Para saberlo con certeza necesitamos estudiar Kepler-186f mucho más de lo que lo hemos hecho”.

26 oct. 2012

Un nuevo mundo resucita

Nuevas observaciones apuntan que Fomalhaut b, un mundo situado a 25 años luz y cuya existencia fue puesta en duda por los científicos, es real.


El planeta extrasolar Fomalhaut b, situado en la constelación Piscis Austrinos a 25 años luz de la Tierra, fue descubierto en noviembre de 2008 por la aguda vista del telescopio Hubble. Se trataba del primer mundo fotografiado en luz visible alrededor de otra estrella. Estaba ahí, escondido dentro de un enorme anillo de escombros que rodea su estrella anfitriona. Sin embargo, muchos científicos rechazaron la existencia del planeta, que creían imposible. Sin más pruebas en su favor, Folmalhaut b fue eliminado de la lista de nuevos mundos descubiertos más allá del Sistema Solar. Pero el planeta ha vuelto a aparecer. Una revisión de los datos del Hubble ha reanimado la hipótesis de su existencia. El estudio sugiere que es un mundo raro y posiblemente único que está completamente envuelto por el polvo.
 
Cuando fue descubierto, Fomalhaut b era el primer exoplaneta en ser fotografiado directamente, dentro de espectro visible, alrededor de otra estrella. El objeto apareció justo dentro de un enorme anillo de escombros que rodea de forma desplazada la estrella anfitriona. La situación del planeta y su masa -no más de tres veces la de Júpiter- parecían adecuadas para que su gravedad explicase la apariencia del anillo.

Estudios recientes han afirmado que esta interpretación planetaria es incorrecta. Basándose en el movimiento aparente del objeto y la ausencia de una detección infrarroja por el telescopio espacial Spitzer de la NASA, señalaban que el objeto no es más que una nube de polvo no relacionada con ningún planeta.

Un nuevo análisis, sin embargo, lleva a la conclusión de que este planeta ha vuelto a la vida. «Aunque nuestros resultados desafían seriamente el descubrimiento original, lo hacen de una manera que en realidad clarifican la interpretación del objeto y dejan intacta la conclusión principal, que Fomalhaut b es un planeta masivo», afirma Thayne Currie, astrónomo de la Universidad de Toronto.

En el estudio original, se decía que el brillo de Fomalhaut b variaba en un factor de dos, evidencia de que el planeta estaba agregando gas. Pero otras investigaciones posteriores interpretaron esta variabilidad como prueba de que el objeto era en realidad una nube de polvo en un lugar transitorio.
 
En el nuevo estudio, los científicos volvieron a analizar las observaciones del Hubble sobre la estrella a partir de 2004 y 2006. A diferencia de las investigaciones anteriores, el equipo descubrió que el planeta se mantuvo en constante brillo. El equipo intentó detectar Fomalhaut b en el infrarrojo usando el Telescopio Subaru en Hawai, pero no pudo hacerlo. Que Subaru y Spitzer no pudieran detectarlo implican que Fomalhaut b debe de tener menos de dos veces la masa de Júpiter.

Integrado en el polvo

Otro asunto polémico ha sido la órbita del objeto. Si Fomalhaut b es responsable del desplazamiento del anillo, entonces debe de seguir una órbita alineada con el anillo y moverse a su velocidad más baja. La velocidad descrita en el estudio original parecía ser demasiado rápida. Además, algunos investigadores argumentaron que Fomalhaut b sigue una órbita inclinada que pasa a través del plano del anillo.

Utilizando los datos del Hubble, el equipo de Currie establece que Fomalhaut b se mueve con una velocidad y una dirección coherente con la idea original de que la gravedad del planeta está modificando el anillo. «Dado lo que sabemos sobre el comportamiento del polvo y el entorno en el que se encuentra el planeta, pensamos que estamos viendo un objeto planetario que está plenamente integrado en el polvo en lugar de una nube de polvo que flota libremente», afirma el miembro del equipo John Debes , astrónomo del instituto científico Space Telescope en Baltimore, Maryland.

Un artículo sobre estos hallazgos ha sido aceptado para publicación en la revista The Astrophysical Journal Letters.
Fuente: ABC

 

5 dic. 2011

Telescopio espacial Kepler de la NASA confirma primer planeta habitable

En otro avance hacia la búsqueda de planetas similares a la Tierra capaces de albergar vida, la agencia espacial estadounidense NASA anunció este lunes que el telescopio espacial Kepler confirmó por primera vez la existencia de un planeta habitable fuera del sistema solar.

Kepler 22b, detectado por primera vez en 2009 y ubicado a unos 600 años luz de la Tierra, es el primer exoplaneta confirmado por la agencia espacial estadounidense como apto para la vida.

La confirmación significa que los astrónomos lo vieron pasar delante de su estrella tres veces y que las condiciones para la vida son adecuadas en términos de agua, temperatura y atmósfera. Pero no significa que los astrónomos sepan a ciencia cierta que realmente existe vida allí.

"Ahora tenemos una confirmación positiva del planeta Kepler 22b", dijo a periodistas Bill Borucki, investigador principal de Kepler en el Centro de Investigación Ames de la NASA.

"Estamos seguros de que está en la zona habitable y de que tiene una superficie que debería tener una temperatura agradable", dijo.

Kepler 22b tiene 2,4 veces el radio de la Tierra, lo cual lo incluye en el grupo de los planetas denominados "superterrestres", y gira alrededor de su estrella similar al Sol cada 290 días.

Los científicos estiman que su temperatura en la superficie es en 22 grados Celsius, pero no saben si el planeta es rocoso, gaseoso o líquido.

El primer "pasaje" del planeta frente a su estrella fue captado poco después de que la NASA lanzara su telescopio espacial Kepler en marzo de 2009.

La NASA también anunció que Kepler ha descubierto otros 1.094 posibles exoplanetas, el doble del número que se había estado rastreando, según un estudio presentado en una conferencia en California esta semana.

Kepler es la primera misión de la NASA en busca de planetas como la Tierra orbitando estrellas similares al Sol.

Este telescopio espacial, que costó a la NASA unos 600 millones de dólares, está equipado con la mayor cámara jamás enviada al espacio y se espera que continúe enviando información a la Tierra por lo menos hasta noviembre de 2012.

Kepler busca planetas tan pequeños como la Tierra, incluidos los que orbitan estrellas en una zona cálida y habitable donde podría existir agua líquida en la superficie.

Con Kepler 22b son tres los exoplanetas confirmados por científicos en todo el mundo que podrían sustentar la vida.

Astrónomos franceses ya habían confirmado en mayo el primer exoplaneta rocoso que reúne las condiciones clave para el sostenimiento de la vida, el Gliese 581d.

Además, astrónomos suizos informaron en agosto de otro planeta, el HD 85512 b, ubicado a unos 36 años luz de distancia, como potencialmente habitable.

Sin embargo, estos dos planetas están "orbitando estrellas más pequeñas y más frías que el Sol", dijo la NASA en un comunicado, destacando que Kepler 22b "es el más pequeño hallado hasta ahora que orbita en el centro de la zona habitable de una estrella similar a nuestro Sol".

"Estamos emocionados por esto. Necesitamos que todos los telescopios observen a estos (posibles exoplanetas similares a la Tierra) para que podamos confirmar la mayor cantidad posible", dijo a periodistas Natalie Batalha, del equipo de científicos de Kepler en la Universidad de San José.

Un total de 48 exoplanetas y exolunas tendrían capacidad para albergar vida fuera del sistema solar, entre un total de 2.326 potenciales planetas identificados por Kepler, según la clasificación del Laboratorio de Habitabilidad Planetaria (PHL, por su sigla en inglés) de la Universidad de Puerto Rico en Arecibo.

El Catálogo de Exoplanetas Habitables (HEC), disponible en línea en http://phl.upr.edu, es el primero en clasificar los exoplanetas y exolunas de acuerdo con su habitabilidad.

Los rankings dan a los científicos "la capacidad de comparar los exoplanetas en mejores a peores candidatos para la vida", dijo Abel Méndez, director del PHL y principal investigador de este proyecto.

11 ene. 2011

Astrónomos de la NASA descubren el planeta más pequeño

Los expertos dicen que el exoplaneta, llamado Kepler 10b, es el primero que se detecta con una estructura rocosa como la de la Tierra.

Una impresión artística muestra cómo luciría la cara del Kepler 10b que mira a su estrella. (NASA)

Astrónomos descubrieron el planeta más pequeño fuera de nuestro Sistema Solar. Se trata del primero que, sin duda, es rocoso como la Tierra.

Las mediciones -de una precisión sin precedentes- demostraron que el denominado Kepler 10b tiene 1,4 veces el diámetro de nuestro planeta y una masa 4,6 veces mayor que él.

Sin embargo, debido a que su órbita está muy cerca de su estrella, el exoplaneta no podría albergar vida.

El descubrimiento ha sido elogiado como "uno de los más profundos en la historia de la humanidad".

El resultado fue anunciado en la 217ª reunión anual de la Sociedad Astronómica de Estados Unidos, en Seattle, por el equipo del telescopio Kepler de la agencia espacial NASA.

El Kepler, diseñado para buscar signos de planetas distantes, avistó por primera vez el exoplaneta a una distancia de 560 años luz, junto a cientos de otros candidatos a planetas.

Técnica

El telescopio espacial Kepler utiliza la técnica conocida en inglés como transiting, que consiste en la búsqueda de planetas que pasan entre su sol huésped y la Tierra.

Una pequeña fracción de la luz de la estrella es bloqueada periódicamente, lo que da un indicio de que el astro tiene un planeta orbitando.

El radio del exoplaneta se correlaciona con la cantidad exacta de luz que es bloqueada cuando pasa.

La revisión de las medidas -esta vez realizada por un telescopio en el observatorio Keck, en Hawai- confirmó el hallazgo del Kepler 10b, tras medir cómo el planeta se aleja de un lado a otro de su estrella madre a medida que sigue su órbita.

Estas mediciones también confirmaron que el astro tiene aproximadamente 8.000 millones de años, una especie de abuelo entre las estrellas de su tipo.

Fundamentalmente, esto significa que el astro está libre de las actividades óptica y magnética, las cuales han introducido algo de incertidumbre en los cálculos de candidatos anteriores a exoplanetas rocosos, como el Corot-7b, cuyo hallazgo se anunció a principios de 2009.

En constante expansión

La danza cósmica provoca pequeños cambios en el color de la luz de las estrellas que es medida por telescopios.

Sin embargo, lo que completó el conjunto de mediciones del equipo del Kepler fue el uso de la astrosismología, un estudio de las estrellas distantes que es similar al análisis de los terremotos en la Tierra.

Las oscilaciones que ocurren dentro de un astro -al igual que en el interior de nuestro planeta- afectan las frecuencias de la luz que emite la estrella en un signo revelador de su tamaño.

Con datos como la masa de la estrella madre, los detalles de la danza mutua del planeta y el astro y el radio del exoplaneta se puede calcular la densidad del planeta.

"Todas nuestras mejores capacidades se han unido para formar una imagen del Kepler 10b", explicó Natalie Batalha, profesora de astrofísica de la San Jose State University, quien ayuda a dirigir la misión científica de Kepler para la Nasa.

Batalha le dijo a la BBC que el resultado fue único en un campo cada vez más amplio de descubrimientos de exoplanetas, en el que se hallan cuerpos celestes cada vez más pequeños, al tiempo que mejoran los métodos experimentales.

"Hemos determinado las características de este planeta con una precisión tan fantástica que podemos decir, sin lugar a dudas, que se trata de un mundo rocoso en el cual uno podría estar de pie", agregó.

¿Estamos solos?

El Kepler 10b está muy cerca de su sol, tanto que su temperatura durante el día supera los 1.300º C.

Por ello, el exoplaneta no es un candidato razonable para albergar vida.

Sin embargo, como explicó la profesora Batalha, su hallazgo es un paso importante para la misión Kepler.

"Queremos saber si estamos solos en la galaxia y este descubrimiento es un eslabón en la cadena para llegar a ese objetivo", afirmó.

"Primero tenemos que saber si los planetas que potencialmente podrían albergar vida son comunes, algo que no sabemos. Eso es lo que Kepler tiene como objetivo", añadió.

El pionero de la "caza" de exoplanetas Geoffrey Marcy, de la Universidad de California en Berkeley, dijo que el Kepler 10b representa "un eslabón planetario perdido"

"Es un puente entre los planetas gaseosos gigantes que hemos ido encontrando y la Tierra misma, una transición entre lo que he hemos ido encontrando y lo que tenemos la esperanza de hallar".

"Este informe será considerado como uno de los descubrimientos científicos más profundos en la historia de la humanidad", concluyó.

29 jun. 2010

Primera imagen confirmada de un exoplaneta orbitando una estrella

El sol es como el de la Tierra, pero está 300 veces más lejos.


Un planeta alrededor de ocho veces la masa de Júpiter ha sido confirmado en la órbita de una estrella como el Sol, pero situado 300 veces más lejos de su propia estrella que la Tierra de su sol.

Este planeta recién confirmado es el planeta menos masivo conocido que orbita a una gran distancia de su estrella anfitriona.

El descubrimiento, del que se informó por primera vez en septiembre de 2008, se realizó utilizando tecnología de alta resolución óptica adaptativa en el Observatorio Gemini. Estos últimos resultados, publicados en el Astrophysical Journal, fueron liderados por David Lafrenière del Departamento de Física de la Universidad de Montreal e investigador del Centro de Investigación en Astrofísica de Quebec.

Este presunto sistema planetario requiere más observaciones para confirmar que el planeta y la estrella se mueven en el espacio de forma conjunta. "Ya en 2008 lo que sabíamos a ciencia cierta era que había esta masa planetaria junto a una joven estrella como el Sol ", dice Lafrenière. La proximidad extrema de los dos objetos sugiere fuertemente que fueron asociados y no sólo alineados al azar.

"Nuestras nuevas observaciones descartan esta posibilidad de alineación casual, y confirma así que el planeta y la estrella se relacionan entre sí", dice Lafrenière .

Con su detección inicial por el equipo utilizando el Observatorio Géminis en abril de 2008, este objeto se convirtió en el primer planeta conocidos que orbita una estrella similar al Sol que fue revelada por imagen directa. En el momento de su descubrimiento el equipo también obtuvo un espectro del planeta y fue capaz de determinar muchas de sus características , que se han confirmado en este nuevo trabajo.

"En retrospectiva, esto hace de nuestros datos iniciales el primer espectro de un exoplaneta confirmado", dice Lafrenière, añadiendo imágenes que muestran vapor de agua , monóxido de carbono e hidrógeno molecular en la atmósfera del planeta, informa la Universidad de Montreal.

Fuente: Europa Press

16 jun. 2010

El telescopio CoRoT detecta seis nuevos exoplanetas

El telescopio espacial CoRoT (siglas de Convección, Rotación y Tránsitos) ha detectado seis nuevos planetas y una enana marrón más allá del Sistema Solar, según ha informado el Instituto Astrofísico de Canarias (IAC) en un comunicado.

Sus resultados se apoyan en observaciones de varios telescopios terrestres, entre ellos el IAC-80, ubicado en el Observatorio del Teide, en la isla de Tenerife. Con este descubrimiento múltiple son ya 461 los exoplanetas encontrados en la Vía Láctea.

"Estos planetas constituyen una buena muestra representativa, con dos casos interesantes: un planeta con una órbita muy excéntrica y uno muy masivo", ha destacado investigador del IAC, Hans Deeg. "También se ha descubierto la primera enana marrón por el método de tránsito", añadió el científico.

El telescopio CoRoT está diseñado específicamente para la detección de exoplanetas por método de tránsito y el estudio sismológico de estrellas. Los tránsitos tienen lugar cuando un cuerpo celeste bloquea temporalmente algo de luz al pasar frente al disco de su estrella anfitriona.

Esta especie de eclipse causa una disminución en el brillo de la estrella que permite inducir valiosos parámetros como la masa, el diámetro, la densidad y la temperatura del planeta.

Una vez que CoRoT detecta un tránsito, el casting de planetas se pone en marcha. El telescopio IAC 80 forma parte de una red internacionalde seguimiento de los candidatos desde tierra. "Desde aquí obtenemosuna visión más aguda y con mayor resolución. La nitidez y precisión de nuestras imágenes nos permite evaluar mejor a los candidatos a planetas", explicó el investigador postdoctoral del IAC de origen estadounidense que ha liderado el análisis del planeta Corot 14b, Brando Tingley.

En total y tras tres años en plena operación, CoRoT ha detectado ya catorce planetas extrasolares. El telescopio está operado por la agencia espacial francesa CNES y cuenta con la participación de numerosos países europeos, entre ellos España. La 'cosecha' de 2010 ha sido la más productiva y diversa.

La NASA descubre 700 nuevos posibles planetas

Detectados por la sonda Kepler, muchos de ellos tienen las dimensiones de la Tierra y Neptuno, idóneos para albergar vida.

La sonda espacial Kepler busca planetas habitables fuera del Sistema Solar (NASA)

Hoy puede ser un día histórico en el mundo de la astronomía. El equipo de investigadores de la NASA responsable de la sonda Kepler ha anunciado el descubrimiento de indicios de 700 nuevos planetas fuera del Sistema Solar. De confirmarse, el increíble hallazgo duplicaría el número de exoplanetas que conocemos. Y lo que es más importante, 400 de estos mundos parecen tener las dimensiones de la Tierra y Neptuno, una clase de objetos celestes muy raros de encontrar y que, con suerte, pueden ser el objetivo que los científicos persiguen hasta el desaliento: un «gemelo» de nuestra gran «bola azul» donde se repitan las condiciones para la vida tal y como la conocemos. O, al menos, algo parecido. A pesar de la magnitud del hallazgo, la agencia espacial norteamericana actúa con cautela y no hará pública una versión oficial del hallazgo hasta 2011. Todavía hay mucho por analizar.

La sonda Kepler o telescopio Kepler partió en marzo de 2009 hacia una lejana zona de la Vía Láctea en busca de planetas rocosos similares a la Tierra, donde pueda encontrarse agua en forma líquida, el ingrediente fundamental de cualquier manifestación de actividad biológica. En los últimos 43 días, ha ofrecido datos científicos sobre más de 156.000 estrellas en las constelaciones de Cygnus y Lyra. Estas estrellas representan un rango completo de temperaturas y tamaños. Algunas son estables, mientras que otras pulsan. Algunas muestran manchas estelares, mientras que otras producen llamaras tan fuertes que esterilizarían los planetas más cercanos.

El trabajo del observatorio espacial ha consistido en buscar sutiles cambios de brillo que indicarían la presencia de un planeta en órbita, datos que ahora el equipo científico, compuesto por 28 miembros, debe analizar. Los hallazgos de los que se informa la NASA no incluyen detalles de los 400 planetas más interesantes de los 706 candidatos detectados, los cuales orbitan las estrellas más brillantes que ha estudiado Kepler. Estos casos pueden ofrecer las mejores promesas de encontrar planetas con masas cercanas a la de la Tierra. La información no se hará pública hasta febrero de 2011. Sin embargo, pueden encontrarse artículos científicos sobre el asunto en la web de borradores electrónicos de artículos científicos Arxiv 1 y 2.

Tres años para el milagro

De verificarse, estos sistemas exoplanetarios serían los primeros conocidos en los que cada planeta crea un mini-eclipse cuando transita. «Kepler encontrará docenas -y posiblemente cientos- de estrellas que tienen múltiples planetas», afirma el veterano buscador de planetas y coautor del estudio Geoffrey Marcy, de la Universidad de California en Berkeley. Lia LaPiana, ejecutiva del programa Kepler en las Oficinas Centrales de la NASA en Washington, comparte el optimismo de su colega.«Estoy deseando que la comunidad científica analice los datos y anuncie los resultados de los nuevos exoplanetas en los próximos meses», ha expresado.

Para David Koch, del Centro de Investigación Ames de la NASA en Moffett Field, California, y uno de los responsables del Kepler, «éste es el conjunto de datos más preciso, más largo y de mayor tamaño de fotometría estelar jamás realizado (...) Los resultados sólo irán a mejor conforme el conjunto de datos aumente con el tiempo».

Kepler continuará llevando a cabo operaciones científicas hasta al menos noviembre de 2010, buscando planetas que orbiten estrellas en una zona cálida y habitable donde podría existir agua líquida en la superficie del planeta. Dado que los planetas en tránsito en la zona habitable de estrellas similares al Sol tienen lugar una vez al año y se requieren tres tránsitos para su verificación, se espera que se tarde al menos tres años en localizar y verificar un planeta del tamaño de la Tierra. «Las observaciones de Kepler nos dirán su hay muchas estrellas con planetas que puedan albergar vida, o si podríamos estar solos en la galaxia», concluye el investigador científico principal de la misión, William Borucki.

17 dic. 2009

Descubren planeta similar a la Tierra

El nuevo planeta tiene sol propio y está compuesto en su mayoría de agua.

Foto: Reconstrucción del GJ1214b en torno a su estrella.

Es un gigante a 200º centígrados, pero aún así, el nuevo exoplaneta descubierto por investigadores estadounidenses y europeos es lo más parecido que se ha visto a nuestro planeta fuera del sistema solar, según un artículo publicado hoy en Nature.

El nuevo planeta, llamado GJ1214b, tiene un radio casi tres veces mayor que el de la Tierra y una masa más de seis veces superior. Estas características lo sitúan dentro de un grupo de planetas terrestres con sol propio, denominados “super Tierras”. Contiene un 75% de agua, que rodearía a un manto de silicio y un núcleo de hierro, según las estimaciones de sus descubridores.

Los investigadores piensan que su atmósfera con helio e hidrógeno tiene unos 200 kilómetros de espesor. “La alta presión y la ausencia de luz excluyen la posibilidad de que haya vida tal y como la conocemos”, explica David Charbonneu, coautor del estudio. En un comentario que acompaña el descubrimiento, el astrónomo de la Universidad de California Geoffrey Marcy señala que el planeta es el ejemplo más sólido de algo parecido a la Tierra fuera del sistema solar. Además, GJ1214b, está tan cerca de la Tierra que puede estudiarse con telescopios actuales, según los autores.

El planeta fue descubierto con una red de ocho telescopios del tamaño que usan los aficionados a la astronomía mientras pasaba por delante de la estrella en torno a la que orbita cada día y medio. Una observación posterior con el telescopio europeo ESO confirmó su existencia y determinó su masa y medidas.

21 oct. 2009

Descubren nuevo planeta con las moléculas de la vida

Un grupo de científicos han descubierto un nuevo exoplaneta con moléculas básicas para la vida en avance hacia lo que el Laboratorio de Propulsión a Chorro (JPL) calificó hoy como la meta de encontrar un cuerpo cósmico donde pudiera haber vida.


Más allá del sistema solar científicos de la NASA han vuelto a detectar moléculas orgánicas en un exoplaneta gaseoso, la química base para la vida. El planeta no es habitable, pero según informa la agencia espacial es un avance para encontrar un cuerpo estelar donde pudiera haber vida.

"Es el segundo planeta fuera de nuestro sistema solar en el que se han hallado agua, metano y dióxido de carbono, que son potencialmente importantes para los procesos biológicos en planetas habitables", explica el investigador Mark Swain, del Laboratorio de Propulsión a Chorro (JPL) en Pasadena, California.

El exoplaneta fue identificado gracias a los datos de los telescopios Spitzer y Hubble y fue denominado "HD 209458b", un gigantesco cuerpo gaseoso más grande que Júpiter que orbita una estrella a 150 años luz, en la constelación de Pegaso.

El nuevo hallazgo es la continuación del descubrimiento en 2008 de dióxido de carbono en otro exoplaneta, el HD 189733b en el que los telescopios detectaron también al principio vapor de agua y metano.


21 abr. 2009

Desde Chile descubren el planeta más pequeño fuera del sistema solar


El hallazgo fue posible gracias al instrumento de precisión denominado HARPS, que alberga el observatorio "La Silla".

El exoplaneta más liviano de todos los que se han encontrado hasta ahora fue descubierto gracias al trabajo realizado por especializastas europeos con datos obtenidos en el observatorio chileno "La Silla", según anunció hoy la Organización Europea para la Investigación Astronómica en el Hemisferio Austral (ESO).

El halazgo de este planeta, que se ubica fuera del sistema solar, es el resultado de más de cuatro años de observaciones empleando el más exitoso buscador de poca masa en el mundo, el espectógrafo HARPS, instalado en el telescopio de 3,6 metros de Eso en el cerro La Silla.

De acuerdo con el reconocido investigador Michel Mayor, quien lideró el equipo de astrónomos desde el Observatorio de Ginebra, el exoplaneta, llamado Gliese 581 E, tiene sólo el doble de la masa de la Tierra y está en el sistema Gliese 581, en la constelación de Libra-, ubicada a 20,5 años luz de la Tierra y en cuya órbita ya se descubrieron otros tres planetas.

Una vuelta completa del planeta alrededor de su estrella, que en el caso de la Tierra supone un año, se realiza en el equivalente a 3,15 días terrestres. De acuerdo con el astrónomo francés Xavier Bonfils, del observatorio de Grenoble, se trata de un exoplaneta "verdaderamente rocoso".

El equipo -compuesto por astrónomos de Suiza, Francia y Portugal- además definió la órbita del planeta gliese 581 B, descubierto en 2007, ubicándolo dentro de la zona habitable donde "podrían existir océanos de agua líquida".

Los científicos publicarán su hallazgo en la revista especializada "Astronomy & Astrophysics" bajo el título "The HARPS search for southern extra-solar planets: XVIII. An Earth-mass planet in the GJ 581 planetary system".


10 dic. 2008

Descubren agua y CO2 en un planeta fuera del Sistema Solar


Ambos compuestos son moléculas relacionadas con la existencia de vida

Hace tan solo trece años nadie había sido capaz de encontrar un planeta fuera del Sistema Solar. Desde 1995, cuando se anunció el hallazgo del primer planeta orbitando una estrella como el Sol, los descubrimientos de los cazadores de exoplanetas han permitido que, aunque lejano, encontrar mundos habitables no sea una idea descabellada.

Después de encontrar más de 300 planetas extrasolares los astrónomos han comenzado a estudiar sus atmósferas en busca de la química que permite la vida.

Esta semana, se ha publicado el hallazgo de dióxido de carbono en HD 189733b, un planeta a 63 años luz de la Tierra. El estudio, dirigido por el investigador del Jet Propulsion Laboratory de la NASA Mark Swain, se une al hallazgo de metano en la atmósfera de ese mismo planeta en marzo de este año.

Ambos compuestos son moléculas relacionadas con la existencia de vida. “El dióxido de carbono es nuestra principal razón de entusiasmo porque bajo las circunstancias adecuadas su presencia podría estar relacionada con la presencia de vida”, afirma Swain.

Las condiciones de HD 189733b, un gigante gaseoso similar a Júpiter con una temperatura que supera los 1000 ºC, son, sin embargo, poco favorables para la vida. “No estamos más cerca de descubrir vida en este planeta particular”, afirma Ray Villar, otro de los investigadores responsable del hallazgo realizado gracias al telescopio espacial Hubble. “Sin embargo, tiene una mezcla química que en el planeta adecuado podría suponer un indicio de vida”.


 

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