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23 nov. 2017

Viaje interactivo a través de nuestra Galaxia

Conviértete en todo un astronauta y viaja en este apasionante viaje en 3D a través de nuestra galaxia.


Se puede navegar por las diferentes estrellas haciendo clic y scroll, y leer información sobre ellas. Aunque son miles de estrellas las que aparecen en el mapa, se pueden explorar individualmente unas 90 estrellas identificadas, además de nuestro Sistema Solar. Para iniciar el viaje, es recomendable hacer clic encima del botón “Take a Tour” en la esquina superior izquierda, pulsando en 'Play'.

El mapa fue creado por algunos ingenieros de Google, así que fue programado para Chrome y es llamado 100,000 Stars

¿Estáis preparados? ...depegamos ya!!!

22 oct. 2017

Científico cree la razón por la qué todavía no hemos tenido contacto con los extraterrestres

Un científico del Instituto de Investigación del Sureste, en Colorado, asegura que lo que puede estar retrasando nuestro contacto con civilizaciones alienígenas es la enorme cantidad de hielo en los mares de otros planetas.
 
Se llama Alan Stern y, según su teoría, la mayoría de las criaturas extraterrestres se encuentran en lo más profundo de sus planetas, en los océanos subterráneos cubiertos de agua helada, y no en la superficie.


La teoría fue presentada en este 2017 durante una reunión de la División de Ciencias Planetarias de la Sociedad Americana de Astronomía en Utah (Estados Unidos) y ha sido publicada en Guidebook.

La presencia de océanos en el sistema solar es algo sobre lo que los astrónomos han comenzado a prestar atención hace relativamente poco. Existen océanos, por ejemplo, en las lunas de Júpiter, Saturno, Neptuno y Plutón. Esos océanos están congelados, pero bajo la corteza planetaria el agua está en estado líquido. Sus corrientes podrían transportar nutrientes que formasen ecosistemas parecidos a los que existen en lo más profundo de los océanos del planeta Tierra.

La teoría de Stern coincide con la conocida como 'paradoja de Fermi', que expone la contradicción de que existan miles de universos que alberguen vida inteligente y que aun así la humanidad todavía no haya sido capaz de ponerse en contacto con ellos.

La idea es, según Douglas Vakoch, presidente del METI (Mensajes a Extraterrestres Inteligentes) de San Francisco —una organización que investiga las posibilidades de contactar con otras civilizaciones—, intrigante, aunque reconoce que no tiene por qué venir a corroborar la paradoja de Fermi. En su opinión, la vida en otros planetas es difícil de detectar a distancia porque se necesitan mejores telescopios y tecnología más avanzada.

Stern lo tiene claro: si no hemos sido nosotros quienes los hemos encontrado, es porque han decidido que comunicarse a larga distancia no vale la pena, sobre todo si están atrapados en pequeños mundos helados.

18 oct. 2017

Google Maps incorpora más planetas y satelites del Sistema Solar para navegar por ellos

Gracias a datos recopilados por la NASA mediante la sonda espacial Cassini, la aplicación cartográfica permite navegar por la superficie de los astros, haciendo «zoom» y mostrando sus principales accidentes


La aplicación cartográfica Google Maps ha incorporado a su plataforma los mapas de 12 nuevos astros del Sistema Solar, entre ellos planetas como Venus y satélites como Encélado (una luna de Saturno), fruto de la colaboración con la NASA y la Agencia Espacial Europea.

En la sección de modo satélite 3D de Google Maps, con la que se puede navegar por la geografía de otros planetas, Google ha aumentado la lista con 12 nuevos cuerpos celestes, entre los que destacan los planetas Venus y Mercurio, los planetas enanos Plutón y Ceres, y varios de los satélites de Júpiter y Saturno, como Ío, Dione, Titán y Jápeto. Al igual que su aplicación en modo satélite, Google Maps permite navegar por la superficie de los astros del Sistema Solar, haciendo «zoom» y mostrando los principales accidentes de los cuerpos, todos ellos rocosos, como cráteres, cordilleras, llanuras y depresiones, y los nombres que reciben.

Para la elaboración del mapa de Encélado, uno de los satélites de Saturno, Google Maps ha empleado los datos recopilados por la NASA mediante la sonda espacial Cassini, que recientemente se estrelló en el citado planeta. En su viaje de 20 años alrededor del planeta gaseoso, Cassini encontró indicios de agua bajo la superficie helada de esta luna, como ha explicado Google en un «post» de su blog. En cuanto a los mapas del resto de nuevos cuerpos celestes añadidos, entre ellos Europa, Ganímedes, Rea y Mimas, Google Maps ha utilizado reconstrucciones en tres dimensiones realizadas por el artista astronómico Björn Jónsson utilizando imágenes de la NASA y la Agencia Espacial Europea.

Las nuevas incorporaciones de Google Maps se suman a otros cuerpos celestes cuyos mapas ya se encontraban disponibles en la plataforma, que en 2014 añadió por primera vez los mapas de la Luna y de Marte para conmemorar el segundo año de exploración de la sonda Curiosity en el planeta rojo. Junto a los planetas, satélites y exoplanetas presentes en Google Maps, la aplicación permite también recorrer la Estación Espacial Internacional y sus principales pasillos, desde su incorporación que tuvo lugar el pasado mes de julio.

30 sept. 2017

Conoce cuánto pesarías en otros planetas

Cada planeta del sistema solar tiene una densidad y un tamaño distinto, y tu peso será también diferente


Si eres un glotón que por más que lo intentes no consigues ponerte a dieta, aprendiz de astronauta o simplemente una persona curiosa, esto te interesa. ¿Sabías que si viajas a otro planeta tu peso variará? Como lo oyes. Así que si quieres sentirte más ligero pero no tienes fuerza de voluntad para comer menos, emigrar a otro mundo podría ser una solución. Pero ten cuidado no te vayas a equivocar de planeta, porque dependiendo a dónde vayas, también podrías ganar unos cuantos kilos.

Ya, ya sabemos que actualmente irse a otro planeta no es factible. El turismo espacial todavía es una idea solo posible en la ciencia ficción. Sí, hay empresas que empiezan a ofertar salidas a la frontera espacial, a unos 100 kilómetros. Pero los más optimistas prevén los viajes de ocio a la luna en unos pocos lustros. Al ritmo que avanzamos, si perteneces a la generación Z, o eres un ´millenial´ con la línea de la vida de tu mano muy marcada, quién sabe, tal vez llegues a pisar la superficie de Saturno o Urano. Puedes acerte a la idea de lo que pesarás en estos y otros planetas desde ya, en unos sencillos pasos.

En primer lugar hay que diferenciar entre peso y masa, dos conceptos que se confunden con mucha facilidad. El peso es la medida en que la fuerza de la gravedad atrae los cuerpos al suelo, y se calcula multiplicando la masa por el factor gravitacional.

Peso = Masa x Gravedad

La mayoría de quienes estáis leyendo esto lo estaréis haciendo desde la Tierra, planeta en el que la gravedad es de 9,8 m/s2. Con este dato, y con el de tu peso, podrás calcular cuál es tu masa, algo que es necesario saber.

Vamos a despejar la masa. Esta masa es constante en todos los planetas. La masa es la cantidad de materia que forma tu cuerpo, y puede despejarse a partir de la fórmula anterior. También hay que recordar que la masa se mide en kilogramos (kg), mientras que el peso se mide en newtons (N).
Ahora pongamos como ejemplo una persona que tiene una masa de 70 kilos.

Si Peso= 70 x 9,8 -> Entonces,   70 x 9,8 = 686 Newton,

Cada planeta tiene una gravedad diferente, que depende de su tamaño y de su densidad. A mayor tamaño, mayor será su poder de atracción gravitacional. Pero si el planeta es gaseoso, la gravedad será menor. Así, tenemos un planeta como Júpiter, que es cerca de 318 veces más grande que la Tierra, pero su gravedad es solo dos veces y media superior, porque es muy gaseoso.

Bien, explicado esto, a continuación una relación con las diferentes gravedades de todos los planetas del Sistema Solar. Bueno, y Plutón también, que no es un planeta pero por costumbre lo incluiremos.

Mercurio: 3,70 m/s2
Venus: 8,87 m/s2
Marte: 3,71 m/s2
Júpiter: 23,12 m/s2
Saturno: 8,96 m/s2
Urano: 8,69 m/s2
Neptuno: 11 m/s2
Plutón: 0,81 m/s2

Ya casi lo tenemos. Vamos a recurrir a la primera fórmula, porque sustituyendo en ella la Gravedad del listado que acabamos de ver y la Masa que hemos obtenido antes, podemos resolver el misterio de cuánto pesaría una persona de 70 kilogramos, que hemos dicho que tiene una masa de 7,14 siempre.

Mercurio: Peso = 70 x 3,70 = 259 N
Venus: Peso = 70 x 8,87 = 620,9 N
Marte: Peso = 70 x 3,71 = 259,7 N
Júpiter: Peso = 70 x 23,12 = 1618,4 N
Saturno: Peso = 70 x 8,96 = 627,2 N
Urano: Peso = 70 x 8,69 = 608,3 N
Neptuno: Peso = 70 x 11 = 770 N
Plutón: Peso = 70 x 0,81 = 56,7 N

Como véis, Júpiter tiene con diferencia la mayor gravedad, porque aunque es bastante gaseoso, es un planeta inmenso. Con Plutón, pasa algo así como lo contrario, porque es enanito y su poder de atracción se reduce mucho.

Por cierto, había un método más sencillo, pero siempre mola más hacer las cosas entendiendo el porqué de que sean así. Solo hacía falta multiplicar el peso por este factor.

Júpiter = 2.55 Venus = 0.87 Urano = 0.99 Marte = 0.38 Mercurio = 0.39 Saturno = 0.93 Neptuno = 1.38 Tierra = 1 Luna = 0.17

¡Prueba a calcular tu peso en los diferentes planetas!

24 sept. 2017

Los extraterrestres podrían estar vigilándonos

Si nosotros buscamos, quizás otros también hagan lo mismo.

La imagen muestra desde dónde pueden observarse los tránsitos de los planetas del Sistema Solar. Cada línea representa un mundo y la Tierra es la línea azul- 2MASS / A. Mellinger / R. Wells

Un grupo de científicos de la Universidad de la Reina en Belfast y el Instituto Max Planck para la Investigación del Sistema Solar en Alemania han examinado cómo una civilización extraterrestre podría descubrir la existencia de la Tierra utilizando nuestros propios métodos. Y según sus cálculos, que explican en la revista Monthly Notices de la Royal Astronomical Society, al menos nueve planetas fuera del Sistema Solar están en una posición ideal para dar con nosotros. Nos delataría nuestro paseo alrededor del Sol.

Hasta la fecha, los astrónomos han descubierto miles de planetas que orbitan estrellas distintas de nuestro Sol, llamados exoplanetas, gracias a misiones como, por ejemplo, el telescopio Kepler. Aunque existen diferentes métodos, la gran mayoría han podido ser detectados gracias a lo que se conoce como tránsitos, es decir, el paso de un mundo por delante de su estrella anfitriona desde nuestra perspectiva. Cada vez que lo hace, la luz del astro se debilita a intervalos regulares, lo que desvela la existencia del planeta. (Más noticias sobre exoplanetas aquí).

En el nuevo estudio, los autores se preguntan cómo vería un observador alienígena el Sistema Solar utilizando esta misma técnica. Para ello, identificaron partes del cielo distante desde donde se veían varios planetas de nuestro Sistema Solar pasar frente al Sol, las llamadas «zonas de tránsito», concluyendo que los planetas terrestres (Mercurio, Venus, Tierra y Marte) son mucho más propensos a ser localizados que los planetas Jovianos más lejanos (Júpiter, Saturno, Urano y Neptuno), a pesar de su tamaño mucho mayor.

Pequeños pero más cercanos

«Los planetas más grandes bloquearían naturalmente más luz cuando pasan delante de su estrella», explica el autor principal del estudio, Roberto Wells. «Sin embargo, el factor más importante realmente es lo cerca que está el planeta de su estrella madre y como los planetas terrestres están mucho más cerca del Sol que los gigantes de gas, es más probable que se vean en tránsito».

Para localizar mundos desde los cuales otra civilización tendría la mejor oportunidad de detectar nuestro Sistema Solar, los astrónomos buscaron partes del cielo desde las cuales se podía ver más de un planeta cruzando la cara del Sol. Encontraron que tres planetas podrían ser observados desde cualquier lugar fuera del Sistema Solar, y que no todas las combinaciones de tres planetas son posibles.

Segun Katja Poppenhaeger, coautora del estudio, «estimamos que un observador posicionado al azar tendría aproximadamente una probabilidad de 1 entre 40 de observar al menos un planeta. La probabilidad de detectar al menos dos planetas sería aproximadamente diez veces menor, y detectar tres sería diez veces más pequeño».

De los miles de exoplanetas conocidos, el equipo identificó 68 mundos donde los observadores verían uno o más de los planetas de nuestro Sistema Solar atravesar el Sol. Nueve de estos planetas están situados idealmente para observar los tránsitos de la Tierra, aunque ninguno de esos mundos se considera habitable.

Potencialmente habitables

Además, el equipo estima que debe haber aproximadamente diez mundos (actualmente no descubiertos) que están ubicados favorablemente para detectar la Tierra y son capaces de mantener la vida tal y como la conocemos. Sin embargo, hasta la fecha no se han descubierto planetas habitables desde los cuales una civilización pueda descubrirnos con una tecnología similar a la nuestra.

La misión K2 en curso de la nave espacial Kepler continúa cazando exoplanetas en diferentes regiones del cielo durante unos meses a la vez. Estas regiones están centradas cerca del plano de la órbita de la Tierra, lo que significa que hay muchas estrellas objetivo ubicadas en las zonas de tránsito de los planetas del Sistema Solar. Los planes del equipo para el trabajo futuro incluyen la orientación de estas zonas de tránsito para buscar exoplanetas, con la esperanza de encontrar algunos que puedan ser habitables.

7 feb. 2015

En busca de vida en otros planetas

Aunque el ritmo al que descubrimos planetas es mayor que nunca, la cantidad de estos que podrían alojar vida es minúscula. Pero, ¿cómo saber si un planeta tiene vida?

Los científicos no dicen las cosas porque sí. Siempre tiene que haber detrás algún tipo de técnica o teoría que les ayude a llegar a una conclusión, por muy imposible que parezca. En este caso aunque no lo parezca es posible mirar un planeta situado a miles o millones de años luz y saber si tiene o tuvo vida.

Todo parte de la espectroscopia, el estudio de cómo la materia y la radiación interactúan; como cada elemento y compuesto provoca una reacción diferente ante las diversas radiaciones, es posible identificarlos con gran precisión.
Esta radiación puede ser de diferentes longitudes de onda, y para ello necesitaremos distintos aparatos de medición. Por ejemplo, la luz visible reaccionará de cierta manera al chocar contra un elemento.

Esto es algo que seguro que habéis visto alguna vez con el famoso prisma que dispersa la luz en un arco iris. Pero también es posible que hayáis visto líneas más oscuras que otras; estas son las llamadas líneas de absorción, y varían dependiendo del tipo de elemento por el que pase la luz.

Cómo saber si un planeta tiene vida

La técnica usada se basa en ese concepto y se llama espectrometría, y consiste en analizar la luz reflejada que nos llega de estos planetas en busca de ciertas moléculas. Para ello la mayoría de los telescopios modernos cuentan con espectrómetros para analizar el espectro de frecuencias.

Una vez que sabemos qué medir, básicamente “sólo” tenemos que comparar la luz que nos llega de los planetas con el espectro de frecuencias que ya conocemos de compuestos y elementos relacionados con la vida.
Como por ejemplo, el oxígeno, que si se encuentra en solitario (en O2 y O3) es una posible prueba de que hay vida ya que es un elemento que se combina muy fácilmente con otros.


Hay otros aspectos de un planeta que podemos conocer gracias a la espectrometría, como la duración de los días determinando la rotación del planeta, o el porcentaje de la superficie cubierta por mares o por tierra. Y todo eso, sin estar allí.

27 ene. 2015

La existencia de tierras dobles puede ser posible

Un gran impulsor en la búsqueda de exoplanetas es responder la pregunta de si puede existir vida en otros lugares del Universo. De hecho, un objetivo importante del Telescopio Espacial Kepler es descubrir un planeta similar a la Tierra en la zona habitable de una estrella como el Sol.


Pero, ¿te imaginas dos Tierras orbitándose muy cerca una a la otra durante miles de millones de años? ¿Es posible? Un nuevo estudio sugiere que sí, que podría darse ese escenario. Imagina las implicaciones para las búsquedas planetarias si una “Tierra doble” es posible.

Con la tecnología actual es difícil detectar un planeta del tamaño de la Tierra, y mucho más difícil dos, pero si tales planetas existen presentan preguntas interesantes. ¿Podrían ser habitables? ¿Cómo se forman?
El nuevo estudio dice que las Tierras dobles pueden existir si se forman por lo menos a dos veces la distancia Tierra-Sol de su estrella. En lo que los científicos dicen que es el primer estudio que considera Tierras binarias, ellos sugieren un escenario donde dos cuerpos rocosos se acercan uno al otro a comienzos de la formación de su sistema solar. No colisionan (como lo que ocurrió cuando se formó la Luna), pero están lo bastante cerca para estar a aproximadamente tres radios de distancia.

“Hay una buena razón para creer que los sistemas de planetas terrestres binarios pueden ser posibles”, según un comunicado de prensa del Instituto de Tecnología de California. “En una colisión ‘rasante’ el momento angular es demasiado alto para ser contenido dentro de un único cuerpo en rotación (se fisionaría) y si los cuerpos apenas se tocan podrían mantener sus identidades. Sin embargo, se necesita un encuentro donde los cuerpos se aproximen inicialmente a una velocidad suficientemente baja”.

Los científicos simularon estos encuentros planetarios utilizando una simulación llamada Smooth Particle Hydrodynamics, la que ha sido usada en el pasado para escenarios tales como la colisión que creó la Luna. Los escenarios mostraron que una colisión entre dos planetas del tamaño de la Tierra solo produciría una Luna. Sin embargo, si los cuerpos se acercan la suficiente como para producir distorsión por marea uno sobre el otro, los planetas podrían formar un sistema binario.

La investigación fue presentada en la reunión de la División de Ciencias Planetarias en noviembre de 2014.

15 ene. 2014

Descubiertos tres nuevos planetas

Uno de ellos orbita en torno a un gemelo del Sol. Se encuentra a 2.500 años luz de La Tierra.


Un equipo de astrónomos ha descubierto tres planetas que orbitan estrellas en el cúmulo Messier 67, a 2.500 años luz de la Tierra. Es una rareza, ya que a pesar de que hasta el momento se han detectado más de mil planetas fuera del Sistema Solar, solo un puñado de ellos han aparecido en cúmulos estelares. Pero la sorpresa no se queda aquí. Uno de ellos es aún más especial, porque gira alrededor de una estrella casi idéntica al Sol en todos sus aspectos, un gemelo solar muy poco común.

Los planetas que orbitan estrellas fuera del Sistema Solar son bastante comunes. Sus estrellas tienen una amplia gama de edades y composiciones químicas y están dispersas en los cielos. Sin embargo, muy pocos han sido descubiertos dentro de cúmulos estelares. Esto es particularmente extraño, ya que es sabido que las estrellas nacen en cúmulos. 

«En el cúmulo estelar Messier 67, todas las estrellas tienen aproximadamente la misma edad y composición que el Sol. Esto proporciona un perfecto laboratorio para estudiar cuántos planetas se forman en un ambiente tan aglomerado y alrededor de qué tipo de estrellas», explica Anna Brucalassi, autor principal del estudio, del Instituto Max Planck para Física Extraterrestre en Garching, Alemania. 

El equipo utilizó el buscador de planetas HARPS del Observatorio Europeo Austral (ESO), situado en Chile, en conjunto con otros telescopios alrededor del mundo, para seguir la pista a 88 estrellas seleccionadas en Messier 67 durante un período de seis años para observar los pequeñísimos movimientos indicadores que revelan la presencia de planetas en órbita.

Este cúmulo yace aproximadamente a 2.500 años luz, en la constelación de Cáncer (El Cangrejo) y contiene alrededor de 500 estrellas. Muchas de las estrellas del cúmulo son más tenues que aquellas normalmente seleccionadas para la búsqueda de exoplanetas y, al intentar detectar las señales débiles de posibles planetas, el HARPS tuvo que aplicarse al límite.

De esta forma, los investigadores descubrieron tres planetas: dos alrededor de estrellas similares al Sol, y uno cerca de una estrella gigante roja, más masiva y evolucionada. Respecto a los dos primeros planetas, ambos tienen aproximadamente un tercio de la masa de Júpiter y orbitan sus estrellas anfitrionas muy rápido, en siete y cinco días respectivamente. El tercer planeta tarda 122 días en orbitar su estrella anfitriona y es aún más masivo que Júpiter.

Idéntico al Sol

Para su sorpresa, los astrónomos comprobaron que el primer planeta giraba alrededor de uno de los gemelos solares más parecidos detectados hasta la fecha, prácticamente idéntico al Sol. Es el primer gemelo solar en un cúmulo que se haya descubierto conteniendo un planeta.

Dos de los tres planetas son «Júpiteres calientes», planetas comparables a Júpiter en tamaño, pero mucho más cercanos a sus estrellas anfitrionas y, por lo tanto, mucho más calientes. Los tres están más cercanos a sus estrellas anfitrionas que lo que se denomina como zona habitable, donde podría existir agua en estado líquido, así que parece imposible que puedan albergar vida.

«Estos nuevos resultados demuestran que los planetas en cúmulos estelares abiertos son casi tan comunes como los que se encuentran alrededor de estrellas aisladas, pero no es fácil detectarlos», afirma Luca Pasquini, coautor del artículo y científico de ESO. Los astrónomos seguirán atentos a este cúmulo.

8 ene. 2013

La Tierra tiene 17.000 millones de hermanas gemelas

Una de casa seis estrellas de la galaxia podría alojar un planeta similar al nuestro, según datos de la sonda espacial Kepler de la NASA.


La búsqueda de un planeta 'gemelo' a la Tierra se está poniendo interesante. Usando el telescopio de la sonda espacial Kepler, la NASA está empezando a encontrar cada vez más planetas de tamaño similar al de la Tierra orbitando estrellas lejanas.

Un nuevo análisis de los datos de Kepler ha concluído con la estimación de que alrededor del 17% de las estrellas  de la Vía Láctea tiene un planeta del tamaño de la Tierra orbitando en torno a ella. Dado que la Vía Láctea tiene aproximadamente 100.000 millones de estrellas, esto significa que hay al menos 17.000 millones de planetas similares a la Tierra sólo en nuestra galaxia.

Fracois Fressin, del Centro Harvard-Smithsonian de Astrofísica presentó el análisis hoy en una conferencia de prensa durante una reunión de la Sociedad Americana de Astronomía en Long Beach. El artículo ha sido aceptado para publicarse en 'The Astrophisical Journal'.

El telescopio espacial Kepler identifica planetas candidatos midiendo el cambio en el brillo de las  estrellas cuando los supuestos planetas pasan por delante. Se conoce como la técnica del "tránsito". Aunque sólo una pequeña cantidad de candidatos son luego confirmados.

7 ene. 2013

Hallan 15 nuevos mundos

«Estamos asistiendo al surgimiento de una nueva era del proyecto, donde nuestros voluntarios parecen ser tan eficientes como los algoritmos desarrollados por ordenador».


Voluntarios de la página Planethunters.org, parte del llamado proyecto Zooniverse, liderado por la Universidad de Oxford, han descubierto quince nuevos planetas, orbitando en las zonas habitables de sus estrellas. Añadidos a otros diecinueve ya descubiertos en otras zonas habitables, donde la temperatura no es ni demasiado fría ni demasiado caliente como para permitir al agua permanecer en estado sólido, estos nuevos hallazgos sugieren que puede haber un "embotellamiento" con mundos de todo tipo, en regiones que podrían potencialmente soportar la vida.

Obviamente, estos planetas no han sido descubiertos a simple vista, sino a través del rastro de brillo que dejan al pasar frente a su estrella. Uno de los quince, un planeta del tamaño de Júpiter que orbita una estrella de similar tamaño que nuestro Sol, ha sido confirmado como tal (con un 99,9% de certeza) tras varias observaciones hechas con el telescopio Keck de Hawaii, y ha sido bautizado como PH2 b. El resultado de esta búsqueda ha sido remitida a la revista Astrophysical Journal.

"Hay una obsesión creciente con encontrar planetas parecidos a la Tierra, pero lo que estamos descubriendo, con planetas como PH2 b, es bastante más extraño", afirma el principal autor del proyecto Zooniverse, el doctor Chris Lintott, de la Universidad de Oxford. "Júpiter tiene muchas lunas ricas en agua. Imaginad si las arrastráramos a un sistema que estuviera en una región cálida, similar a donde está la Tierra. Si un planeta así tuviera lunas del tamaño de la Tierra, no veríamos Europa y Calisto, sino mundos con ríos, lagos y toda suerte de hábitats, un sorprendente escenario que podría ser común".

El profesor Debra Fisher, que también participa en la web Planethunters, afirma que: "estamos asistiendo al surgimiento de una nueva era del proyecto, donde nuestros voluntarios parecen ser tan eficientes como los algoritmos desarrollados por ordenador a la hora de encontrar planetas que orbitan en zonas habitables de sus estrellas. Ahora la caza no se dirige hacia cualquier exoplaneta, sino que los voluntarios intentan hallar mundos habitables".

Otro autor del estudio, el también doctor Ji Wang, de la Universidad de Yale, asegura que "podemos especular con que PH2 b podría tener una luna rocosa que soportara la vida. No puedo esperar al día en que los astrónomos informen de signos de vida en otros mundos, en lugar de sobre la localización de medios potencialmente habitables. Eso podría ocurrir cualquier día de estos".

Más de cuarenta voluntarios son reconocidos por sus contribuciones a este trabajo. Entre ellos está Roy Jackson, oficial de policía retirado que vive en Birtley, cerca de Gateshead, quien afirma que "es difícil poner en palabras el placer, la maravilla y quizás el orgullo que tengo de haber contribuido, aunque sea de forma pequeña, al descubrimiento de un planeta. Pero quisiera decir que el tiempo y el esfuerzo invertidos en la búsqueda merecen la pena".

El doctor Chris Lintott comenta a este respecto que "Estos son planetas candidatos que se deslizaron de la red, que fueron perdidos por astrónomos profesionales y rescatados como planetas de pleno derecho por voluntarios que vigilaban frente a sus navegadores web. Resulta notable pensar que cualquiera puede descubrir un planeta".

En busca de vida extraterrestre desde Chile

Un equipo liderado por astrónomos británicos ha lanzado una ambiciosa búsqueda de planetas que orbitan estrellas cercanas, los más brillantes a la Tierra, en el Cerro Paranal del desierto de Atacama. ¿Su objetivo? Encontrar a los principales candidatos para la pregunta más importante de todas: ¿hay vida en otros lugares?

 
“Al final, se trata de la comprensión de nuestro lugar en todo esto que nos rodea. ¿Por qué estamos aquí? ¿Cuáles son las probabilidades de que algo similar puede ocurrir en otros lugares? ¿Qué gama de la vida está ahí?” dice Pollacco, un cazador de planetas de la Universidad de Warwick. “Estamos en un momento de la historia donde estamos a punto de ser capaz de responder a estas preguntas”.

Los trabajos de construcción de 2 millones de libras (907.18 kg) del próximo Estudio de Tránsito Generation (NGTS) se inicia a principios de este año cuando el primero de una docena de telescopios robóticos es transportada a la cima de la montaña de 2.635 metros (8.645 pies) de Paranal. 

El sitio aislado es el hogar de varias instalaciones, incluyendo el Observatorio Europeo del Sur Telescopio, y cuenta con excelentes condiciones atmosféricas para observar las estrellas.

Una vez que esté instalado, los telescopios mirarán hacia el cielo a través del techo abierto de un edificio de protección realizada por una firma de Cornualles. Los telescopios son extremadamente sensibles a los cambios en el brillo de las estrellas. Trabajando al unísono, se vigilan las sombras fugaces emitidas por los planetas desconocidos.

Un planeta errante delante de su estrella – como se ve desde la Tierra – provoca un momentáneo oscurecimiento de la luz, imperceptible para el ojo humano y que se repite con cada órbita.

El equipo espera tener cuatro años para completar su estudio de las estrellas brillantes y cercanas. Cada año, cada telescopio se verá en cuatro trozos de cielo del tamaño de una mano extendida con el brazo en la misma inclimación. El grupo, que incluye a astrónomos del Centro Aeroespacial de Alemania y el Observatorio de Ginebra, tienen la esperanza de ver decenas de planetas dos a cinco veces el diámetro de la Tierra.

LA FÓRMULA

En la tierra, el aire contiene una mezcla de gases que delatan la presencia de organismos vivos. Por ejemplo, sólo las plantas y bacterias fotosintéticas pueden producir grandes volúmenes de oxígeno. Indirectamente, el vapor de agua en el aire apunta a agua líquida en el suelo. Toda la vida en la Tierra depende del agua, y lo mismo puede aplicarse a la vida como la conocemos en otra parte.

Hay dos formas de medir la atmósfera de un planeta en tránsito. Ambos son endiabladamente difícil, pero se hizo ligeramente más fácil si la estrella del planeta orbita es brillante. La forma más común es medir las distintas longitudes de onda de luz que vienen de estrella madre del planeta, y ver cómo éstas cambian, cómo el planeta se mueve a través de su cara. 

El segundo método es más complicado todavía. Se busca los cambios de luz que provienen del planeta a medida que se mueven detrás de la estrella. Al igual que la Luna, aparece brillante porque refleja la luz del sol en nuestro camino, planetas tan lejanos reflejan la luz de sus propias soles a la Tierra. Esta luz desesperadamente débil  lleva la firma de sus gases constituyentes.

TAREA FORMIDABLE

Pollacco dijo que el equipo se basaría en una serie de otras tierras y espacio de los telescopios para estudiar las atmósferas de los planetas que encontraron. Primera línea será el Very Large Telescope, que ya está en marcha y funcionando en la montaña Paranal, y el Telescopio Espacial Spitzer.

Sin embargo, las esperanzan están sobre el James Telescopio Webb Space, un sucesor del Hubble, el cual se lanzará en cinco años, y el Telescopio Europeo Extra Grande, aprobado para la construcción en Paranal, en una reunión del consejo del Observatorio Europeo del Sur en diciembre del año pasado.

Aún con toda esta tecnología, la tarea es formidable. Para capturar luz de las estrellas que han pasado por la atmósfera de un planeta es bastante difícil. Para descubrir cómo su espectro ha cambiado como resultado es aún más. “Es una pesadilla. Es increíblemente difícil de hacer”, dice Pollacco. “Pero si esto era fácil de hacer, lo habría hecho.”
Fuente: diario La Tercera

6 ene. 2013

Así se forma un planeta

Se encontró un planeta formado de polvo estelar con el telescopio ubicado en los Alpes chilenos a 5.000 metros de altura, la imagen es evidencia para la teoría de formación de planetas con desechos cósmicos.




Un grupo de astrónomos que estudiaba una estrella recién nacida, ha capturado la formación de un planeta gigante, arrojando luz sobre una escena de la evolución planetaria nunca antes vista.

El equipo de astrónomos identificó dos corrientes delgadas de transmisión de gas que conectan el disco interior y el exterior de material cósmico que rodea a la joven estrella ‘HD 142527’. Estos filamentos de gas muestran la formación de un planeta con una masa dos veces mayor que el Sol.

"El único mecanismo conocido para producir estos densos flujos de gas residual de monóxido de carbono es la formación planetaria", dijo al portal 'Space.com' el científico Simon Casassus, de la Universidad de Chile.

Según la teoría astronómica, los planetas gigantes de gas similares a Júpiter se forman mediante la concentración de polvo cósmico que se forma alrededor de una estrella joven. La captura de ‘HD 142527’ representa la primera imagen de la fase inicial de formación de un planeta, es decir, la primera evidencia visual que apoya este fenómeno.

Según Casassus, estos chorros de gas son generados por la atracción gravitatoria que ejercen dos planetas gigantes, demasiado lejanos para ser vistos en la imagen, sobre la nube de polvo y gas circundante.

La imagen fue tomada por Atacama Large Millimeter/submillimeter Array (ALMA), un interferómetro revolucionario que comprende un conjunto de 66 radiotelescopios y está construido en los andes chilenos a unos 5.000 metros sobre el nivel del mar.

5 ene. 2013

La Vía Láctea tiene 100.000 millones de planetas

"Básicamente, hay un planeta por cada estrella", es lo que dijo Jonathan Swift del Instituto de Tecnología de California tras publicar un estudio en el que afirma que la Vía Láctea tiene al menos cien mil millones de planetas. 


"Hay por lo menos 100 mil millones de planetas en la galaxia, sólo en nuestra galaxia", dice John Johnson, profesor asistente de astronomía planetaria en Caltech, y coautor del estudio, el cual fue aceptado recientemente para su publicación en la revista Astrophysical Journal. "Eso es alucinante".

Esta conclusión es el resultado del estudio de un sistema planetario, que contiene cinco mundos, llamado Kepler 32, el cual se localiza a 915 años luz de la Tierra y que fue descubierto por el telescopio espacial Kepler de la NASA.

Estos planetas tienen un tamaño similar al de la Tierra y se localizan cerca de su estrella, la cual es una enana roja, un tipo de estrella que ocupa el 75 por ciento de las cien mil millones de estrellas que tiene la galaxia.

Este tipo de sistemas planetarios son comunes en nuestra galaxia, según las observaciones de Kepler. Pero en realidad son diferentes a nuestro sistema solar, ya que las enanas rojas son más frías y mucho más pequeñas que nuestro Sol.

Esto sólo evidencia que nuestro Sistema Solar es una formación extremadamente rara en la galaxia según dijeron los investigadores en un comunicado de la NASA.

19 oct. 2012

Estamos cerca de encontrar vida en otros planetas

Es aún terreno de la ciencia ficción, pero el descubrimiento de un nuevo planeta a apenas cuatro años luz reavivará una carrera para hallar otro planeta similar a la Tierra en el que pueda existir vida extraterrestre.


El descubrimiento, además, sucede a poco tiempo de que comiencen a funcionar los telescopios más potentes jamás construidos.

El planeta del tamaño de la Tierra descubierto en el sistema solar Alpha Centauri está demasiado cerca de su sol para que exista vida, dijeron investigadores del Observatorio de Ginebra. Pero estudios previos han insinuado que cuando un planeta orbita un sol, generalmente hay otros en el mismo sistema.

Y ante el avance que significarán los nuevos telescopios, veríamos vida alienígena antes de poder hacer contacto.

"Creo que es realista esperar que podamos deducir en unas pocas décadas si un planeta como la Tierra tiene oxígeno/ozono en su atmósfera y si está cubierto con vegetación", dijo a Reuters Martin Rees, director del Observatorio Real de Greenwich, en Reino Unido.

En la próxima década comenzarán a funcionar dos poderosos telescopios: el radiotelescopio SKA, situado en Sudáfrica y Australia; y el E-ELT europeo, construido en la cima de una montaña del desierto de Atacama, en Chile, que será el mayor telescopio óptico construido en la historia.

Su principal tarea será investigar los orígenes y naturaleza de las galaxias, pero también buscarán señales de vida en planetas que ahora pueden apenas apreciarse.

Con un espejo de casi 40 metros de diámetro, el E-ELT, que estará completo en 2024, podrá mostrar planetas orbitando otras estrellas y producirá imágenes 16 veces más claras que las del Telescopio Espacial Hubble.

Los telescopios podrán captar señales, que podrían ser radiación de radares militares, de un millón o más estrellas cercanas. "Por lo tanto, si hay civilizaciones avanzadas en planetas alrededor de esas estrellas, podremos verlas", dijo Bob Nichol, astrónomo de la Universidad de Portsmouth.

Meses atrás, Xavier Bonls, del Instituto de Planetología y Astrofísica de Grenoble, estimó que podrían existir miles de millones de planetas rocosos solo en nuestra galaxia con la temperatura adecuada para que haya vida.

Pero el universo es tan extenso que incluso si existiera vida inteligente en algún lugar enviando señales, los astrónomos dicen que la posibilidad de no escucharlas es aún considerable.
Fuente: La Información

17 sept. 2012

Existen planetas en el centro de nuestra galaxia

Un nuevo estudio encuentra evidencias de su formación cerca del agujero negro central de la Vía Láctea.

Un grupo internacional de astrónomos ha encontrado pruebas de que en el violento corazón de nuestra galaxia y muy cerca de su agujero negro central se están formando planetas, algo que parecía imposible hasta ahora. El hallazgo se publica esta semana en Nature Communications.

A simple vista, el centro de nuestra galaxia puede parecer un lugar muy poco adecuado para que se formen planetas. Las estrellas se arremolinan allí y zumban a través del espacio como los coches en una autovía en hora punta. Para colmo, la enorme energía del centro galáctico provoca que muchas estrellas exploten en forma de supernova, llenando la región de violentas ondas de impacto y auténticas mareas de intensa radiación.

Por último, gigantescas fuerzas gravitatorias del gran agujero negro que duerme en el corazón de la Vía Láctea siembran el caos alrededor, retorciendo y deformandolo todo, incluído el espacio mismo.

A pesar de todo, un equipo de astrónomos del Centro de Astrofísica Harvard Smithsonian acaba de demostrar que, incluso allí, pueden nacer nuevos planetas. ¿La prueba? El reciente descubrimiento de una nube de hidrógeno y helio (en la imagen) precipitándose hacia el centro de la galaxia y a punto de ser devorada por el agujero negro central. Los astrónomos sostienen que esa nube está hecha de los restos desmenuzados de lo que una vez fue un disco protoplanetario alrededor de una estrella que aún no ha sido descubierta.

"La desdichada estrella fue expulsada violentamente por el agujero negro central —afirma Ruth Murray-Clay, autora principal de un artículo recién aparecido en Nature Communications—. Ahora sigue su camino y aunque ha logrado sobrevivir al encuentro, su disco protoplanetario no ha sido tan afortunado".

La nube en cuestión fue descubierta el año pasado por un grupo de astrónomos que usaron el Gran Telescopio de Chile. Entonces se especuló que la nube se había formado cuando los chorros de gas de dos estrellas cercanas chocaron entre sí, igual que los vientos del desierto llevan la arena que forma las dunas.

Arrancado por mareas gravitatorias

Pero Murray-Clay y su colega Avi Loeb (coautor del artículo) proponen un origen muy distinto. Las estrellas recién nacidas retienen a su alrededor, y durante varios millones de años, un halo de gas y polvo (el material sobrante de su formación) del que después, eventualmente, surgirán los planetas de su sistema. Pero si una estrella se precipita contra el agujero negro del centro de la galaxia, la radiación y las mareas gravitatorias pueden, literalmente, arrancarle el disco en cuestión de unos pocos años.

Los astrónomos incluso han identificado la posible procedencia de la estrella perdida, un conocido anillo de estrellas que orbita el centro galáctico a una distancia de apenas la décima parte de un año luz. Los investigadores han encontrado decenas de jóvenes y brillantes estrellas del tipo O en ese anillo, lo cual sugiere que también debe de haber centenares de otras estrella mucho menos brillantes y que no podemos ver desde aquí.

A pesar de que el disco protoplanetario (la nube de gas y polvo) está siendo implacablemente destruida, las estrellas que aún están en el anillo siguen, por ahora, sujetando con fuerza sus propios discos de acreción. Por lo cual, muchas de ellas podrían estar formando planetas, incluso en medio de las condiciones hostiles de sus alrededores.

"Resulta fascinante pensar que hay planetas formándose tan cerca del agujero negro —afirma Loeb—. Si nuestra civilización habitara en uno de esos planetas, habríamos podido probar mucho mejor que aquí las teorías gravitatorias de Einstein, y habríamos podido producir energía limpia simplemente lanzando nuestra basura al agujero negro".

24 may. 2012

Extraños planetas desconciertan a los científicos

El sorprendente comportamiento de algunos mundos pone patas arriba tres teorías que los astrónomos mantienen sobre el Universo.


Según un destacado astrónomo, cuantos más planetas descubrimos, menos sabemos sobre la formación de los sistemas planetarios. De acuerdo con Geoffrey Marcy, de la Universidad de Berkeley, California, los astrónomos viven una edad de oro con más de 500 planetas confirmados que orbitan alrededor de otras estrellas.

Sin embargo, han dado muchos quebraderos de cabeza a los teóricos porque, según él, muchos de estos nuevos descubrimientos desafían los modelos existentes sobre formación de los planetas

Las teorías actuales defienden que los planetas se formaban a partir de discos compuestos del gas y polvo sobrantes tras el nacimiento de una estrella. Siempre se ha creído que en nuestro sistema solar los planetas gigantes gaseosos, como Júpiter y Saturno, tomaron forma a gran distancia y migraron hacia dentro, mientras el arrastre gravitacional del polvo y el gas sobrantes fueron erosionando sus órbitas. Este proceso migratorio se detuvo cuando la mayor parte del gas y del polvo fue arrastrada para formar varios objetos, dejando a los planetas más o menos como hoy los vemos.

En teoría, otras estrellas con planetas deberían haber nacido de forma parecida. Sin embargo, y siempre de acuerdo con Marcy, esta teoría tiene consecuencias no acordes con la realidad.

Primera consecuencia: todas las órbitas planetarias deberían ser circulares

Es posible que algunos planetas nacieran con órbitas excéntricas, moviéndose alrededor de su estrella en óvalos alargados. Sin embargo, Marcy sostiene que a medida que un planeta se acerca a su estrella, el arrastre gravitacional debería suavizar su órbita, al igual que un objeto da vueltas al caer a un desagüe.

Los ocho planetas de nuestro sistema solar tienen, en líneas generales, órbitas circulares, y las simulaciones sobre formación de los planetas a partir de discos sugieren que debería haber numerosos sistemas parecidos.

Sin embargo, en realidad solamente uno de cada tres de los exoplanetas conocidos tiene una órbita circular o casi circular.

Segunda consecuencia: con algunas excepciones, todos los elementos de un sistema solar deberían orbitar en el mismo plano y en la misma dirección

Los ocho planetas de nuestro sistema solar orbitan en la misma dirección a lo largo de la eclíptica, un plano que está casi alineado con el Ecuador del sol. Esto tiene sentido si los planetas tomaron forma dentro de los discos planos de material que giran alrededor de las estrellas recientes.

Estos modelos se basan en la idea de que el arrastre gravitacional de los discos es la influencia principal sobre los planetas cuando éstos migran. Basándonos en esta teoría, los planetas deberían continuar en la eclíptica y seguir la rotación de sus estrellas.

Sin embargo, aproximadamente una de cada tres órbitas de exoplanetas está “desalineada”. Algunos orbitan en la dirección opuesta a la rotación de sus estrella, otros se inclinan hacia fuera de la eclíptica, igual que los satélites meteorológicos que pasan sobre los polos de la Tierra en lugar de sobre el Ecuador.

“Hay inclinaciones orbitales por todas partes”, comentó Marcy.

Tercera consecuencia: los planetas de tamaño similar al de Neptuno deberían ser poco comunes en el universo

Las teorías sobre el arrastre del gas también defienden que los planetas con masa comprendida entre tres veces la masa de la Tierra y la masa de Júpiter deberían ser poco comunes. Esto se debe a que afirman que la velocidad de migración es proporcional a la masa del planeta, comentó Alessandro Morbidelli, del Laboratorio Cassiopee de Niza, Francia.

Los planetas más pequeños que la Tierra pueden sobrevivir con facilidad en el disco porque migran a velocidad lenta. Los planetas con masa comprendida entre la masa de la Tierra y la de Urano migran tan rápido que deberían ser absorbidos por la estrella central. Los planetas que crecen lo suficientemente rápido como para convertirse en gigantes gaseosos absorben todo el gas que les rodea, ralentizando su velocidad de migración y otorgándoles la oportunidad de sobrevivir.

Sin embargo, de acuerdo con los descubrimientos de los “cazadores de planetas”, Marcy afirma que hay demasiados planetas del tamaño de Neptuno como para aceptar esta teoría.

El rango de tamaño que debería ser el menos común, entre 3 y 15 veces el tamaño de la Tierra, es en realidad el más habitual. Los planetas considerablemente más pequeños son difíciles de detectar y no permiten, por tanto, elaborar estadísticas precisas.

“Esta teoría ha fracasado”, afirmó Marcy en una reunión de la Sociedad Astronómica Americana en Seattle, Washington.

Los nuevos descubrimientos siguen poniendo las teorías en tela de juicio. Marcy opina que parte del problema es que los teóricos han prestado demasiada atención a las interacciones con el gas y el polvo y no la suficiente a las interacciones entre planetas. “Podría ser el principal origen de las migraciones, lanzándolos a órbitas excéntricas e inclinaciones elevadas”, afirmó.

Mientras tanto, comentó, los nuevos avances en astronomía probablemente añadan muchos exoplanetas nuevos “que darán a los teóricos más motivos para subirse por las paredes.”

Problemas con las simulaciones

Sin embargo, algunos expertos no están preparados para dejar de lado las teorías actuales. “Estoy completamente de acuerdo en que la distribución estadística de los planetas que sugieren las simulaciones es distinta de lo que vemos”, afirmó Hal Levison, científico del Southwest Research Institute de Boulder, Colorado.

Según él, el problema es que la teoría exige tal estudio matemático que una simulación por ordenador pormenorizada podría llevar meses. “Solamente pueden llevarse a cabo unas pocas simulaciones” en el tiempo asignado, afirmó.

En su opinión, para llevar a cabo simulaciones suficientes que permitan obtener resultados significativos, es necesario utilizar versiones reducidas de esas simulaciones. Pero las más “rápidas” tienen un precio y el fracaso a la hora de ajustarlas a la realidad de los exoplanetas no significa necesariamente que la teoría no sea correcta.

“Lo único que podemos afirmar con seguridad es que estas simulaciones no funcionan”, afirmó Levison. “Son malas”. “No creo que aporten nada todavía a nuestros conceptos básicos sobre la formación de los planetas.”

7 nov. 2011

Los siete planetas de la vida








De acuerdo con diversos medios de prensa, la Vía Láctea puede contener hasta 400 mil millones de estrellas.

Suponiendo que sólo una cuarta parte de las estrellas tengan planetas, y que sólo una cuarta parte de estos planetas reúnan condiciones para la vida, la galaxia aún tendría cientos de millones de lugares capaces de albergar cuerpos biológicos.

Aunque no hemos encontrado vida más allá de la Tierra, sí hay siete cuerpos celestes donde existen posibilidades de seres extraterrestres, a saber: Marte, Europa, Ganymede, Callisto, Titan, Enceladus, Gliese 581.

Fuente: Pueblo en línea

26 ago. 2010

La NASA anuncia el descubrimiento de un nuevo sistema solar

Hace apenas unos minutos, la NASA ha anunciado en rueda de prensa el descubrimiento, realizado por la misión Kepler, de un sistema planetario que consta de dos mundos de tamaños comparables a Saturno y quizá (aunque aún está por confirmar) de un tercero que apenas tendría una vez y media el radio de la Tierra.


"Lo que es particularmente relevante en este sistema -dijo Matthew Holman, investigador principal del estudio- es que las variaciones en los tiempos del tránsito son lo suficientemente grandes como para que podamos usarlas para detectar la masa de ambos cuerpos". El material recopilado permitirá en un futuro próximo determinar con exactitud las condiciones físicas de los dos nuevos mundos.

Los dos planetas, localizados usando el método del tránsito, orbitan alrededor de la estrella Kepler-9. El más interior (Kepler-9b) tiene una masa equivalente a ochenta veces la de la Tierra y el exterior (Kepler-9c) es algo más pequeño (54 veces la masa de la Tierra). El equipo necesitó analizar siete meses de datos de la misión Kepler (unas 156.000 estrellas individuales) para confirmar su descubrimiento.

Además de estos dos planetas gigantes, los investigadores de la misión han identificado también lo que podría ser un tercer miembro del mismo sistema, mucho más pequeño que sus compañeros. La "firma" detectada es compatible con la existencia de una "supertierra", un mundo parecido al nuestro que tendría apenas una vez y media el radio del que nosotros habitamos y cuyo día duraría 1,6 días terrestres.

Sin embargo, se necesitan más observaciones para confirmar su existencia. "En este punto -asegura Holman- debemos ser muy cuidadosos y referirnos a él como candidato a planeta en lugar de como a planeta confirmado. Si se confirma, tendría un radio de apenas 1,5 veces el de la Tierra".

El anuncio, que se suma al realizado hace unos días por un equipo del Observatorio Europeo del Sur (ESO), pone en evidencia la efectividad de los diferentes métodos utilizados por los astrónomos para encontrar planetas fuera del Sistema Solar. Los dos descubrimientos demuestran que la capacidad de los científicos de encontrar nuevos mundos ha pasado de planetas individuales a sistemas solares completos.

5 ene. 2010

Kepler descubre sus primeros cinco planetas

El telescopio espacial Kepler, diseñado por la NASA para encontrar planetas del tamaño de la Tierra en las zonas habitables de estrellas parecidas al Sol, ha realizado sus primeros hallazgos.


Cinco mundos que, aunque no se parecen al nuestro, sí que demuestran que los instrumentos de la nave están cumpliendo con las expectativas. Llamados Kepler 4b, 5b, 6b, 7b y 8b, los nuevos planetas fueron presentados ayer durante la reunión de la Sociedad Astronómica Americana que se celebra estos días en Washington.

"Los descubrimientos demuestran que lso instrumentos científicos están funcionando bien", asegura el astrónomo William Borucki, del Centro de Investigación Ames, en California, e investigador principal del telescopio. "Y eso significa que Kepler cumplirá todos sus objetivos científicos".

Los cinco planetas recien descubiertos (ver gráfico) pertenecen a la categoría de "Júpiter caliente", debido a su enorme masa y sus temperaturas extremas. El más pequeño de ellos tiene el tamaño de Neptuno, y el mayor es varias veces mayor que Júpiter, el gigante de nuestro sistema solar. Sus temperaturas superficiales se han estimado entre los 3.900 y los 5400 grados centígrados, muy superiores a los de la lava fundida. Unas condiciones en las que no es posible la vida tal y como nosotros la conocemos.

Sin embargo, los investigadores están convencidos de que es "sólo una cuestión de tiempo" que el telescopio, cuya misión se extiende hasta 2012, empiece a detectar planetas cada vez más pequeños y parecidos a la Tierra, "hasta topar con el primer mundo análogo al nuestro".
Con su cámara de 95 megapixel, la más sofisticada jamás enviada al espacio, Kepler, lanzado por la NASA en marzo en una misión de tres años y medio, es realmente el primer telescopio espacial con auténticas posibilidades de cumplir con éxito esa misión. Desde que "abrió los ojos" por primera vez, el telescopio ha empezado a observar, al mismo tiempo y sin interrupción, más de 150.000 estrellas. Kepler busca nuevos planetas midiendo las variaciones en el brillo de esas estrellas.

Cuando un planeta pasa por delante de cualquiera de ellas (esto es, cuando realiza un tránsito), intercepta una pequeña parte de la luz que emite la estrella, que por consiguiente reduce su brillo hasta que el planeta ha pasado. Cuando esas ligeras variaciones en la luminosidad se producen a intervalos regulares, es una señal inequívova de un planeta en órbita de la estrella.

Fuente: ABC

13 dic. 2009

Descubren cuatro nuevos planetas

Un equipo internacional de científicos ha descubierto cuatro nuevos planetas que orbitan dos estrellas cercanas que son muy similares al Sol.

Foto: La estrella 61 virginis brillante, se observa a simple vista desde la Tierra

Estos descubrimientos apuntan a la detección de posibles mundos habitables en los próximos años. Los investigadores, que publican su trabajo en la revista 'Astrophysical Journal', han empleado el Telescopio Anglo-Australiano de Nueva Gales del Sur y el Telescopio Keck en Hawai.

Por un lado, los astrónomos han descubierto tres planetas con masas que van desde los 5,3 a los 24,9 masas de la Tierra orbitan la estrella 61 Virginis, que virtualmente es un gemelo del Sol. Los científicos han utilizado la técnica del efecto Doppler, que mide cómo las estrellas son atraídas por la gravedad de sus planetas.

Según explica Chris Tinney, integrante del equipo científico, "estos planetas son particularmente excitantes. En nuestro sistema solar Neptuno tiene una masa de 17 veces la de la Tierra. Parece que podrían existir muchas estrellas similares al Sol cercanas con planetas de esa masa o menor. Estos apuntan a planetas incluso más pequeños que podrían ser rocosos y adecuados para la vida".

La estrella 61 Virginis puede observarse a simple vista. Se encuentra a 28 millones de años luz de la Tierra en la constelación de Virgo, cuyo ascenso puede verse en este momento del año unas pocas horas antes del Sol.

El cuarto planeta que descubrieron los investigadores es de la masa de Júpiter y orbita la estrella similar al Sol 23 Librae. La 23 Librae se encuentra a 84 años luz de la constelación de Libra. Se descubrió otro planeta alrededor de esta estrella en 2006: esta nueva es la segunda. El nuevo planeta tiene una órbita de 14 años. Esto la convierte en muy similar a Júpiter, que tiene una órbita de 12 años.

"En realidad, lo que detectamos de este sistema de estrellas es muy parecido a lo que detectamos de nuestro propio Sistema Solar si lo observamos desde la distancia, ya que Júpiter tiene el efecto gravitacional más fuerte de todos los planetas del Sol", explica Simon O'Toole del Observatorio Anglo-Australiano.

Según señala Hugh Jones, de la Universidad de Hertfordshire, "estamos ahora en posición de cuantificar cómo los planetas comunes como Júpiter alrededor de las estrellas como nuestro Sol. En comparación con el Sistema Solar, la mayoría de sistemas extrasolares parecen extraños, con planetas en órbitas muy pequeñas o elípticas. En contraste, este nuevo planeta tiene una órbita que es grande y casi circular y por primera vez comenzamos a ver sistemas que se asemejan al nuestro".

Según apuntan los investigadores, el planeta interior del sistema 61 Vir se encuentra entre las dos o tres señales planetarias de baja amplitud que han sido identificadas con fiabilidad.

"Hemos descubierto que existe una ventaja tremenda de combinar datos de dos observatorios mundiales y está claro que tendremos una oportunidad excelente para identificar posibles planetas habitables alrededor de las estrellas más cercanas en los próximos años", concluye Paul Butler del Instituto Carnegie de Washington.

Fuente: ABC
 

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