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7 nov. 2018

Rover Mars Curiosity de la NASA supera 20 kilómetros en MARTE

El rover Mars Curiosity de la NASA condujo aproximadamente 60 metros durante el pasado fin de semana hasta un sitio llamado Lake Orcadie, elevando su odometría total a más de 20 kilómetros.   


Con una masa de casi 900 kilos, el rover Curiosity de la NASA llegó al cráter Gale de Marte el 6 de agosto de 2012. Tras recorrer el piso sedimentario del cráter alcanzó el Monte Sharp, en cuyas laderas busca vestigios del pasado húmedo del Planeta Rojo.   

De este modo, si sumamos todos sus avances, podemos decir que el rover ya lleva acumulados 20 kilómetros recorridos.

Con una longitud de 2,7 metros, es capaz de superar obstáculos de una altura de 75 cm y la velocidad máxima de desplazamiento sobre terreno está estimada en 90 metros/hora con navegación automática. Sin embargo la velocidad promedio de desplazamiento es de 30 metros/hora considerando variables como dificultad del terreno, deslizamiento y visibilidad.

5 nov. 2018

Oumuamua podría ser parte de una misión extraterrestre

El misterioso objeto Oumuamua, pasó por nuestro Sistema Solar en octubre de 2017

Oumuamua - Galaxia Maravillosa

El extraño objeto interestelar 'Oumuamua podría ser una vela solar gigante' enviada desde otra civilización para buscar signos de vida', afirman los astrónomos.

De acuerdo con un nuevo estudio, publicado por los astrónomos del Centro de astrofísica Harvard-Smithsonian en Massachusetts (EE.UU.), Shmuel Bialy y Abraham Loeb, Oumuamua podría ser parte de una misión de reconocimiento iniciada por una civilización extraterrestre con el objetivo de conocer otras galaxias.

Los astrónomos analizaron la extraña forma de cigarro del objeto, y un inesperado aumento en la velocidad y cambio en su trayectoria. 

Ahora han llegado a la conclusión de que el extraño objeto podría ser una vela luminosa de origen artificial, una nave espacial que utiliza la presión de radiación como potencia.

"Explicamos el exceso de aceleración de Oumuamua como resultado de la fuerza que la luz solar ejerce sobre su superficie. Para que esta fuerza explique el exceso de aceleración medido, el objeto debe ser extremadamente delgado, del orden de una fracción de milímetros, pero con decenas de metros de largo", dijo Abraham Loeb.

Asimismo, concluyen que la supuesta sonda extraterrestre podría viajar a través del universo sin otra ayuda que la luz de las estrellas.

Considerando un origen artificial, una posibilidad es que el Oumuamua sea una sonda luminosa que flota en el espacio interestelar como un escombro a partir de un avanzado equipamiento tecnológico", plantea el nuevo estudio, que no descarta que se trate de "una sonda totalmente operacional enviada de manera intencionada por una civilización alienígena en busca de signos de vida en nuestro Sistema Solar".

3 nov. 2018

La NASA pone fin a la misión Kepler

La NASA pone fin a la misión del telescopio Kepler

La agencia espacial explicó que Kepler se ha quedado sin el combustible necesario para otras operaciones científicas, por lo que la NASA ha optado por retirar el telescopio dentro de su órbita, lejos de la Tierra


La NASA anunció que ha decidido poner fin a la misión del telescopio espacial Kepler, un instrumento que ha servido para descubrir más de 2.600 exoplanetas en los últimos nueve años.

"Kepler ha superado todas nuestras expectativas y allanó el camino de nuestra exploración y búsqueda de vida en el sistema solar y más allá", señaló el director adjunto del Departamento de Misiones Científicas de la NASA, Thomas Zurbuchen, en un comunicado.

"No solo nos mostró cuántos planetas podrían estar ahí afuera, sino que generó un campo de investigación completamente nuevo. (…) Sus descubrimientos han arrojado una nueva luz sobre nuestro lugar en el universo", agregó Zurbuchen.

La NASA subrayó que “muchos” de los exoplanetas descubiertos a través de Kepler “podrían ser lugares prometedores para la vida”
El análisis más reciente de los descubrimientos de Kepler concluye que es probable que entre el 20 y el 50 por ciento de las estrellas visibles en el cielo nocturno tengan planetas pequeños, posiblemente rocosos, similares en tamaño a la Tierra y ubicados dentro de la zona habitable de sus estrellas.

De acuerdo a la NASA, eso significa que están ubicados a distancias de sus estrellas donde el agua líquida, un ingrediente vital para la vida tal como la conocemos, podría acumularse en la superficie del planeta.

El fundador de la misión Kepler, William Borucki, recordó que cuando se empezó a concebir esta idea hace 35 años, la humanidad "no sabía de un solo planeta" fuera del sistema solar.

“Ahora que sabemos que los planetas están en todas partes, Kepler nos ha puesto en un nuevo camino lleno de promesas para que las generaciones futuras exploren nuestra galaxia”, dijo el veterano investigador de la NASA.

Lanzado al espacio el 6 de marzo de 2009, el telescopio Kepler combinó técnicas para medir el brillo estelar con la cámara digital más grande equipada para las observaciones del espacio exterior en ese momento
Kepler realizó el primer reconocimiento de los planetas en nuestra galaxia y se convirtió en la primera misión de la agencia espacial estadounidense para detectar planetas del tamaño de la Tierra en las zonas habitables de sus estrellas.

Años más tarde y después de superar unas fallas mecánicas, Kepler descubrió más de 2.600 exoplanetas y analizó hasta 50.000 estrellas, de acuerdo a cálculos de la NASA.

La nave New Horizons acelera para llegar a la última frontera del Sistema Solar

La sonda ha hecho una maniobra de reajuste de trayectoria para encontrarse con este cuerpo del cinturón de Kuiper. El encuentro ocurrirá en enero, y culminará con la exploración «in situ» más lejana hecha hasta ahora


La nave «New Horizons», de la NASA, es una intrépida y veloz exploradora que a partir de 2015 revolucionó la astronomía al sobrevolar las proximidades de Plutón, el denostado y lejano planeta enano. Sus observaciones transformaron un mundo desconocido en un planeta con una geología compleja e interesante. Desde entonces, la sonda ha estado internándose en las profundidades del espacio, a una velocidad de más de 50.000 kilómetros hora. Se dirige a 2014 MU 69, un objeto helado del cinturón de Kuiper, que mide entre 30 y 45 kilómetros de largo, y que fue rebautizado como Ultima Thule. Su nombre hace honor a «Thule», un término que aparece en fuentes clásicas para referirse normalmente a una isla, en un norte lejano e inalcanzable.

La semana pasada, la sonda New Horizons ha efectuado una última maniobra para acercarse a esta última frontera. Los ingenieros de la NASA encendieron los motores de la sonda durante tres minutos y medio para ajustar su trayectoria. El objetivo es asegurarse de que este aparato, del tamaño de un piano de cola, pase a solo 3.500 kilómetros de Ultima Thule. La tarea puede parecer trivial, pero dista de serlo: este objeto está a 6.600 millones de kilómetros de la Tierra, una distancia que la luz tarda en recorrer más de seis horas, y apenas mide unas decenas de kilómetros de largo.

Tal como ha informado la NASA en un comunicado, los ingenieros del centro de operaciones del Laboratorio de Física Aplicada Johns Hopkins, en Laurel, Maryland, comenzaron la maniobra a las 16.20 (hora española) del pasado día 3 de octubre. El aparato aumentó su velocidad ligeramente y modificó su trayectoria, cuando se encontraba a unos 6.350 millones de kilómetros de la Tierra.

Una cita a seis horas luz
 
«Gracias a esta maniobra vamos a llegar en hora a hacer la exploración más lejana de toda la historia, a miles de millones de kilómetros de Plutón», ha dicho Alan Stern, investigador principal de la misión New Horizons y científico en el Southweast Research Institute. «Casi suena a ciencia ficción, pero no lo es», enfatizó.

Si todo va bien, la sonda hará la exploración in situ más lejana de un objeto el 1 de enero de 2019, a alrededor de las 18.33, hora española.

Gracias a las imágenes tomadas por la propia New Horizons, los ingenieros han verificado la posición de Ultima Thule y han hecho los cálculos necesarios para asegurarse de que, efectivamente, sobrevuele este cuerpo.

Para que la misión tenga éxito, no solo es necesario ajustar la trayectoria, sino conocer en qué momento la sonda deberá tomar imágenes y hacer mediciones de Ultima Thule.

Las imágenes captadas por la New Horizons han mostrado que había un error de solo 500 kilómetros en la estimación de dónde está Ultima Thule, lo que es una distancia muy pequeña en las escalas del espacio.

«Dado que vamos a volar tan cerca y tan rápido, conocer el momento del sobrevuelo es muy importante», ha dicho Derek Nelson, responsable de navegación óptica de la misión New Horizons. A la vista de la precisión de los cálculos hechos hasta ahora, Nelson tiene la certeza de que el sobrevuelo será muy preciso.

En este momento, la New Horizons está a una distancia de 112 millones de kilómetros de Ultima Thule y viaja a casi 52.000 kilómetros por hora. A medida que se acerque la fecha del encuentro, en enero de 2019, los científicos tendrán que prepararse para ajustar su trayectoria. Deberán conseguir que entre por un «ojo de alfiler» de 120 por 320 kilómetros, y predecir el momento del sobrevuelo, en el que la sonda estará en su máxima aproximación a Ultima Thule, para tomar fotografías y hacer mediciones. El margen de error que tiene es de solo 140 segundos.

Si todo sale bien, la nave pasará semanas y meses enviando datos a la Tierra con los secretos del lugar más lejano explorado en toda la historia. ¿Qué se encontrará?

Muere Dawn, la nave de la NASA

La misión ha finalizado este viernes después de que se agotaran sus reservas de combustible. Lanzada en 2007, ha revelado muchos detalles sobre la evolución de nuestro sistema planetario y sobre la aparición del agua

Días después de que la NASA dijera adiós a la misión Kepler, el telescopio espacial que ha descubierto miles de exoplanetas y revolucionado la astronomía, la agencia espacial estadounidense se ha despedido de la misión Dawn, la sonda que exploró Ceres, el mayor asteroide del Sistema Solar, y Vesta, ambos en el cinturón de asteroides. Allí reveló muchos detalles sobre la evolución de nuestro sistema planetario y reforzó la idea de que los planetas enanos pudieron albergar océanos de agua en el pasado.

«Hoy, celebramos el final de la misión Dawn; sus increíbles logros tecnológicos, la ciencia fundamental que nos ha dado, y el esfuerzo de todo el equipo que ha permitido hacer estos descubrimientos», ha dicho este viernes Thomas Zurbuchen, administrador asociado del Directorado de Ciencia de la NASA, en Washington. «Las increíbles imágenes y datos que Dawn ha recogido en Vesta y Ceres son fundamentales para comprender el origen y la historia de nuestro Sistema Solar».

El final de Dawn se ha certificado después de que entre los días 31 de octubre y 1 de noviembre el equipo de vuelo de la misión fuese incapaz de comunicarse con la nave. Después de descartar otras posibles explicaciones, los líderes de la misión han concluido que, definitivamente, se han agotado los tanques de combustible (hidrazina) del aparato, cuyas rápidas igniciones se usan para orientar la nave y establecer contacto con su antena de alta ganancia. La nave tampoco podrá ahora orientar sus paneles solares de la forma adecuada para alimentar sus sistemas electrónicos, lo que sentencia su destino.

Así se pone punto final a un viaje que comenzó en 2007 y en el que Dawn ha recorrido 6.900 millones de kilómetros. Ahora, su destino es permanecer en la órbita de Ceres durante al menos 50 años, antes de estrellarse contra este objeto.

Aventura en el cinturón de asteroides
 
La misión ha tenido como objetivo explorar dos de los mayores objetos del cinturón de asteroides, un anillo de material rocoso situado entre Marte y Júpiter. Allí existen unos pocos asteroides grandes, unos 200 millones de cuerpos de más de un kilómetro y miles de millones de objetos más pequeños. Todos ellos están rodeados por incontables motas de polvo.

Esta región se formó como consecuencia de la influencia gravitacional de Júpiter. Durante el nacimiento del Sistema Solar había una gran cantidad de asteroides chocándose y generando cuerpos mayores en esta zona, pero este gigante gaseoso facilitó que se fragmentaran, que chocaran contra otros planetas o bien que fueran expulsados. De esta forma, el cinturón, cuya franja principal tiene una masa que equivale al 4% de la masa de la Luna, es hoy en día un testimonio vivo de lo ocurrido cuando nuestro sistema planetario estaba naciendo.

Por ello, la NASA lanzó la sonda Dawn en 2007. Tenía la finalidad de explorar Ceres, en 2015, y Vesta, en 2011. El primero es el mayor cuerpo del cinturón de asteroides y tiene la entidad de un planeta enano. Su diámetro es de 952 kilómetros, y solo él agrupa el 30% de la masa de todo el cinturón. El segundo es el tercer mayor cuerpo, está cubierto de cráteres y tiene 525 kilómetros de diámetro.

Los cuatro instrumentos de la sonda mostraron que ambos objetos evolucionaron de forma muy distinta, a causa de su localización inicial. Esto se convirtió en un importante hallazgo para comprender la evolución de todo el cinturón de asteroides.

El legado de Dawn
 
Además, Dawn también reforzó la idea de que los planetas enanos pudieron albergar océanos durante un tiempo importante de su vida, y que incluso podrían tenerlos hoy en día. Sus sensores también detectaron la presencia de moléculas orgánicas en la superficie de estos cuerpos.

«En muchos sentidos, el legado de Dawn es solo el principio», ha dicho Carol Raymond, principal investigador de la misión en el Jet Propulsion Lab (JPL), EE.UU.. «Sus datos serán estudiados muy profundamente por los científicos que quieran investigar cómo los planetas crecen y se diferencian, y también por los que quieran saber cómo y cuándo la vida podría haber aparecido en nuestro Sistema Solar», ha dicho Raymond.

Dawn también permite saber más sobre lo que ocurre más allá: «Ceres y Vesta son importantes para estudiar los sistemas planetarios distantes, porque nos ha dado una muestra de las condiciones que existen en torno a estrellas jóvenes».

La ciencia de los asteroides

 
La primera exploración próxima de un asteroide ocurrió en 1991, cuando la sonda Galileo, en su viaje a Júpiter, pasó por las proximidades de 951 Gaspra, una mole de 18 kilómetros cubierta de cráteres.

En 2001, una nave –la NEAR Shoemaker– se posó por primera vez en uno de estos objetos. Ya en 2006, se alcanzó otro hito cuando la sonda japonesa Hayabusa se posó en el asteroide Itokawa y logró traer muestras de este objeto hasta la Tierra.

En la actualidad se vive un momento importante en la ciencia de los asteroides. Desde junio de 2018 la Hayabusa 2 está explorando el asteroide Ryugu, con varios rovers a bordo, y está previsto que traiga más muestras a la Tierra en el año 2020. En diciembre de este año, la OSIRIS-REx, de la NASA, se reunirá con el asteroide Bennu para orbitarlo y recoger muestras de su superficie.

¿A qué viene tanto interés por estos pedruscos espaciales? El estudio de los asteroides y sus propiedades es fundamental para comprender la historia de formación del Sistema Solar y quizás incluso la aparición de moléculas que pudieron propiciar la aparición de vida, como el agua y las moléculas orgánicas.

Investigar para evitar un impacto
 
Además, estudiar estos objetos podría servir más adelante para usar los asteroides como minas o bien para aprender a desviarlos y evitar un impacto contra la Tierra de terribles consecuencias.

Esto es muy relevante si se tiene en cuenta que es cuestión de tiempo que se produzca el impacto de un gran asteroide contra nuestro planeta.

En este momento, aparte de protocolos de vigilancia y observación, la NASA prepara la misión DART («Double Asteroid Redirection Test») para probar la tecnología del impactador cinético, cuyo fin es desviar un asteroide de su trayectoria. Por otra parte, la Agencia Espacial Europea canceló el desarrollo de AIM («Asteroid Impact and Deflection Assessment»), una misión que iba a apoyar estos objetivos científicos. Sea como sea, las probabilidades de que un objeto desconocido alcance la Tierra son dos veces mayores a que lo haga un cuerpo conocido.

Se confirma la existencia de dos lunas fantasma

Son una especie de satélites de polvo, tan enigmáticos que los han llegado a llamar "lunas fantasma"


Ya en 1961 un astrónomo polaco las había detectado, pero su apariencia es tan tenue y misteriosa que, como un fantasma, había dudas sobre su existencia.

Pero ahora, un grupo de astrónomos y físicos húngaros dicen que confirmaron la existencia de estos esquivos viajantes.

Se trata de L4 y L5, dos nubes de polvo estelar que orbitan la Tierra de forma "semiestable".

Los autores de la investigación explican que entre la Tierra y la Luna existen cinco "puntos de estabilidad".

Esa zonas tienen fuerzas gravitacionales que hacen que los objetos que se ubican ahí mantengan una posición relativamente estable.

L4 y L5 son dos de esos puntos, en los que se cree que el polvo interplanetario se acumula, al menos de manera temporal, y forma estas nubes de polvo que rodean la Tierra.

Para detectarlas, los investigadores fueron a un observatorio en Hungría, donde utilizaron lentes polarizados para capturar imágenes de las nubes.

Según su reporte, lo que observaron concuerda con las predicciones que habían hecho en una investigación previa y van en la misma línea de las observaciones que se habían hecho hace casi 60 años.

"Pudimos descartar artefactos ópticos y otros efectos, lo que significa que se confirma la presencia de la nube de polvo", dijo el astrónomo Gábor Horváth, en un comunicado de la Real Sociedad Astronómica de Reino Unido.

Gracias a su estabilidad, los investigadores ven a L4 y L5 como una zona donde se podrían ubicar sondas espaciales o estaciones de transferencia para misiones que vayan a explorar el Sistema Solar.

También han existido propuestas para que estas zonas se puedan utilizar como depósitos de contaminantes.

En todo caso, los astrónomos advierten que hace falta más investigación para saber qué tan estables son estas zonas y si ese polvo estelar representa algún riesgo para los astronautas o su equipamiento.

7 oct. 2018

Científicos de la NASA descubren un misterioso objeto que podría guiar al Planeta X


Un nuevo objeto cósmico avala la existencia del planeta X, el noveno planeta del Sistema Solar.

5 feb. 2018

Algunos planetas de TRAPPIST-1 podrían tener agua

Los siete planetas que orbitan alrededor de la estrella TRAPPIST-1 no son mundos rocosos estériles: parecen contener material volátil, probablemente agua

El sistema planetario TRAPPIST-1, gobernado por una estrella enana ultrafría a casi 40 años luz de la Tierra, está formado por siete planetas (b, c, d, e, f, g, h) que orbitan alrededor de la estrella y, aunque la composición de los mismos es básicamente rocosa, no son mundos rocosos estériles: parecen contener cantidades significativas de material volátil, probablemente agua, ya sea en estado sólido, líquido o gaseoso, que alcanzaría hasta un 5% de la masa del planeta en algunos casos, un porcentaje de agua mucho mayor que el de la Tierra. En cuanto al tamaño, densidad y cantidad de radiación que reciben de su estrella, el cuarto planeta (TRAPPIST-1e) es el más parecido a la Tierra; parece ser el planeta más rocoso de los siete y podría albergar agua líquida, según acaba de informar hoy el Observatorio Europeo Austral (ESO).
Un equipo de científicos, liderado por Simon Grimm de la Universidad de Berna, ha determinado las masas de los siete planetas "basándose en un gran cuerpo de información y en un análisis y modelado de datos muy sofisticados", según la ESO. "Los planetas de TRAPPIST-1 están tan juntos que interfieren entre sí gravitatoriamente, por lo que cuando pasan frente a la estrella hay un ligero cambio en los tiempos. Estos cambios dependen de las masas de los planetas, sus distancias y otros parámetros orbitales. Con un modelo informático simulamos las órbitas de los planetas hasta que los tránsitos calculados concuerdan con los valores observados y de ahí derivamos las masas planetarias", detalla Grimm.

Resulta misterioso que TRAPPIST-1e parezca tener una composición mucho más rocosa que el resto de los planetas. TRAPPIST-1e es el planeta más similar a la Tierra en términos de tamaño, densidad y cantidad de radiación que recibe de su estrella. "Es interesante que los planetas más densos no sean los que están más cerca de la estrella y que los planetas más fríos no tengan atmósferas gruesas", señala Caroline Dorn, de la Universidad de Zúrich y coautora del estudio.

20 dic. 2017

Marte se formó en el cinturón de asteroides

Una hipótesis sugiere que la atracción gravitacional de Júpiter empujó a Marte a su posición actual, lo que explica la diferente composición del planeta rojo.

El planeta rojo, uno de los cuerpos más estudiados del Sistema Solar, puerta con puerta en nuestro vecindario cósmico, pudo no haber sido siempre nuestro vecino.

Un estudio publicado en la revista Earth and Planetary Science Letters postula que, en realidad, Marte se formó en el Cinturón de Asteroides, aproximadamente una vez y media más lejos del Sol que su posición actual, antes de migrar a esta ubicación.

Hace unos cuatro mil quinientos millones de años, el Sistema Solar no era más que una nube de polvo, y después, rocas, hasta que los fragmentos fueron formando los diferentes planetas que hoy lo conforman. Primero, los gaseosos; hoy sabemos que Júpiter es el cuerpo más antiguo del Sistema Solar. Y, después, los rocosos, como la Tierra y Marte.

La composición de Marte, más parecida a la de los meteoritos

La creencia generalizada consistía en que Marte se formó cerca de la Tierra desde los mismos fragmentos primitivos del Sistema Solar. Pero esta hipótesis dejaba preguntas sin respuesta: ¿por qué ambos planetas son tan diferentes en composición? Marte contiene silicatos diferentes, más ligeros que la Tierra, más parecidos a los que se encuentran en los meteoritos.

Ahora, esta pregunta tiene una posible respuesta. En un intento por explicar por qué los elementos e isótopos en Marte difieren ampliamente de los de la Tierra, investigadores de Japón, Estados Unidos y Reino Unido realizaron simulaciones para obtener información sobre el movimiento del planeta rojo dentro del Sistema Solar.

Las conclusiones sugieren que Marte se formó mucho más lejos del Sol de lo que está ahora y que la atracción gravitacional de Júpiter empujó a Marte a su posición actual.

El modelo Grand Tack

Los investigadores utilizaron el llamado modelo Grand Tack, que sugiere que Júpiter jugó un papel importante en la formación y arquitectura orbital final de los planetas interiores.

La hipótesis sostiene que un Júpiter primitivo, debido a su fuerza gravitatoria, envió una gran concentración de masa hacia el Sol, lo que contribuyó a la formación de la Tierra y Venus. Mientras tanto, empujaba material lejos de Marte, y de ahí la pequeña masa del planeta (es un 11% de la de la Tierra) y la diferencia entre las composiciones de los dos planetas.

Una implicación que tendría el hecho de que Marte se está formando más lejos del Sol es que el planeta fue mucho más frío en su nacimiento de lo que se pensó originalmente, quizás demasiado frío para agua líquida o para mantener la vida.

Esta teoría parece desafiar la idea de que Marte fue mucho más cálido y húmedo de lo que es ahora. Los investigadores creen, no obstante, que la actividad de en el planeta Marte pudo producirse después.

Según Stephen Mojzsis, profesor de Ciencias Geológicas de la Universidad de Colorado y coautor del estudio: "La formación de Marte en el cinturón de asteroides tuvo lugar muy temprano, mucho antes de que la corteza se estabilizara y se estableciera la atmósfera".

En un artículo en el que fue coautor el año pasado, Mojzsis concluye que, al final de la formación planetaria de Marte, fue bombardeado por asteroides que formaron los innumerables cráteres del planeta. Tales grandes impactos podrían "haber derretido la criosfera y la corteza de Marte para densificar la atmósfera de Marte y reiniciar el ciclo hidrológico", detalla.

14 dic. 2017

La NASA anuncia el descubrimiento de un nuevo sistema solar parecido al nuestro

Importante hallazgo de la NASA en el que comunican el descubrimiento de un sistema solar llamado Kepler-90 compuesto por ocho planetas como el nuestro que se agrupan a una distancia similar a la de los planetas vecinos a la Tierra.


Este descubrimiento se ha llevado a cabo gracias a la tecnología de la NASA y su telescopio Kepler, junto a inteligencia artificial proporcionada en colaboración con el gigante tecnológico Google.

En este comunicado de prensa han participado Paul Hertz, el director de la división de astrofísica de la Nasa, que se encarga de buscar exoplanetas similares a la Tierra; Christopher Shallue, un ingeniero de software experto en inteligencia artificial de Google; Andrew Vanderburg, un astrónomo de la Universidad de Texas en Austin que se ha centrado en analizar los datos procedentes de la misión K2 de Kepler. Y, finalmente, Jessie Dotson, astrofísica de la Nasa de la misión K2.

 Órbitas de Kepler-90 en comparación con nuestro sistema solar (NASA)

Se encuentra a 2.545 años luz de la Tierra y los planetas interiores tienen órbitas extremadamente estrechas. Por ejemplo, un "año" en Kepler-90i, el tercer planeta desde este sol, dura solo 14,4 días.

En comparación, la órbita de Mercurio es de 88 días, y en consecuencia, Kepler-90i tiene una temperatura superficial de unos 800 grados Fahrenheit, por lo que no sería un lugar probable para la vida tal como la conocemos.

La estructura del sistema de Kepler-90 apunta a que los ocho planetas alrededor de Kepler-90 pueden haberse formado con una dispersión mayor, como ocurrió con los planetas de nuestro propio sistema solar, y de alguna manera migraron a las órbitas en las que los encontramos hoy.

En total, Kepler durante su misión original y la segunda parte, K2, ha dado con 2515 exoplanetas, que ya están verificados como tal. Y hay otros miles más que están identificados por posibles exoplanetas pero que necesitan ser confirmados. Los astrofísicos creen que unos 30 están situados en la zona habitable de sus estrellas, a una distancia suficientemente cerca de la estrella para que el agua que contienen –elemento esencial para la vida tal como la conocemos- no esté congelada pero también relativamente lejos para que el agua no se evapore.

1 nov. 2017

La NASA recopila sonidos del universo para la noche de Halloween

La NASA ha querido celebrar la noche de Halloween recopilando una serie de sonidos del espacio, algunos de ellos verdaderamente inquietantes.


Todos estos sonidos los ha recopilado gracias a las naves y observatorios que tiene repartidos por el espacio.

Tanto estas naves espaciales, como los observatorios de la NASA poseen instrumentos capaces de recoger sonidos del universo en forma de radio. Tras lo cual, posteriormente los científicos logran crear estas auténticas maravillas sonoras y otras un tanto bastante espeluznantes que posiblemente harán que se te ponga el bello de punta.

Desde nuestra página: Una Galaxia Maravillosa (Wonderful Galaxy) os dejamos el enlace para que os resulte más fácil acceder a todos ellos. Os recomiendo que os pongáis unos auriculares-audífonos para que los sonidos los podáis percibir mucho mejor, dicho de otra manera, (como si estuvieráis en el mismo universo).


Entre todos ellos podréis escuchar el  rugido planeta Jupiter, que fue registrado por la nave Juno. Sonidos de radio del propio planeta Saturno captados a través de la desaparecida misión Cassini. Además de estos sonidos también destacan la del cometa Tempel 1 en su encuentro con la sonda Stardust, así como ondas de plasma captadas por las sondas Van Allen y muchos más.

Espero que disfrutéis de ellos. Os los recomiendo amigos lectores!

Saludos y abrazos para todos y hasta el próximo artículo.

22 oct. 2017

Científico cree la razón por la qué todavía no hemos tenido contacto con los extraterrestres

Un científico del Instituto de Investigación del Sureste, en Colorado, asegura que lo que puede estar retrasando nuestro contacto con civilizaciones alienígenas es la enorme cantidad de hielo en los mares de otros planetas.
 
Se llama Alan Stern y, según su teoría, la mayoría de las criaturas extraterrestres se encuentran en lo más profundo de sus planetas, en los océanos subterráneos cubiertos de agua helada, y no en la superficie.


La teoría fue presentada en este 2017 durante una reunión de la División de Ciencias Planetarias de la Sociedad Americana de Astronomía en Utah (Estados Unidos) y ha sido publicada en Guidebook.

La presencia de océanos en el sistema solar es algo sobre lo que los astrónomos han comenzado a prestar atención hace relativamente poco. Existen océanos, por ejemplo, en las lunas de Júpiter, Saturno, Neptuno y Plutón. Esos océanos están congelados, pero bajo la corteza planetaria el agua está en estado líquido. Sus corrientes podrían transportar nutrientes que formasen ecosistemas parecidos a los que existen en lo más profundo de los océanos del planeta Tierra.

La teoría de Stern coincide con la conocida como 'paradoja de Fermi', que expone la contradicción de que existan miles de universos que alberguen vida inteligente y que aun así la humanidad todavía no haya sido capaz de ponerse en contacto con ellos.

La idea es, según Douglas Vakoch, presidente del METI (Mensajes a Extraterrestres Inteligentes) de San Francisco —una organización que investiga las posibilidades de contactar con otras civilizaciones—, intrigante, aunque reconoce que no tiene por qué venir a corroborar la paradoja de Fermi. En su opinión, la vida en otros planetas es difícil de detectar a distancia porque se necesitan mejores telescopios y tecnología más avanzada.

Stern lo tiene claro: si no hemos sido nosotros quienes los hemos encontrado, es porque han decidido que comunicarse a larga distancia no vale la pena, sobre todo si están atrapados en pequeños mundos helados.

18 oct. 2017

Google Maps incorpora más planetas y satelites del Sistema Solar para navegar por ellos

Gracias a datos recopilados por la NASA mediante la sonda espacial Cassini, la aplicación cartográfica permite navegar por la superficie de los astros, haciendo «zoom» y mostrando sus principales accidentes


La aplicación cartográfica Google Maps ha incorporado a su plataforma los mapas de 12 nuevos astros del Sistema Solar, entre ellos planetas como Venus y satélites como Encélado (una luna de Saturno), fruto de la colaboración con la NASA y la Agencia Espacial Europea.

En la sección de modo satélite 3D de Google Maps, con la que se puede navegar por la geografía de otros planetas, Google ha aumentado la lista con 12 nuevos cuerpos celestes, entre los que destacan los planetas Venus y Mercurio, los planetas enanos Plutón y Ceres, y varios de los satélites de Júpiter y Saturno, como Ío, Dione, Titán y Jápeto. Al igual que su aplicación en modo satélite, Google Maps permite navegar por la superficie de los astros del Sistema Solar, haciendo «zoom» y mostrando los principales accidentes de los cuerpos, todos ellos rocosos, como cráteres, cordilleras, llanuras y depresiones, y los nombres que reciben.

Para la elaboración del mapa de Encélado, uno de los satélites de Saturno, Google Maps ha empleado los datos recopilados por la NASA mediante la sonda espacial Cassini, que recientemente se estrelló en el citado planeta. En su viaje de 20 años alrededor del planeta gaseoso, Cassini encontró indicios de agua bajo la superficie helada de esta luna, como ha explicado Google en un «post» de su blog. En cuanto a los mapas del resto de nuevos cuerpos celestes añadidos, entre ellos Europa, Ganímedes, Rea y Mimas, Google Maps ha utilizado reconstrucciones en tres dimensiones realizadas por el artista astronómico Björn Jónsson utilizando imágenes de la NASA y la Agencia Espacial Europea.

Las nuevas incorporaciones de Google Maps se suman a otros cuerpos celestes cuyos mapas ya se encontraban disponibles en la plataforma, que en 2014 añadió por primera vez los mapas de la Luna y de Marte para conmemorar el segundo año de exploración de la sonda Curiosity en el planeta rojo. Junto a los planetas, satélites y exoplanetas presentes en Google Maps, la aplicación permite también recorrer la Estación Espacial Internacional y sus principales pasillos, desde su incorporación que tuvo lugar el pasado mes de julio.

15 oct. 2017

Astrónomos a la caza del planeta nueve de nuestro sistema solar

Algunos astrónomos creen que en los helados bordes exteriores del Sistema Solar, escondido en la oscuridad, existe un mundo gigantesco. Nadie lo ha visto, pero se hace notar estirando las órbitas de cuerpos distantes e incluso, dicen, inclinando todo el Sistema Solar hacia un lado.
 

Ese hipotético «Planeta Nueve» puede tener diez veces la masa de la Tierra y estar situado extremadamente lejos, veinte veces más lejos del Sol de lo que lo está Neptuno. Aunque las señales de su posible presencia no van más allá de esas huellas gravitatorias, sus principales defensores dicen ahora que es más difícil imaginar nuestro sistema planetario sin un noveno miembro que con uno.

El astrofísico planetario Konstantin Batygin y el astrónomo Mike Brown, ambos del Instituto Tecnológico de California (Caltech) en Pasadena, publicaron en 2016 un artículo en The Astronomical Journal que mostraba las mejores evidencias hasta el momento de la existencia de un nuevo y distante planeta gigante en los confines del Sistema Solar. El anuncio, además de despertar el debate en la comunidad científica, tuvo un gran impacto entre el público en general, hasta el punto de que la NASA advertía horas después de que solo se trataba de «una predicción temprana basada en modelos matemáticos elaborados con observaciones limitadas».

Casi dos años después, los autores del estudio están aún más convencidos de su teoría. «Ahora hay cinco líneas diferentes de evidencia observacional que apuntan a la existencia del Planeta Nueve», afirma Batygin. «Si quitas esta explicación e imaginas que el Planeta Nueve no existe, entonces generas más problemas de los que solucionas. De repente, tienes cinco rompecabezas diferentes, y debes encontrar cinco teorías diferentes para explicarlas».

Batygin y Brown, descubridor de los planetas enanos Eris y Sedna, describieron en su día que seis objetos del lejano Cinturón de Kuiper, una región de cuerpos helados que se extiende desde Neptuno hacia el espacio interestelar, tienen órbitas elípticas que apuntan en la misma dirección. Eso ya sería suficientemente raro por sí solo, pero es que además estas órbitas también se inclinan de la misma manera, unos 30º «hacia abajo» en comparación con el plano en el que los planetas orbitan el Sol.

Además, las simulaciones por ordenador señalaban que debería haber más objetos inclinados con respecto al plano solar. De hecho, la inclinación estaría en el orden de 90 grados, como si el plano del Sistema Solar y estos objetos formaran una «X» cuando se vieran desde el borde. Brown se dio cuenta de que cinco de esos objetos ya conocidos por los astrónomos reúnen los requisitos.

Dos pistas más surgieron después del estudio original. Un segundo artículo del equipo, dirigido esta vez por la investigadora Elizabeth Bailey, demostró que el Nueve podría haber inclinado los planetas de nuestro Sistema Solar durante los últimos 4,5 millones de años. Esto explicaría por qué el plano en el que orbitan los planetas está inclinado alrededor de 6 grados en comparación con el ecuador del Sol. «Durante largos períodos de tiempo, el Planeta Nueve hará que todo el Sistema Solar avance o se tambalee», dice Batygin.

En su búsqueda

El último signo revelador de la presencia del Planeta Nueve involucra a los objetos del cinturón de Kuiper que orbitan en la dirección opuesta a todos lo demás en el Sistema Solar. La influencia orbital de ese misterioso mundo explicaría por qué estos cuerpos terminan «contaminando» el cinturón. «Ningún otro modelo puede explicar la rareza de estas órbitas de alta inclinación», señala Batygin. «Estos objetos han sido llevados fuera del plano del Sistema Solar con la ayuda del Planeta Nueve y luego esparcidas hacia dentro por Neptuno».

El paso restante es encontrar el Planeta Nueve. Batygin y Brown están usando el Telescopio Subaru en el Observatorio Mauna Kea en Hawái para tratar de dar con él. El instrumento es la «mejor herramienta» para rastrear objetos oscuros y extremadamente distantes perdidos en grandes franjas de cielo, según Batygin.

¿Pero de dónde vino ese planeta misterioso? Quizás sea un fugitivo de nuestro propio sistema o, tal vez, un errante capturado por la gravedad del Sol. Quizás solo lo sepamos después de su detección. Y si se encuentra, será como si un hermano mayor regresara a casa. Durante los últimos 20 años, los rastreos de planetas alrededor de otras estrellas en nuestra galaxia han encontrado que los tipos más comunes son las llamadas supertierras, más grandes que la Tierra, pero más pequeñas que Neptuno. Sin embargo, esos planetas están claramente ausentes de nuestro Sistema Solar. Con unas 10 veces la masa de la Tierra, el Planeta Nueve propuesto podría ser nuestra supertierra perdida.

11 oct. 2017

El pequeño planeta Haumea tiene un anillo

En los confines del Sistema Solar, más allá de la órbita de Neptuno, existe un cinturón de objetos compuestos de hielos y rocas entre los que destacan cuatro planetas enanos: Plutón, Eris, Makemake y Haumea. Este último, el más desconocido de todos, ha sido objeto de una campaña internacional de observación que ha permitido  determinar sus principales características físicas. El estudio, encabezado por astrónomos del Instituto de Astrofísica de Andalucía (IAA-CSIC) (España) y publicado en la revista Nature, desvela la presencia de un anillo en torno al  planeta enano Haumea. 
Concepción artística de Haumea con las proporciones correctas del cuerpo principal y del anillo. El anillo se encuentra a una distancia de 2287 kilómetros respecto al centro del cuerpo principal y es más oscuro que la propia superficie del planeta enano. (Foto: IAA)

Los objetos transneptunianos resultan muy difíciles de estudiar debido a su reducido tamaño, a su bajo brillo y a las enormes distancias que nos separan de ellos. Un método muy eficaz pero complejo reside en estudiar las ocultaciones estelares, que consisten en la observación del paso de estos objetos por delante de las estrellas de fondo (una especie de pequeño eclipse). Este método permite determinar sus características físicas principales (tamaño, forma, densidad) y ha sido también empleado con los planetas enanos Eris y Makemake con excelentes resultados.

"Predijimos que Haumea pasaría delante de una estrella el 21 de enero del 2017, y doce telescopios de diez observatorios europeos observaron el fenómeno -señala José Luis Ortiz, investigador del Instituto de Astrofísica de Andalucía (IAA-CSIC) que encabeza la investigación-.  Gracias a este despliegue de medios hemos podido reconstruir con mucha precisión la forma y tamaño del planeta enano Haumea, con el sorprendente resultado de que es bastante más grande y menos reflectante de lo que se pensaba. También es mucho menos denso de lo que se creía con anterioridad y esto soluciona algunas incógnitas que estaban pendientes de resolver para este objeto".

Haumea es un objeto curioso: gira alrededor del Sol en una órbita elíptica que tarda 284 años en completar (en la actualidad se halla a unas cincuenta veces la distancia entre la Tierra y el Sol de nosotros), y su velocidad de rotación es de 3.9 horas, mucho más rápido que cualquier otro cuerpo de más de cien kilómetros de todo el Sistema Solar. Esta velocidad provoca que Haumea se deforme, adquiriendo una forma elipsoidal similar a un balón de rugby. Gracias a los datos recién publicados, se conoce que Haumea mide unos 2.320 kilómetros en su lado más largo, casi igual que Plutón, pero que carece de una atmósfera global similar a la de Plutón.

"Uno de los hallazgos más interesantes e inesperados ha sido el descubrimiento de un anillo alrededor de Haumea. Hasta hace apenas unos años solo conocíamos la existencia de anillos alrededor de los planetas gigantes y, hace muy poco tiempo, nuestro equipo también descubrió que dos pequeños cuerpos situados entre Júpiter y Neptuno, pertenecientes a la familia de objetos denominados centauros, tienen anillos densos, lo que fue una gran sorpresa. Ahora hemos descubierto que cuerpos aún más lejanos que los centauros, más grandes y con características generales muy distintas, también pueden tener anillos", destaca  Pablo Santos-Sanz, también miembro del equipo del IAA-CSIC.

Según los datos obtenidos de la ocultación, el anillo se halla en el plano ecuatorial del planeta enano, al igual que su satélite más grande, Hi´iaka, y muestra una resonancia 3:1 con respecto a la rotación de Haumea, lo que significa que las partículas heladas que componen el anillo completan un giro en torno al planeta en el tiempo en que este rota tres veces.

"Hay varias explicaciones posibles para la formación del anillo, por ejemplo  pudo haberse  originado tras una colisión con otro objeto, o por la liberación de parte del material superficial debido a la rápida rotación de Haumea", apunta Ortiz (IAA-CSIC). Se trata del primer hallazgo de un anillo alrededor de  un objeto transneptuniano, y muestra que la presencia de anillos podría ser mucho más común de lo que se creía, tanto en nuestro Sistema Solar como en otros sistemas planetarios.

Este estudio ha sido posible gracias a la financiación nacional del programa AYA y a la financiación de la UE dentro de su programa H2020 (proyecto SBNAF, Small Bodies Near and Far). (Fuente: IAA)

9 oct. 2017

La NASA localiza en Marte evidencias de antigua actividad hidrotermal submarina

Un reciente estudio ha examinado las observaciones de la NASA Mars Reconnaissance Orbiter (MRO) de depósitos masivos en una cuenca en el sur de Marte, gracias a lo que se han descubierto evidencias de antiguos depósitos hidrotermales de fondo marino en Marte, lo que lo identifica como un área de interés astrobiológico e ilustrativo del origen de la vida en la Tierra.


Los autores de la investigación han interpretado los datos como evidencia de que estos depósitos fueron formados por agua caliente de una parte volcánicamente activa de la corteza del planeta, que afloró en el fondo de un gran mar que tuvo que haber en el planeta rojo hace mucho tiempo.

"Incluso si nunca encontramos evidencia de que ha habido vida en Marte, este sitio puede informarnos sobre el tipo de ambiente donde la vida puede haber comenzado en la Tierra", ha dicho en un comunicado Paul Niles, del Centro Espacial Johnson de la NASA, en Houston. "La actividad volcánica combinada con el agua estancada proporcionó condiciones que eran probablemente similares a las condiciones que existieron en la Tierra aproximadamente al mismo tiempo - cuando la vida temprana estaba evolucionando aquí", ha explicado.

Hoy en día, Marte no tiene ni agua estancada ni actividad volcánica. Los investigadores estiman una edad de aproximadamente 3.700 millones de años para los depósitos marcianos atribuidos a la actividad hidrotermal del fondo marino. Las condiciones hidrotermales submarinas en la Tierra alrededor de ese mismo tiempo son un fuerte candidato para dónde y cuándo comenzó la vida en nuestro planeta.

La Tierra todavía tiene tales condiciones, donde muchas formas de vida prosperan en la energía química extraída de rocas, sin luz solar. Pero debido a la corteza activa, nuestro planeta tiene poca evidencia geológica directa preservada desde el momento en que comenzó la vida. La posibilidad de actividad hidrotermal submarina dentro de lunas heladas como Europa en Júpiter y Encelado en Saturno alimenta el interés en ellas como destinos en la búsqueda de vida extraterrestre.

Las observaciones realizadas por el Espectrómetro de Reconocimiento Compacto del MRO para Marte (CRISM) proporcionaron los datos para identificar minerales en depósitos masivos dentro de la cuenca Eridania de Marte, que se encuentra en una región con algunas de las más antiguas cicatrices expuestas de este planeta.

"Este sitio nos da una historia convincente de un mar profundo, de larga duración y un ambiente hidrotermal de aguas profundas", ha indicado Niles, relatando también que "es evocador de los ambientes hidrotermales de alta mar en la Tierra, similar a los ambientes donde la vida podría ser encontrada en otros mundos - la vida que no necesita una agradable atmósfera o superficie templada, sino sólo rocas, el calor y el agua".

Los investigadores estiman que el antiguo mar Eridania tenía cerca de 210.000 kilómetros cúbicos de agua. Eso es tanto como todos los otros lagos y mares combinados del antiguo Marte y alrededor de nueve veces más que el volumen combinado de todos los Grandes Lagos de América del Norte. La mezcla de minerales identificados a partir de los datos del espectrómetro, incluyendo la serpentina, el talco y el carbonato, y la forma y textura de las capas gruesas del lecho rocoso, condujeron a la identificación de posibles depósitos hidrotermales en el fondo marino.

El área tiene flujos de lava que datan la desaparición posterior del mar. Los investigadores citan estos como evidencia de que se trata de un área de corteza de Marte con una susceptibilidad volcánica que también podría haber producido efectos antes, cuando el mar estaba presente.

El nuevo trabajo se suma a la diversidad de tipos de ambientes húmedos para los que existe evidencia en Marte, incluyendo ríos, lagos, deltas, mares, aguas termales, aguas subterráneas y erupciones volcánicas bajo el hielo.

"Los antiguos depósitos hidrotermales de aguas profundas en la cuenca de Eridania representan una nueva categoría de objetivos astrobiológicos en Marte", señala el informe. Dicho estudio también explica que "los depósitos del fondo marino de Eridania no sólo son de interés para la exploración de Marte, sino que representan una ventana hacia la Tierra temprana". Esto se debe a que la evidencia más temprana de la vida en la Tierra proviene de depósitos del fondo marino de origen y edad similar, pero el registro geológico de esos entornos de la Tierra temprana está mal preservado.

Ganímedes podría albergar vida

El océano más grande de todo el Sistema Solar no está en la Tierra, sino en Ganímedes, la mayor de las lunas de Júpiter.


Si no fuera por el hecho de que este cuerpo celeste es claramente un satélite del planeta gigante, podría perfectamente pasar por un planeta en sí mismo. De hecho, con sus más de 5.200 km. de diámetro, es incluso mayor que Mercurio, y solo algo más pequeño que Marte.

En marzo de 2016, el Telescopio Espacial Hubble hizo, además, un descubrimiento excepcional, revelando la existencia de un gran océano subterráneo de agua salada en Ganímedes. Y, por lo que sabemos, la presencia de agua líquida resulta esencial a la hora de buscar vida.

"Creemos que el océano de Ganímedes contiene más agua que el de (la luna) Europa", explica Olivier Witasse, científico de Juice (Jupiter Icy Moon Explorer), la misión de la Agencia Espacial Europea que explorará Ganímedes y Europa a partir de 2020. En concreto, "hay seis veces más agua en los océanos de Ganímedes que en los de la Tierra, y tres veces más que en los de la luna Europa".

Casi al mismo tiempo que JUICE explore a fondo Ganímedes y sobrevuele Europa, otra misión de la NASA, llamada Clipper, se centrará en el estudio de esta última luna. De esta forma, y tras los éxitos de la sonda Cassini en las lunas heladas de Saturno, en apenas unos años tendremos un completo panorama de las "lunas oceánicas" que rodean a los planetas gigantes de nuestro sistema.

Su propio campo magnético

Ganímedes es, con mucha diferencia, la mayor luna de todo el Sistema Solar, y la única que cuenta con su propio campo magnético. Lo cual hace que se produzcan espectaculares auroras en sus polos. Debido a que Ganímedes está muy cerca de Júpiter, se encuentra también dentro del campo magnético joviano, de forma que cuando éste cambia, lo hace también el de la luna, en una especie de "balanceo" de ida y vuelta.

Estos ciclos de actividad auroral en Ganímedes detectados por el Hubble han revelado una serie de oscilaciones en el campo magnético de la luna, y resulta que esas oscilaciones se explicarían mucho mejor con el movimiento, a cientos de km. bajo la superficie, de las aguas de un enorme océano.

La misión Juice sobrevolará las dos lunas jovianas a distancias de entre 200 y 1.000 km. y entrará en la órbita de Ganímedes durante nueve meses, cuatro de los cuales a una distancia no superior a los 500 km. Desde esa posición privilegiada, podrá estudiar con su radar el profundo océano subterráneo y estudiar su distribución bajo la gruesa corteza helada de la superficie.

La detección de esta enorme y profunda masa de agua bajo la corteza helada de Ganímedes ha multiplicado, según los científicos, nuestras posibilidades de encontrar vida sin necesidad de salir de nuestro propio sistema planetario.

30 sept. 2017

Conoce cuánto pesarías en otros planetas

Cada planeta del sistema solar tiene una densidad y un tamaño distinto, y tu peso será también diferente


Si eres un glotón que por más que lo intentes no consigues ponerte a dieta, aprendiz de astronauta o simplemente una persona curiosa, esto te interesa. ¿Sabías que si viajas a otro planeta tu peso variará? Como lo oyes. Así que si quieres sentirte más ligero pero no tienes fuerza de voluntad para comer menos, emigrar a otro mundo podría ser una solución. Pero ten cuidado no te vayas a equivocar de planeta, porque dependiendo a dónde vayas, también podrías ganar unos cuantos kilos.

Ya, ya sabemos que actualmente irse a otro planeta no es factible. El turismo espacial todavía es una idea solo posible en la ciencia ficción. Sí, hay empresas que empiezan a ofertar salidas a la frontera espacial, a unos 100 kilómetros. Pero los más optimistas prevén los viajes de ocio a la luna en unos pocos lustros. Al ritmo que avanzamos, si perteneces a la generación Z, o eres un ´millenial´ con la línea de la vida de tu mano muy marcada, quién sabe, tal vez llegues a pisar la superficie de Saturno o Urano. Puedes acerte a la idea de lo que pesarás en estos y otros planetas desde ya, en unos sencillos pasos.

En primer lugar hay que diferenciar entre peso y masa, dos conceptos que se confunden con mucha facilidad. El peso es la medida en que la fuerza de la gravedad atrae los cuerpos al suelo, y se calcula multiplicando la masa por el factor gravitacional.

Peso = Masa x Gravedad

La mayoría de quienes estáis leyendo esto lo estaréis haciendo desde la Tierra, planeta en el que la gravedad es de 9,8 m/s2. Con este dato, y con el de tu peso, podrás calcular cuál es tu masa, algo que es necesario saber.

Vamos a despejar la masa. Esta masa es constante en todos los planetas. La masa es la cantidad de materia que forma tu cuerpo, y puede despejarse a partir de la fórmula anterior. También hay que recordar que la masa se mide en kilogramos (kg), mientras que el peso se mide en newtons (N).
Ahora pongamos como ejemplo una persona que tiene una masa de 70 kilos.

Si Peso= 70 x 9,8 -> Entonces,   70 x 9,8 = 686 Newton,

Cada planeta tiene una gravedad diferente, que depende de su tamaño y de su densidad. A mayor tamaño, mayor será su poder de atracción gravitacional. Pero si el planeta es gaseoso, la gravedad será menor. Así, tenemos un planeta como Júpiter, que es cerca de 318 veces más grande que la Tierra, pero su gravedad es solo dos veces y media superior, porque es muy gaseoso.

Bien, explicado esto, a continuación una relación con las diferentes gravedades de todos los planetas del Sistema Solar. Bueno, y Plutón también, que no es un planeta pero por costumbre lo incluiremos.

Mercurio: 3,70 m/s2
Venus: 8,87 m/s2
Marte: 3,71 m/s2
Júpiter: 23,12 m/s2
Saturno: 8,96 m/s2
Urano: 8,69 m/s2
Neptuno: 11 m/s2
Plutón: 0,81 m/s2

Ya casi lo tenemos. Vamos a recurrir a la primera fórmula, porque sustituyendo en ella la Gravedad del listado que acabamos de ver y la Masa que hemos obtenido antes, podemos resolver el misterio de cuánto pesaría una persona de 70 kilogramos, que hemos dicho que tiene una masa de 7,14 siempre.

Mercurio: Peso = 70 x 3,70 = 259 N
Venus: Peso = 70 x 8,87 = 620,9 N
Marte: Peso = 70 x 3,71 = 259,7 N
Júpiter: Peso = 70 x 23,12 = 1618,4 N
Saturno: Peso = 70 x 8,96 = 627,2 N
Urano: Peso = 70 x 8,69 = 608,3 N
Neptuno: Peso = 70 x 11 = 770 N
Plutón: Peso = 70 x 0,81 = 56,7 N

Como véis, Júpiter tiene con diferencia la mayor gravedad, porque aunque es bastante gaseoso, es un planeta inmenso. Con Plutón, pasa algo así como lo contrario, porque es enanito y su poder de atracción se reduce mucho.

Por cierto, había un método más sencillo, pero siempre mola más hacer las cosas entendiendo el porqué de que sean así. Solo hacía falta multiplicar el peso por este factor.

Júpiter = 2.55 Venus = 0.87 Urano = 0.99 Marte = 0.38 Mercurio = 0.39 Saturno = 0.93 Neptuno = 1.38 Tierra = 1 Luna = 0.17

¡Prueba a calcular tu peso en los diferentes planetas!

26 sept. 2017

La NASA explica las extrañas formaciones de hielo de Plutón

Uno de los descubrimientos de la misión New Horizons de la NASA en Plutón fueron unas extrañas formaciones que parecían enormes hojas de cuchillo de hielo, cuyos orígenes habían permaneció como un misterio. La NASA ha difundido un video en YouTube al respecto.



Ahora los científicos tienen una fascinante explicación para este peculiar terreno: las estructuras están hechas enteramente de hielo de metano, y es probable que formen un tipo específico de erosión llevada lejos de sus superficies, dejando crestas dramáticas y divisiones agudas, explica la NASA en un artículo de su página web.

Estas crestas geológicas irregulares se encuentran en las zonas más altas en la superficie de Plutón, cerca de su ecuador, y pueden planear muchos cientos de pies en el cielo – tan alto como un rascacielos de la ciudad de Nueva York, manifiesta la NASA. Son uno de los tipos de características más desconcertantes en el planeta enano, y ahora parece que las hojas están relacionadas con el complejo clima de Plutón y su historia geológica.

Un equipo liderado por Jeffrey Moore, miembro del equipo de New Horizons, ha determinado que la formación del terreno con álabes comienza con la congelación de metano de la atmósfera en Plutón, heladas se congela en el suelo en la Tierra, o incluso en su congelador.
“Cuando nos dimos cuenta de que el terreno de la hoja de cuchillos consiste en altos yacimientos de hielo de metano, nos preguntamos por qué forma todas estas crestas, en lugar de ser sólo grandes gotas de hielo en el suelo”, dijo Moore. “Resulta que Plutón experimenta variación climática y a veces, cuando Plutón está un poco más caliente, el hielo metano empieza a “evaporarse” básicamente”, indicó.

DATOS CLAVES SOBRE PLUTÓN

Es un planeta enano del sistema solar que se encuentra después de la órbita de Neptuno, y debe su nombre al dios romano Plutón, Hades de los griegos.

Plutón fue descubierto en 18 de febrero de 1930 y fue considerado el noveno y más pequeño planeta del sistema solar hasta el 24 de agosto de 2006.

Ese año, la Unión Astronómica Internacional indicó que en realidad era un planeta enano y creó la categoría plutoide para objetos similares a este.

Gran paso para la búsqueda de vida extraterrestre

Planets Foundation es la responsable de este proyecto de telescopio que permitiría poder buscar signos de vida extraterrestre en los exoplanetas de más allá del Sistema Solar, que ya podrían estar observándonos, según un estudio, debido a los movimientos que hace la Tierra de rotación y translación.


La idea es construir un telescopio formado por espejos circulares, el más grande, llamado ‘espejo actuador’, sería el que se encargue de mover los otros 16 espejos, cada uno de 5 metros de diámetro. Estos, según el proyecto, serán capaces de recoger la luz que llega de los lugares de más allá del Sistema Solar.

Se estima que la máquina completada mida 25 metros de diámentro y que su alcance vaya más allá de los 25 años luz desde la Tierra. En principio, de conseguir el dinero, el telescopio se construirá en el desierto de Atacama, en Chile.

La fundación pretende conseguir la financiación del proyecto a través de un crowdfounding en Kickstarter que tiene dos partes: la primera de 35.000 dólares, que servirá para crear el prototipo del ‘espejo actuador’; y, la segunda, de 130 millones de dólares, para construirlo por completo.

Su primer objetivo


Cuando el telescopio esté listo, los atrónomos quieren comenzar explorando el Próxima B, un exoplaneta que orbita alrededor de la estrella más cercana a la Tierra después del Sol, el Próxima Centauri, que se encuentra a 4,2 años luz.

“ExoLife será el primer telescopio del mundo capaz de localizar océanos, continentes y vida en nuestros más cercanos exoplanetas. Incluso será capaz de encontrar atmósferas de agua, oxígeno, metano y ozono”, han explicado sus creadores.
 

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