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16 jun. 2020

La Vía Láctea podría albergar 36 civilizaciones inteligentes

La estimación ha sido llevada a cabo por dos profesores de la Universidad de Nottingham en base a las condiciones que se dieron en la Tierra


Vía Láctea - Una Galaxia Maravillosa
Otras formas de vida con capacidad de comunicación podrían residir en nuestra galaxia (bjdlzx / Getty)

¿Existen otras formas de vida inteligente en el universo? Esta intrigante pregunta se ha intentado responder mediante estimaciones del número de posibles civilizaciones extraterrestres, aunque sin mucho éxito por el momento.

Un nuevo estudio desarrollado por dos investigadores de la Universidad de Nottingham (Inglaterra) y publicado hoy en The Astrophysical Journal ha conseguido acotar los números y ajustar a 36 las civilizaciones con capacidad de comunicación que podrían habitar en nuestra propia galaxia, la Vía Láctea. Sin duda mejoran mucho las aproximaciones previas que, según indica la universidad en un comunicado, abarcaban entre cero y miles de millones.

Para llegar al resultado, el profesor de Astrofísica Christopher Conselice junto con Tom Westby, docente en la facultad de Ingeniería, adoptaron un nuevo enfoque. Los autores se basaron en el supuesto de que la vida inteligente se forma en otros planetas de manera similar a como lo hace en la Tierra -la única situación en la que se sabe que existe una civilización de clasificada como tal- y que se da bajo una serie de condiciones que denominaron el principio Astrobiológico de Copérnico.

Escenarios para la vida
Los autores establecieron una serie de requisitos que denominaron el principio Astrobiológico de Copérnico

“El método clásico para estimar el número de civilizaciones inteligentes se basa en hacer conjeturas de los valores relacionados con la vida, por lo que las opiniones sobre estos asuntos varían de manera sustancial. Nuestro nuevo estudio simplifica estas suposiciones utilizando nuevos datos, dándonos una sólida estimación del número de civilizaciones en nuestra galaxia”, explica Westby, el primer autor del estudio.

La vida en la Tierra se ha desarrollado en un entorno rico en metales y ha requerido aproximadamente 5.000 millones de años para hacerlo. A partir de ahí, los autores plantearon el número de posibles civilizaciones en función de diferentes escenarios que categorizaron en dos condiciones. En un extremo estaría el principio copernicano astrobiológico débil, de modo que un planeta formaría vida inteligente a partir de los 5.000 millones de años, pero no antes. La otra es la condición fuerte en la que la vida debe formarse entre 4.500 y 5.500 millones de años.

“En el criterio fuerte, según el cual se necesita un contenido de metal igual al del Sol -el Sol es relativamente rico en metales-, calculamos que debería haber alrededor de 36 civilizaciones activas en nuestra Galaxia”, explica Westby.

Se trata de un límite inferior, basado en el supuesto de que el tiempo de vida medio de una civilización con capacidad de comunicación es de 100 años ya que nuestra propia civilización ha tenido comunicaciones por radio durante ese tiempo. Pero dado el tamaño de la Vía Láctea, la distancia promedio a la que se podrían encontrar estas otras formas de sería de 17.000 años luz, así que tanto la detección como la comunicación con nuestros vecinos resultarían muy difíciles con la tecnología actual.

El estudio tampoco descarta que la nuestra sea la única civilización dentro de la galaxia, a menos que los tiempos de supervivencia de otros habitantes inteligentes sean largos. La probabilidad de que sus estrellas anfitrionas sean estrellas similares al Sol es extremadamente pequeña y la mayoría tendrían que ser enanas tipo M, que pueden no ser lo suficientemente estables como para albergar vida durante largos períodos de tiempo.

“Nuestra nueva investigación sugiere que la búsqueda de civilizaciones inteligentes extraterrestres no solo revela la existencia de cómo se forma la vida, sino que también nos da pistas sobre cuánto tiempo durará nuestra propia civilización. Si descubrimos que la vida inteligente es común, entonces esto sería revelar que nuestra civilización podría existir por mucho más de unos pocos cientos de años, alternativamente, si encontramos que no hay civilizaciones activas en nuestra galaxia, es una mala señal para nuestra propia existencia a largo plazo. Al buscar vida inteligente extraterrestre, incluso si no encontramos nada, estamos descubriendo nuestro propio futuro y destino”, concluye Conselice.

27 may. 2020

Choque entre galaxia pudueron crear el Sol

La formación de estrellas en nuestra galaxia se disparó durante las colisiones con la vecina Sagitario en al menos tres ocasiones: hace 5.700, 1.900 y 1.000 millones de años. Así lo sugieren investigadores del Instituto de Astrofísica de Canarias tras analizar los datos de la misión Gaia de la Agencia Espacial Europea.
 
Colisiones de galaxias - Una Galaxia Maravillosa
Recreación de las colisiones de la galaxia enana Sagitario con la nuestra y su impacto en una mayor actividad de formación estelar, según se deduce de los datos facilitados por la misión Gaia. / ESA

La formación del Sol, el sistema solar e incluso la aparición de la vida en la Tierra podrían ser consecuencias de una colisión anterior entre nuestra galaxia, la Vía Láctea, y otra más pequeña denominada Sagitario, descubierta en la década de 1990 en nuestro entorno galáctico.

Las ondas o efectos gravitacionales causados por los repetidos choques de esta galaxia enana contra la nuestra parecen haber desencadenado al menos tres episodios importantes de formación estelar, y uno de ellos pudo conducir más tarde al nacimiento del Sol.

Este papel esencial de la galaxia de Sagitario en la evolución de la Vía Láctea lo presenta y explica ahora en la revista Nature Astronomy un equipo internacional de investigadores liderados desde el Instituto de Astrofísica de Canarias (IAC).

Para realizar el estudio se han utilizado los datos de la misión Gaia de la Agencia Espacial Europea (ESA), que han permitido a los autores caracterizar los brillos, posiciones, movimientos y composiciones químicas de una gran cantidad de estrellas de nuestra galaxia.
Misión Gaia - Una Galaxia Maravillosa
Ilustración de la sonda Gaia de la Agencia Espacial Europea analizando las estrellas de la Vía Láctea. / ESA
Combinando medidas de luminosidad y distancia, los astrónomos han determinado la luz que emiten 24 millones de estrellas dentro de una esfera de 6.500 años-luz alrededor de nuestro Sol. Después, comparando sus brillos y colores con modelos estelares han podido determinar, mediante simulaciones, la historia evolutiva de la Vía Láctea más detallada hasta la fecha.

"Era de esperar que nuestra galaxia no hubiese formando estrellas de manera constante a lo largo de toda su historia, pero lo que no esperábamos era encontrar tres periodos bien definidos de mayor formación estelar, que alcanzaron su punto máximo hace 5.700, 1.900 y 1.000 millones de años, justo los momentos en que se cree que Sagitario pasó por el disco de la Vía Láctea", comenta Tomás Ruiz Lara, astrofísico del IAC y primer autor del artículo.

Hace unos 13.000 millones de años, la formación estelar era violenta y sostenida, pero el ritmo al que se formaban las estrellas decreció paulatinamente con el paso del tiempo. Sin embargo, durante esos episodios de alta formación estelar posteriores se llegó a cuadruplicar el ritmo habitual.

De forma general se sabía que el primero tuvo lugar hace unos 5.000 o 6.000 millones de años, seguido por otros hace 2.000 y 1.000, más uno último desde hace 100 millones de años hasta la actualidad. Lo que no se conocía era qué podía provocar estos eventos tan violentos en un sistema tan masivo como nuestra galaxia, pero el nuevo estudio apunta a Sagitario, una de las galaxias vecinas que actualmente se encuentra en plena interacción con la nuestra.

Cada colisión pudo despojar a esta galaxia enana de algunos de sus gases y polvo, dejándola todavía más pequeña después de cada paso, el último desde hace unos cientos de millones de años. De hecho, el nuevo estudio ha encontrado un reciente estallido de formación de estrellas, lo que sugiere una posible nueva ola de nacimiento estelar en curso.

"Todo indica que estos acercamientos e interacciones entre ambos sistemas han sido capaces de espolear la formación de nuevas estrellas en nuestra galaxia, afectando drásticamente a su evolución", explica Carme Gallart, también coautora e investigadora del IAC," unos resultados que cuestionan modelos actuales de formación estelar en galaxias y plantean límites a estudios teóricos futuros".

El nacimiento de nuestro Sol

Además, una implicación inesperada de este trabajo resulta al situar en este contexto a nuestro sistema solar. Este se formó hace unos 4.700 millones de años, a partir del colapso de una gran nube de gas y polvo.

"Podría ser –plantea Ruiz Lara– que nuestro Sol fuera una de tantas estrellas formadas hace 5.000 millones de años, como consecuencia de la interacción entre nuestra galaxia y Sagitario, y que estuviéramos siendo testigos de uno de los eventos astronómicos clave que dio lugar al mundo tal y como lo conocemos actualmente".

5 feb. 2018

Hallan, por primera vez, planetas fuera de nuestra galaxia

El fenómeno de las microlentes gravitacionales ha permitido observar exoplanetas más allá de la Vía Láctea que de otra forma serían inalcanzables para los telescopios

Imagen de la lente gravitacional RX J1131-1231. La galaxia que hace de lente está en el centro, desviando la luz de los cuatro cuásares lejanos que aparecen en el borde del disco de luz - Universidad de Oklahoma
 
Un equipo de astrofísicos de la Universidad de Oklahoma ha conseguido, por primera vez, localizar planetas fuera de nuestra galaxia. Hasta ahora, en efecto, solo se habían detectado exoplanetas en el interior de nuestra Vía Láctea.

La hazaña científica, recién publicada en The Astrophysical Journal Letters, fue posible gracias al fenómeno astronómico conocido como microlentes gravitacionales, que permitió a los investigadores detectar una amplia población de mundos solitarios (que no orbitan ningún sol), en el espacio interestelar de una lejana galaxia, llamada RX J1131-1231, a 3.800 millones de años luz de distancia de la Tierra.

El efecto de microlentes gravitacionales hace que los rayos de luz procedentes de una fuente luminosa distante (por ejemplo un cuásar) se doblen al atravesar el campo gravitatorio de un objeto intermedio (una estrella o un agujero negro) en su camino hacia la Tierra. Si la fuente de luz se coloca exactamente detrás del objeto intermedio, éste actuará como una «lente» cósmica, creando un disco de luz a su alrededor a medida que los rayos luminosos de la fuente lo rodeen para seguir su camino.

El brillo de ese disco luminoso se ve afectado por la presencia de objetos (como planetas) que estén cerca de la estrella que hace de lente y puede utilizarse para descubrir esos planetas, que de otro modo no podrían ser localizados. De hecho, ningún telescopio ni instrumento hecho en la Tierra sería capaz de detectar directamente planetas tan lejanos.

«Estamos muy excitados con este descubrimiento -afirma Xinyu Dai, de la Universidad de Oklahoma y primer firmante del artículo-. Es la primera vez que alguien descubre planetas fuera de nuestra galaxia».

Planetas solitarios

La masa de los planetas detectados por los investigadores varía desde la de la Luna hasta la de Júpiter, pero todos ellos parecen tener en común el hecho de ser «planetas solitarios», esto es, que no orbitan alrededor de una estrella en un sistema solar convencional, sino que vagan libremente en el espacio que hay entre las estrellas de la lejana galaxia RX J1131-1231.

«Esta galaxia -explica por su parte Eduardo Guerras, coautor del estudio- se encuentra a 3.800 millones de años luz de distancia, y no existe la menor posibilidad de observar estos planetas directamente, ni siquiera con el mejor telescopio que uno pueda imaginar en un escenario de ciencia ficción. A pesar de ello, hemos logrado estudiarlos, revelar su presencia e incluso hacernos una idea de cuáles son sus masas. Es una ciencia genial».

En su trabajo, los dos astrofísicos utilizaron el Observatorio de rayos X Chandra, de la NASA, un telescopio espacial controlado por el Instituto Smithsonian. Después analizaron las observaciones en el Centro de Supercomputación de la Universidad de Oklahoma. La mista técnica de microlentes gravitacionales ya había sido utilizada para descubrir cientos de planetas dentro de nuestra propia galaxia, pero el trabajo de Dai y Guerras la ha empujado a nuevas y hasta ahora inexploradas fronteras.

17 ene. 2018

Resuelven el misterio de la extraña danza de una estrella

El extraño movimiento del astro revela la existencia de un agujero negro oculto


A 16.300 años luz de la Tierra, en las profundidades de un cúmulo estelar que orbita en torno a la Vía Láctea, una estrella anciana traza un baile imposible. Se mueve hacia delante y hacia atrás a cientos de miles de kilómetros por hora, en una coreografía vertiginosa que repite con precisión cada 167 días, y que sólo se puede explicar si tiene una pareja de danza que la impulse. Un compañero totalmente invisible a los ojos de los telescopios, ya que ninguno ha sido capaz de detectarlo. ¿La explicación más plausible? Un agujero negro inactivo.

Es lo que concluye un equipo internacional de astrónomos tras escrutar el cúmulo globular NGC 3201 con el Very Large Telescope (VLT) del Observatorio Europeo Austral (ESO por sus siglas en inglés) desde Paranal (Chile), según ha anunciado hoy la institución en un comunicado.

La estrella detectada por los científicos tiene una masa un 20% más pequeña que la de nuestro sol y está en camino de convertirse en una gigante roja. Habita en un cúmulo globular, una agrupación de entre 100.000 y un millón de astros que data de los orígenes de la Vía Láctea y que orbita alrededor de la galaxia. Ya que en estos cúmulos no suelen nacer estrellas nuevas, los forman mayoritariamente estrellas ancianas y cadáveres estelares, como agujeros negros.

Según los astrónomos, que publican su análisis en la revista Monthly Notices of the Royal Astronomical Society, la pareja de baile de la estrella observada sería un agujero negro de cuatro veces la masa del sol. Así pues, son los restos mortales de otra estrella antigua que, al llegar al fin de sus días, colapsó sobre sí misma hasta que la gravedad no dejó escapar ni su luz.

La única forma de observar directamente la actividad de un agujero negro es a través de rayos X o radio, y sólo si está tragando material de su alrededor, ya que el proceso de absorción emite este tipo de radiación. El agujero negro del cúmulo NGC 3201, sin embargo, es inactivo, por lo que es totalmente invisible a los telescopios.

“Hasta hace poco, se asumía que casi todos los agujeros negros desaparecían de los cúmulos globulares después de un corto tiempo y que los sistemas como este ni siquiera deberían existir”, declara en el comunicado del ESO Benjamin Giesers, astrónomo de la Universidad Georg-August de Göttingen (Alemania) y líder del estudio. “Nuestro hallazgo es la primera detección de los efectos gravitacionales de un agujero negro de masa estelar en un cúmulo globular. Este descubrimiento ayuda a entender la formación de los cúmulos globulares y la evolución de los agujeros negros y los sistemas binarios, vitales para comprender las fuentes de ondas gravitacionales”.

23 nov. 2017

Viaje interactivo a través de nuestra Galaxia

Conviértete en todo un astronauta y viaja en este apasionante viaje en 3D a través de nuestra galaxia.


Se puede navegar por las diferentes estrellas haciendo clic y scroll, y leer información sobre ellas. Aunque son miles de estrellas las que aparecen en el mapa, se pueden explorar individualmente unas 90 estrellas identificadas, además de nuestro Sistema Solar. Para iniciar el viaje, es recomendable hacer clic encima del botón “Take a Tour” en la esquina superior izquierda, pulsando en 'Play'.

El mapa fue creado por algunos ingenieros de Google, así que fue programado para Chrome y es llamado 100,000 Stars

¿Estáis preparados? ...depegamos ya!!!

13 oct. 2017

Astrónomos logran ver al otro lado de nuestra galaxia

Astrónomos lograron algo que hasta ahora era difícil: ‘ver’ al otro lado de nuestra galaxia, la Vía Láctea, midiendo la distancia a una región donde se están formando estrellas.


Es la primera vez que se logra ver, es ‘tierra’ desconocida, doblándose a la vez la distancia más lejana que se había medido en la galaxia.

Esa medición es básica para entender la estructura de la Vía Láctea, una galaxia espiral, en la que la mayoría del material que la conforma consiste en estrellas, gas y polvo que yacen en un disco aplanado en el cual está nuestro Sistema Solar metido.

Como no podemos ver la galaxia de frente, incluyendo sus brazos espirales, solo se puede hacer su mapa midiendo distancias a objetos en otros puntos.

Así, los astrónomos usaron una técnica, paralaje trigonométrico, que usó en 1838 Friedrich Wilhelm Bessel para medir la distancia a la estrella 61 Cygni en la constelación del Cisne. Con la técnica se mide el cambio aparente en la posición en el cielo de un objeto visto desde sitios opuestos de la Tierra en su órbita alrededor del Sol. Ese efecto se demuestra colocando un dedo delante de nuestra nariz y alternadamente cerrar un ojo, con lo cual el dedo parece cambiar de posición.

Midiendo el ángulo del cambio aparente de un objeto permite a los astrónomos calcular mediante trigonometría la distancia a ese cuerpo.

Con el Very Large Baseline Array (un sistema de 10 radiotelescopios en Socorro, Nuevo México, Estados Unidos, se hicieron observaciones en 2014 y 2015 midiendo una distancia de más de 66.000 años luz a la región de formación estelar G007.47+00.05 en el lado opuesto de nuestra galaxia, mucho más allá del centro, del cual estamos a 27.000 años luz. El récord previo de una medida por paralaje era de 36.000 años luz.

“La mayoría de las estrellas y del gas en nuestra galaxia está dentro de esta distancia medida desde el Sol. Con el VLBA tenemos ahora la capacidad de medir suficientes distancias para trazar los brazos espirales y conocer sus formas”, explicó Alberto Sanna, astrónomo del Max Planck Institute for Radio Astronomy en Alemania.

La región observada incluye áreas donde las moléculas de agua y metanol actúan como amplificadoras de radio señales (masers, el equivalente en ondas de radio a los láseres en las ondas de luz). Eso efecto torna las señales de radio brillantes, fácilmente observables con radiotelescopios.

En la Vía Láctea hay cientos de regiones similares de formación estelar que incluyen masers. “Entonces tenemos una cantidad de postas para usar en nuestro proyecto de mapeo. Pero lo que hicimos es especial: mirar a través de la Via Láctea y pasar el centro hasta el otro lado”, expresó otro de los involucrados en el trabajo, Karl Menten.

Se espera que en 10 años se tenga un mapa completo de nuestra galaxia.

12 oct. 2017

Descubren la estrella más luminosa jamás vista

Un equipo internacional de astrónomos ha descubierto la que podría ser la nova más brillante de la historia.


Los científicos han conseguido realizar esta observación mediante imágenes del observatorio espacial Swift, así como utilizando telescopios de Sudáfrica, Australia y América del Sur.

Izquierda: sistema antes de la erupción / Derecha: estallido de la nova

Lo que han descubierto estos investigadores es una nova, que se trata de una explosión termonuclear causada por un desequilibrio que se produce entre la gravedad de una estrella y su combustible nuclear, el hidrógeno. Esta situación se da habitualmente en los sistemas binarios, cuando una vieja estrella experimenta una erupción repentina y vuelve a la vida.

En los sistemas binarios compuestos por una enana blanca y una estrella parecida al Sol, el material se transfiere de la compañera a la enana blanca y se va acumulando gradualmente hasta alcanzar una presión crítica. Como consecuencia, se produce una quema incontrolada de combustible nuclear, lo que desencadena un incremento repentino del brillo del cuerpo celeste. Recibe el nombre de nova porque en la antigüedad este fenómeno era confundido con el surgimiento de una nueva estrella.

El equipo, dirigido por el Observatorio Astronómico Sudafricano, ha revelado que la nova SMCN 2016-10a, que fue avistada por primera vez el pasado 14 de octubre de 2016, se trata de una de las más brillantes jamás vistas en cualquier galaxia.

De acuerdo con las estimaciones de los astrónomos, se encuentra ubicada en las proximidades de la Pequeña Nube de Magallanes (SMC por sus siglas en inglés), una galaxia irregular enana que está cerca de la Vía Láctea, a unos 200.000 años luz de distancia.

Hasta el momento, esta es la nova más brillante que se ha visto nunca en esta galaxia, y las observaciones realizadas son las más completas. En la Vía Láctea, las novas son un fenómeno bastante común, que se registra alrededor de 35 veces al año. Sin embargo, en la galaxia SMC no se trata de un acontecimiento tan habitual y la SMCN 2016-10a es la primera que se registra desde el 2012.

"Las presentes observaciones proporcionan el tipo de cobertura en el tiempo y el color espectral que se necesita para progresar en la compresión de una nova de la galaxia vecina", explica Paul Kuin, uno de los miembros del equipo. "Observar la nova en diferentes longitudes de onda usando telescopio de clase mundial como Swift y el Gran Telescopio Sudafricano nos ayuda a revelar la condición de la materia que eyecta la nova como si estuviera más cerca".

3 oct. 2017

El Hubble capta galaxias entre cúmulos de estrellas

La Administración Nacional de la Aeronáutica y del Espacio (NASA), de Estados Unidos, informó hoy que el telescopio espacial Hubble captó una galaxia rodeada por un enjambre de cúmulos estelares.


Se trata de NGC 4874, una gigantesca agrupación elíptica, aproximadamente 10 veces más grande que la Vía Láctea, en el centro del conjunto de galaxias de Coma, señaló la agencia.

Con su fuerte atracción gravitatoria, es capaz de sostener más de 30 mil cúmulos globulares de estrellas, más que cualquier otra de su tipo que conocemos, y tiene algunas constelaciones enanas en su alcance.

Según la NASA, esta imagen también muestra galaxias más distantes que no pertenecen al conjunto, visto como pequeñas manchas en el fondo.

La foto se creó a partir de exposiciones ópticas y de infrarrojo cercano tomadas con el canal de campo ancho de la cámara avanzada de Hubble para encuestas.

22 sept. 2017

Sorprendente objeto descubierto en la Vía Láctea

Con ayuda del telescopio espacial Hubble, un grupo de astrónomos ha observado las características intrigantes de un tipo inusual de objetos en el cinturón de asteroides entre Marte y Júpiter.

Se trata de dos asteroides que orbitan entre sí y exhiben características semejantes a un cometa, incluyendo un coma brillante y una larga cola.
Este es el primer asteroide binario conocido también clasificado como un cometa. La investigación se presenta en un artículo publicado en la revista Nature.
En septiembre de 2016, justo antes de que el asteroide 288P hiciera su aproximación más cercana al Sol, estaba lo suficientemente cerca de la Tierra para permitir a los astrónomos una mirada detallada a la misma usando el Telescopio Espacial Hubble de la NASA/ ESA.
Las imágenes de 288P, que se encuentra en el cinturón de asteroides entre Marte y Júpiter, revelaron que en realidad no era un solo objeto, sino dos asteroides de casi la misma masa y tamaño, orbitando entre sí a una distancia de unos 100 kilómetros. Ese descubrimiento fue en sí mismo un hallazgo importante; debido a que se orbitan entre sí, se pueden medir las masas de los objetos en tales sistemas.
Pero las observaciones también revelaron actividad en curso en el sistema binario. "Detectamos indicaciones fuertes de la sublimación del hielo de agua debido al aumento de la calefacción solar, similar a cómo se crea la cola de un cometa", explica en un comunicado Jessica Agarwal (Instituto Max Planck para la Investigación del Sistema Solar, Alemania), líder del equipo y autora principal del trabajo de investigación. Esto hace 288P el primer asteroide binario conocido que también se clasifica como un cometa del cinturón principal.
Comprender el origen y la evolución de los cometas del cinturón principal --cometas que orbitan entre los numerosos asteroides entre Marte y Júpiter-- es un elemento crucial en nuestra comprensión de la formación y evolución de todo el Sistema Solar. Entre las preguntas que pueden ayudar a contestar es cómo llegó el agua a la Tierra. Dado que sólo se conocen unos pocos objetos de este tipo, 288P se presenta como un sistema extremadamente importante para futuros estudios.
Las diversas características de la separación de los dos componentes, el tamaño de componente prácticamente igual, la alta excentricidad y la actividad similar a un cometa lo hacen único entre los pocos asteroides binarios conocidos en el Sistema Solar. La actividad observada de 288P también revela información sobre su pasado, señala Agarwal: "El hielo superficial no puede sobrevivir en el cinturón de asteroides para la edad del Sistema Solar, pero puede ser protegido durante miles de millones de años por un manto de polvo refractario".
A partir de esto, el equipo llegó a la conclusión de que 288P ha existido como un sistema binario desde hace sólo unos 5.000 años. Agarwal elabora el escenario de formación: "El escenario de formación más probable de 288P es una rotura debido a la rotación rápida, después de lo cual los dos fragmentos pueden haber sido separados por los fenómenos de sublimación".
El hecho de que 288P sea tan diferente de todos los otros asteroides binarios conocidos plantea algunas preguntas acerca de si no es sólo una coincidencia que presenta tales propiedades únicas. Como encontrar 288P incluyó mucha suerte, es probable que siga siendo el único ejemplo de su tipo durante mucho tiempo. "Necesitamos más trabajo teórico y observacional, así como más objetos similares al 288P, para encontrar una respuesta a esta pregunta", concluye Agarwal.

5 feb. 2015

Nuestra galaxia tendría miles de millones de planetas habitables

Así lo han calculado científicos australianos, que creen que debe haber alguna razón desconocida que explique que aún no hayamos sido contactados por extraterrestres.

Nuestra galaxia contiene cientos de miles de millones de planetas similares a la Tierra que podrían albergar vida. Así lo han calculado científicos australianos, extrapolando las observaciones del telescopio espacial Kepler de planetas muy cercanos a las estrellas -y demasiado calientes para la vida- mediante una ley teórica. Sin embargo, creen que debe haber algún otro requisito que explique que aún no hayamos sido contactados por extraterrestres. 

Científicos planetarios han calculado que hay cientos de miles de millones de planetas similares a la Tierra en nuestra galaxia que podrían albergar vida.

La nueva investigación, dirigida por el estudiante de doctorado Tim Bovaird y el profesor adjunto Charley Lineweaver, de la Universidad Nacional de Australia (ANU), realizaron esta comprobación aplicando una idea 200 años de antigüedad a los miles de exoplanetas descubiertos por el telescopio espacial Kepler.
Descubrieron que una estrella estándar tiene alrededor de dos planetas en la llamada zona de Ricitos de Oro, la distancia de la estrella donde el agua líquida, que es crucial para la vida, puede existir.
El nombre viene de la historia de Ricitos de Oro y los tres osos, en el que una niña elige de entre un conjunto de tres artículos, haciendo caso omiso de los que son demasiado extremos (grande o pequeño, caliente o frío, etc), y eligiendo el del medio, que resulta ser la respuesta "correcta". Un planeta Ricitos de Oro sería uno que no se encontrase ni demasiado cerca ni demasiado lejos de su estrella para excluir a la vida tal y como la conocemos.
"Los ingredientes para la vida son abundantes, y ahora sabemos que los ambientes habitables también", explica Lineweaver, de la Escuela de Investigación en Astronomía y Astrofísica y de la Escuela de Investigación en Ciencias de la Tierra de ANU.
¿Otro 'cuello de botella'?

"Sin embargo, el universo no está lleno de alienígenas con inteligencia similar a la humana que puedan construir radiotelescopios y naves espaciales. De lo contrario les habríamos visto o sabido de ellos", matiza.

"Podría ser que haya algún otro cuello de botella para el surgimiento de la vida que no hemos resuelto todavía. O que las civilizaciones inteligentes evolucionan, pero luego se autodestruyen".

El telescopio espacial Kepler está sesgado hacia ver planetas muy cercanos a sus estrellas, que son demasiado calientes para el agua líquida, pero el equipo ha extrapolado los resultados de Kepler utilizando la teoría que se utilizó para predecir la existencia de Urano.

"Utilizamos la relación de Titius-Bode y datos de Kepler para predecir las posiciones de los planetas que Kepler no es capaz de ver", señala Lineweaver.

La ley de Titius-Bode es una hipótesis que relaciona la distancia de un planeta al Sol con el número de orden del planeta mediante una regla simple. Matemáticamente, se trata de una sucesión que facilita la distancia de un planeta al Sol. Aunque predijo correctamente la existencia de Urano, como el cuarto planeta del Sistema Solar, no predijo la de Neptuno, entre otras inconsistencias.

2 feb. 2015

Nuestra galaxia podría ser un gigantesco agujero de gusano

La Vía Láctea podría ser un «sistema galáctico de transporte» y la materia oscura, «otra dimensión», según una atrevida investigación que recuerda a la película «Interstellar»


En Interstellar, la película de ciencia ficción de Christopher Nolan, los protagonistas cruzan un agujero de gusano hallado fortuitamente en las cercanías de Saturno que permite viajar a varios mundos potencialmente habitables fuera del Sistema Solar. Bien, eso es parte de un guion de Hollywood, pero ¿y si nuestra propia galaxia fuera un enorme agujero de gusano, es decir, un túnel en el espacio y el tiempo? Esa es la fantástica hipótesis con la que trabaja un grupo internacional de científicos y que ha sido publicada en la revista Annals of Physics.

La investigación, en la que ha participado la Escuela Internacional de Estudios Avanzados de Trieste SISSA, obliga a los científicos a repensar la materia oscura con mayor precisión.

«Si combinamos el mapa de la materia oscura en la Vía Láctea con el más reciente modelo del Big Bang para explicar el universo y postulamos la existencia de túneles de espacio-tiempo, lo que obtenemos es que nuestra galaxia podría contener realmente uno de estos túneles, y que el túnel incluso podría ser el tamaño de la propia galaxia», explica Paolo Salucci, astrofísico de SISSA y un experto en la materia oscura. «Pero hay más. Incluso podríamos viajar a través de este túnel, ya que, sobre la base de nuestros cálculos, podría ser navegable. Al igual que el que todos hemos visto en 'Interestelar'», añade.

Aunque túneles de espacio-tiempo (o agujeros de gusano o puentes Einstein-Penrose) han adquirido recientemente una gran popularidad entre el público gracias al filme de Nolan, han sido el foco de atención astrofísicos durante muchos años. «Lo que intentamos hacer en nuestro estudio fue resolver la ecuación en la que la astrofísico 'Murph' (el papel que interpreta Jessica Chastain) estaba trabajando. Es evidente que lo hicimos mucho antes de que saliera la película», bromea Salucci. «Es, de hecho, un problema extremadamente interesante para los estudios de la materia oscura».

«Obviamente no estamos afirmando que nuestra galaxia es definitivamente un agujero de gusano, sino simplemente que, de acuerdo con los modelos teóricos, esta hipótesis es una posibilidad», matiza el investigador. Pero, ¿podría ser probado experimentalmente alguna vez? «En principio, podríamos probarlo comparando dos galaxias, la nuestra y otra muy cercana, como, por ejemplo, la Nube de Magallanes, pero todavía estamos muy lejos de cualquier posibilidad real de hacer una comparación de este tipo».

Otra dimensión

Para llegar a sus conclusiones, los astrofísicos combinaron las ecuaciones de la relatividad general con un mapa muy detallado de la distribución de la materia oscura en la Vía Láctea de un estudio llevado a cabo en 2013. «Más allá de la hipótesis de la ciencia ficción, nuestra investigación es interesante porque propone una más compleja reflexión sobre la materia oscura», subraya Salucci.

Los científicos siempre han tratado de explicar la materia oscura por la hipótesis de la existencia de una partícula particular, el neutralino, que, sin embargo, nunca ha sido identificado en el CERN u observada en el Universo. Pero también existen teorías alternativas que no dependen de esa partícula «y tal vez es hora de que los científicos se tomen en serio este asunto», concluye Salucci. "La materia oscura puede ser 'otra dimensión', tal vez incluso un importante sistema de transporte galáctico. En cualquier caso, lo que realmente necesitamos es comenzar a preguntarnos de qué se trata».

4 ene. 2015

Hallan sistema de planetas en la Vía Láctea

Un grupo de científicos de la Nasa hallaron un sistema de planetas de 11.200 millones de años de antigüedad . El sistema encontrado en la Vía Láctea recibe el nombre de KOI−3158. 
 

Los estudiosos indicaron que este nuevo sistema esta compuesto por cinco planetas, de tamaño similar al de la Tierra. Ubicado a una distancia de 117 años luz de nuestro planeta, estos rocosos orbitan su estrella en menos de diez días.

Los astrónomos suponen que el clima planetario, de este nuevo sistema, sería muy caluroso. Por lo que alegan, que es poco probable, que puedan darse formas de vida tradicionales. Este descubrimiento, sugiere que a lo largo de la historia del universo, podría significar la existencia de una antigua vida en la vía láctea.

14 ene. 2014

Gigantesca nube de gas se dirige a nuestra Vía Láctea

Astrónomos estadounidenses han alertado de un "evento espectacular" que se producirá la próxima primavera y que implica a una enorme nube de gas, de tres veces la masa de la Tierra, y el agujero negro de la Vía Láctea. Según han indicado los expertos, el 'encuentro' entre estos dos actores se producirá alrededor del mes de marzo.


El brutal encuentro sucederá la próxima primavera, en el corazón de la Vía Láctea. Una colosal nube de gas con una masa tres veces superior a la de la Tierra que en estos momentos viaja en espiral por el espacio, será devorada sin remedio por el agujero negro supermasivo situado en el centro de nuestra galaxia, Sagitario A*, a más de 25.000 años luz de distancia de nuestro planeta, cerca de las constelaciones de Sagitario y Escorpio. Astrónomos de la Universidad de Michigan (EE.UU.) podrían ser los primeros en presenciar la colisión, según han anunciado en un comunicado.
La nube de gas, llamada G2, fue descubierta por astrónomos alemanes en 2011. En un primer momento, esperaban que el coloso alcanzara el agujero negro a finales del año pasado. Eso no ocurrió, pero la nube se encuentra cerca, a la deriva, por lo que el impacto puede producirse en los próximos meses. Los astrónomos nunca han visto nada como eso, y mucho menos desde un asiento de primera fila. «Todo el mundo quiere ver el evento, porque es muy raro», admite Nathalie Degenaar, investigadora del telescopio Hubble en el Departamento de Astronomía de Michigan.
La teoría dice que agujeros negros supermasivos se esconden en los centros de todas las galaxias elípticas y espirales. En comparación, el de la Vía Láctea es tenue, cerca de cien millones de veces más débil de lo que los científicos podrían esperar, pero probablemente de la variedad más común. «Creemos que los más débiles son la mayoría, pero es muy difícil estudiarlos -explica Degenaar-, simplemente no podemos verlos».
La colisión dará a los astrónomos una oportunidad única para ver cómo se alimentan estos agujeros negros supermasivos débiles, que tal vez por esa característica no consumen la materia de la misma manera que sus homólogos más brillantes en otras galaxias. Si bien los propios agujeros negros son invisibles y no permiten que la luz escape, el material que cae en ellos brilla en rayos-X.
Desde 2006, Degenaar y sus colegas han utilizado instrumentos de rayos X del telescopio espacial Swift de la NASA para observar no solo a Sagitario A*, sino también algunos agujeros negros más pequeños y estrellas de neutrones que también residen en el centro de la galaxia. Los investigadores confían en que este observatorio, el único que proporciona actualizaciones diarias en longitudes de onda de rayos X, junto a otros instrumentos que han desarrollado ellos mismos para analizar rápidamente los cambios en el brillo de los rayos X, puedan proporcionar la primera evidencia de la colisión. Un aumento repentino del brillo puede ser la señal del impacto.

Brillar durante años

Los astrónomos esperan ver un cambio en el brillo, desde luego, pero no saben hasta qué punto, porque no están seguros de qué es exactamente el objeto G2. Si solo es gas, la región brillaría en la banda de rayos X durante años mientras el agujero negro se traga lentamente la nube. Sin embargo, otra posibilidad es que G2 envuelva una vieja estrella. En ese caso, la visión será menos espectacular.
«Me encantaría que de repente Sagitario A* se convierta en 10.000 veces más brillante. Pero es posible que no reaccione mucho», afirma Jon Miller, profesor asociado de astronomía en la UM, que también trabaja en el proyecto. «Si Sagitario A* consume algo de G2, podemos aprender acerca de la acreción de los agujeros negros a niveles bajos, como si furtivamente se comiera un bocado de medianoche».
Degenaar recuerda la importancia de estudiar los agujeros negros, ya que tienen un papel clave en los ciclos vitales de las galaxias: cómo se forman las estrellas, su evolución, y cómo interactúan con otras galaxias.

8 ene. 2013

La Tierra tiene 17.000 millones de hermanas gemelas

Una de casa seis estrellas de la galaxia podría alojar un planeta similar al nuestro, según datos de la sonda espacial Kepler de la NASA.


La búsqueda de un planeta 'gemelo' a la Tierra se está poniendo interesante. Usando el telescopio de la sonda espacial Kepler, la NASA está empezando a encontrar cada vez más planetas de tamaño similar al de la Tierra orbitando estrellas lejanas.

Un nuevo análisis de los datos de Kepler ha concluído con la estimación de que alrededor del 17% de las estrellas  de la Vía Láctea tiene un planeta del tamaño de la Tierra orbitando en torno a ella. Dado que la Vía Láctea tiene aproximadamente 100.000 millones de estrellas, esto significa que hay al menos 17.000 millones de planetas similares a la Tierra sólo en nuestra galaxia.

Fracois Fressin, del Centro Harvard-Smithsonian de Astrofísica presentó el análisis hoy en una conferencia de prensa durante una reunión de la Sociedad Americana de Astronomía en Long Beach. El artículo ha sido aceptado para publicarse en 'The Astrophisical Journal'.

El telescopio espacial Kepler identifica planetas candidatos midiendo el cambio en el brillo de las  estrellas cuando los supuestos planetas pasan por delante. Se conoce como la técnica del "tránsito". Aunque sólo una pequeña cantidad de candidatos son luego confirmados.

5 ene. 2013

La Vía Láctea tiene 100.000 millones de planetas

"Básicamente, hay un planeta por cada estrella", es lo que dijo Jonathan Swift del Instituto de Tecnología de California tras publicar un estudio en el que afirma que la Vía Láctea tiene al menos cien mil millones de planetas. 


"Hay por lo menos 100 mil millones de planetas en la galaxia, sólo en nuestra galaxia", dice John Johnson, profesor asistente de astronomía planetaria en Caltech, y coautor del estudio, el cual fue aceptado recientemente para su publicación en la revista Astrophysical Journal. "Eso es alucinante".

Esta conclusión es el resultado del estudio de un sistema planetario, que contiene cinco mundos, llamado Kepler 32, el cual se localiza a 915 años luz de la Tierra y que fue descubierto por el telescopio espacial Kepler de la NASA.

Estos planetas tienen un tamaño similar al de la Tierra y se localizan cerca de su estrella, la cual es una enana roja, un tipo de estrella que ocupa el 75 por ciento de las cien mil millones de estrellas que tiene la galaxia.

Este tipo de sistemas planetarios son comunes en nuestra galaxia, según las observaciones de Kepler. Pero en realidad son diferentes a nuestro sistema solar, ya que las enanas rojas son más frías y mucho más pequeñas que nuestro Sol.

Esto sólo evidencia que nuestro Sistema Solar es una formación extremadamente rara en la galaxia según dijeron los investigadores en un comunicado de la NASA.

24 oct. 2012

El centro de la Vía Láctea al descubierto

El Observatorio Europeo Austral (ESO) ha utilizado los nueve gigapíxeles de su telescopio VISTA para crear el mapa más preciso del centro de la Vía Láctea que se ha llevado a cabo hasta ahora. Según han señalado los expertos, ya son 84 millones las estrellas censadas por el telescopio.


El ESO ha indicado que este conjunto de datos contiene más de diez veces más estrellas que estudios previos y es "un importante avance para el conocimiento de la galaxia a la que pertenece la Tierra". La imagen obtenida es "tan grande" que si se quisiera imprimir con la resolución típica de un libro, mediría 9 metros de largo por 7 de ancho.

El investigador principal de este estudio, Roberto Saito, ha señalado que "observando en detalle los millares de estrellas que rodean el centro de la Vía Láctea se puede aprender mucho más sobre la formación y evolución, no solo de la propia galaxia, sino también sobre la de las galaxias espirales en general".

Según ha apuntado, muchas galaxias espirales, incluyendo la Vía Láctea, tienen una alta concentración de estrellas viejas rodeando el centro, lo que los astrónomos denominan 'núcleo'. Comprender la formación y evolución del núcleo de la Vía Láctea "es vital" para el conocimiento de la galaxia como un todo, ha indicado Saito, quien ha apuntado que, sin embargo, conseguir observaciones detalladas de esta región "no es una tarea sencilla".

Rango infrarrojo

"Observar el núcleo de la Vía Láctea es muy difícil, ya que está oscurecido por el polvo", ha explicado el coautor, Dante Minniti. Según ha señalado para penetrar en el corazón de la galaxia se necesita observar en el rango infrarrojo de la luz, el cual se ve menos afectado por el polvo. Para ello, ESO cuenta con el telescopio de sondeo VISTA, que tiene un espejo de gran tamaño (4,1 metros de diámetro), un amplio campo de visión y detectores infrarrojos muy sensibles.

Ahora, los expertos comenzarán el análisis de este enorme catálogo, para lo cual crearán un diagrama color-magnitud. "Cada estrella ocupa un punto particular en este diagrama en cualquier momento de su vida. El lugar en el que caiga depende de cuán brillante y caliente sea", ha señalado el investigador. "Dado que los nuevos datos ofrecen instantánea de todas las estrellas de una vez, se puede hacer un censo de todas las estrellas en esta parte de la Vía Láctea", ha conclido.

16 oct. 2012

La Tierra enviará nuevo mensaje al Universo

Enviar mensajes al espacio es algo que hacemos desde hace mucho tiempo. No importa si es una señal de radio o un disco hecho de oro, el objetivo es el mismo: Compartir con el universo el hecho (al menos temporal) de que estamos aquí. 


La Tierra no es eterna, por lo que existe la gran posibilidad de que nuestro planeta y por qué no nuestro Sistema Solar, se pierdan en la inmensidad del futuro sin dejar rastro. El proyecto The Last Pictures escoge una aproximación un poco más artística al concepto de mensaje en una botella, guardando un total de cien imágenes en discos de silicio bañados en oro, que serán depositados en un satélite.

Uno de los mejores ejemplos que podemos encontrar del caso se encuentra en los discos dorados dentro de las naves Voyager, por lo tanto, la necesidad de comunicar al cosmos nuestra existencia no ha perdido vigor. Incluso el Curiosity, la sonda de la NASA que visita Marte desde agosto, tiene una placa con información que va más allá de lo estrictamente científico. La razón no es otra más que nuestra condición de efímeros. La Tierra desaparecerá, junto con el Sistema Solar, la Vía Láctea, y hasta el Universo mismo, según la visión del científico que se exprese al respecto. Asumir que la especie humana logrará sobrevivir a todos estos eventos (en nuestra forma actual, al menos) es más que una necedad. El espacio es “grande”, y nuestros “gritos simbólicos” apenas han recorrido unos 70 u 80 años luz, mientras que los mensajes físicos aún tienen un largo camino por delante.

El desafío, perdurar

Algunos de esos mensajes no tienen como destino viajar, sino perdurar. Aceptar el desafío del paso del tiempo en la hostilidad del espacio. Existen períodos de nuestra historia que están completamente ocultos para los expertos, y con eso hablamos de cosas que sucedieron hace pocos miles de años atrás. Si consideramos un período de tiempo en el orden de miles de millones de años en el futuro, la situación se vuelve mucho más compleja. Aún así, el proyecto conocido como The Last Pictures buscará dejar su legado, basado en discos de silicio recubiertos con oro que contienen cien imágenes de lugares y hechos en nuestro planeta, en blanco y negro. Los discos serán colocados en el satélite EchoStar XVI, que será lanzado en los primeros meses del año entrante.

La selección de las imágenes fue realizada por artistas, filósofos y científicos, pero el perfil de The Last Pictures parece estar mucho más alineado con el aspecto artístico. Un tornado sobre el agua, un barco encallado y una tormenta de polvo probablemente instalen más que algunos interrogantes entre los eruditos extraterrestres que con un poco de suerte vayan a encontrar estos discos. Algunos podrán estar en contra de la selección de las imágenes, esperando algo “más representativo” de nuestra especie, pero al mismo tiempo, no somos solamente números y ecuaciones. Si podemos quedar asombrados frente al poder de la naturaleza, o encontrar paz en algo como el viento silbando entre las ramas de los árboles, ¿por qué no transmitir eso también?
Fuente: ABC

25 sept. 2012

Descubren que nuestra galaxia está dentro de un halo de gas

Nuestra galaxia no deja de maravillarnos. La sorpresa ha llegado esta vez de la mano de un equipo de astrónomos a los mandos tel telescopio de rayos X Chandra, de la NASA. La Vía Láctea, en efecto, parece estar completamente rodeada por un enorme halo de gas ardiente que se extiende en todas direcciones formando un "globo" de varios cientos de miles de años luz de diámetro. 


La masa total del gigantesco halo, dicen los investigadores, es comparable a la de la suma de todas las estrellas que hay en la galaxia. Si estos datos se confirman, podrían resolver el "misterio de los bariones perdidos", un problema que lleva más de una década atormentando a astrónomos de todo el mundo. El estudio se ha publicado en The Astrophysical Journal.

Los bariones son las partículas (como protones y neutrones) que constituyen los "ladrillos" de la materia sólida. De hecho, el 99,9 % de la masa de los átomos que hay en el Universo está compuesta de bariones. Los datos obtenidos de halos de gas y de galaxias extremadamente lejanas indican que la "materia bariónica" presente en la juventud del Universo representaba cerca de un sexto de la masa de la detectada, pero nunca observada, materia oscura. Sin embargo, en el presente, y más de 10.000 millones de años después, el "censo" de los bariones presentes en las estrellas y el halo de nuestra galaxia (y de las galaxias más próximas) muestra apenas la mitad de los que debería haber.

Ahora, un equipo de cinco investigadores, usando de forma combinada el telescopio norteamericano Chandra, el europeo XMM-Newton y el japonés Suzaku, han logrado determinar los la temperatura, la extensión y la masa de este infernal halo de gas. Así, los científicos han determinado que la temperatura del halo oscila entre los 100.000 y los 250.000 grados centígrados, varios cientos de veces más caliente que la superficie del Sol.

Otros estudios han mostrado que la Vía Láctea, igual que otras galaxias, está literalmente encerrada en bolsas de gas caliente, con temperaturas que oscilan entre los 10.000 y los 100.000 grados. Pero la nueva investigación demuestra que el halo de gas ardliente que envuelve la Vía Láctea es mucho más grande y masivo que la bolsa cálida que la rodea. "Sabemos que el gas está alrededor de la galaxia -afirma Anjali Gupta, el primer firmante del estudio- . Y sabemos cómo está de caliente. Ahora, la cuestión principal es: ¿Cómo de grande es el halo? ¿Y cómo de masivo?"

Para empezar a buscar respuestas, los astrónomos complementaron los datos de Chandra con los del XMM Newton y el Suzaku. Y concluyeron que la masa del gas es realmente enorme, y oscila entre la de 10.000 y 60.000 millones de soles, quizá incluso más aún. "Nuestro trabajo -afirma por su parte Smita Mathur, coautor del estudio- muestra que, asignando valores razonables a cada parámetro, las observaciones del Chandra implican la existencia de una enorme reserva de gas caliente alrededor de la Vía Láctea. Una reserva que se extiende como mínimo hasta varios cientos de miles de años luz pero que podría llegar incluso a rodear todo nuestro grupo local de galaxias. Sea como sea, su masa es realmente enorme".

La estimación de la masa depende de factores como la cantidad de oxígeno en relación al hidrógeno, que es el elemento dominante en el halo de gas. No obstante, y a pesar de ser solo una estimación, los datos representan un importante paso hacia la solución del caso de los "bariones perdidos", un misterio que atormenta a los astrónomos desde hace más de una década.

Pese a todas las incertidumbres, el trabajo de Gupta y sus colegas constituye la mejor evidencia que tenemos de que los "bariones perdidos" de la galaxia se ocultan, en realidad en un halo de gas ardiente que envuelve toda la Vía Láctea. La densidad estimada del halo es tan baja que otros halos sililares alrededor de otras galaxias han pasado, hasta ahora, inadvertidos.

Fuente: ABC Ciencia

24 sept. 2012

El Hubble capta una galaxia cubierta de polvo

El Telescopio Espacial Hubble de la NASA y de la Agencia Espacial Europea (ESA) ha conseguido retratar la imagen de una galaxia espiral, llamada NGC 4183, que está cubierta de polvo ante un telón de fondo salpicado de otras galaxias más lejanas. 

Esta galaxia se encuentra a unos 55 millones de años luz del Sol y tiene una extensión de cerca de 80.000 años luz, un poco más pequeña que la Vía Láctea. 

La NGC 4183 pertenece al grupo de la Osa Mayor y se ubica en la constelación de Canes Venatici ('Los Perros Cazadores').

La galaxia NGC 4183 presenta una estructura espiral abierta y un núcleo apenas perceptible, según señala la ESA. En este sentido, destaca que, desde la Tierra se ve de canto, lo que impide apreciar sus brazos espirales en toda su magnitud. No obstante, la imagen de Hubble muestra su disco galáctico con un asombroso nivel de detalle.

Los discos de las galaxias están compuestos principalmente de polvo, gas y estrellas. En la imagen se pueden distinguir unos intrincados filamentos de polvo sobre el plano galáctico que bloquean parcialmente la luz emitida por el núcleo de la galaxia.

La ESA ha indicado que recientemente se ha presentado una hipótesis que sugiere que la NGC 4183 podría tener una estructura barrada. Las 'barras' galácticas canalizan el gas desde los brazos espirales hacia el centro de la galaxia, acelerando la tasa de formación de estrellas en esta región.

La fotografía es una composición de las imágenes tomadas en las bandas de la luz visible y del infrarrojo por el Canal de Gran Angular (WFC) de la Cámara Avanzada para Sondeos (ACS) del Telescopio Espacial Hubble.

20 sept. 2012

El Hubble capta la galaxia más lejana jamás vista

Los científicos estiman que se formó 200 millones de años después del 'Big Bang'.

 Es la primera vez que el telescopio espacial escudriña la frontera de la conocida como edad oscura del cosmos, cuando el universo en expansión pasó de ser un gran vacío a agruparse en galaxias, estrellas y gigantescos cúmulos gaseosos.

Washington. (EFE).- El telescopio espacial Hubble ha fotografiado a la galaxia más lejana jamás observada, un viaje en el tiempo de 13.700 millones de años luz cuando nuestro universo tenía solo 500 millones de años, informó hoy la agencia espacial NASA.

La galaxia, una mancha roja en medio de un gigantesco grupo de galaxias más jóvenes, representa la primera vez que el Hubble escudriña la frontera de la conocida como edad oscura del cosmos, cuando el universo en expansión pasó de ser un gran vacío a agruparse en galaxias, estrellas y gigantescos cúmulos gaseosos.
"Esta galaxia es el objeto más distante que jamás hemos visto con un alto grado de confianza", indicó Wei Zheng, uno de los investigadores que han estudiado la imagen y científico de la Universidad Johns Hopkins de Baltimore.

Zheng aseguró que este tipo de imágenes permitirán estudiar cómo se pasó de la era oscura del cosmos a otra en la que los materiales originados en el Big Bang formaron cuerpos celestes.

La ventana abierta por el Hubble, que ha contado con la ayuda del telescopio de infrarrojos Spitzer, muestra una galaxia joven cuya luz ha viajado más de 13.000 millones de años hasta llegar a los sensores de estos dos observatorios orbitales de la NASA.

Ese haz de luz es una galaxia cuando el universo contaba con apenas un 3,6 por ciento de su edad actual.
Para detectar una galaxia tan lejana, cuyas ondas en el espectro electromagnético van ampliando su longitud hasta ser difícilmente detectables, los científicos se han ayudado del efecto de lente gravitacional, por el cual un cuerpo masivo interpuesto entre objeto y observador desvía y concentra la luz incidente.

Este efecto, que predijo Albert Einstein, ha sido posible debido a la presencia de un cúmulo de galaxias entre la Tierra y la lejana luz detectada, que gracias a este fenómeno se ha magnificado 15 veces.

Los investigadores creen que lo que ahora se puede ver en la Tierra es una galaxia que tenía 200 millones de años y representaba solo un 1 por ciento de la masa de la Vía Láctea, debido a que existía en los primeros estadios del universo, cuando apenas había luz.
 

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